Ni tan sumisos
El inicio del debate constitucional dejó sentado que al
parecer la Asamblea Nacional Constituyente que se pensaba
sumisa ante los designios y voluntad del presidente de la
República y del cogollo constituyente, no lo es tanto.
De hecho, un debate que se esperaba fuera de corta
duración y abarcara en su discusión los dos primeros
títulos del anteproyecto, se prolongó por 7 horas y media
debido a que los miembros de la ANC, aquellos a los que poco
se les conocía, comenzarán a hacerse sentir y a manifestar
sus diferentes puntos de vista. Bien variados, por cierto.
Por supuesto que no faltaron los "irreverentes"
de siempre, Jorge Olavartía y Alberto Franceschi, a la
sazón. Por allí, precisamente comenzó todo, cuando el
primero de los citados encendió la mecha al calificar como
un error las primeras palabras del primer artículos del
anteproyecto: "La República de Venezuela se constituye
en Estado...". No se puede constituir lo que ya se ha
constituido, advirtió. Y, horror, algo que nadie
esperaría, el juicio de Olavaria encontró adeptos en el
Polo Patriótico configurado como constituyentes.
Lo de República Bolivariana de Venezuela tampoco
encontró eco. Sólo Eliecer Otaiza insistió en eso. En la
primera de las ocasiones fue declarado fuera de orden. En la
segunda, simplemente fue descartada tal posibilidad por
contar solamente con 38 adeptos. Negada de plano.
Las ironías de Franceschi no estuvieron ausentes. Sus
intervenciones poco aportan en contenido programático, pero
mucho en crítica y afán ridiculizador.
El concepto de federalismo, sorpresa, fue ampliamente
discutido. Los constituyentes se pronunciaron por su
profundización y porque se afianzara que el estado
venezolano, es federal y descentralizado. Claro, no faltaron
aquellos que expresaron sus temores porque el federalismo y
la descentralización pudieran afectar la unidad de la
República. Nueva sorpresa, Ricardo Combellas, Aristóbulo
Istúriz, Carlos Tablante, Mario Isea, y luego todos los que
sumaron sus votos, apoyaron la propuesta de redacción
presentada por Allan Brewer Carías. Éste último, por
cierto, logró enderezar en más de una vez los entuertos de
la discusión. Cosas veredes, Sancho.
El artículo dedicado a los símbolos patrios, no dejo de
tener su interés, por aquellos de las 8 estrellas y el
decreto del Libertador Simón Bolívar. El asunto es que
Venezuela se queda con la bandera tal como está, por los
momentos, y corresponderá al nuevo Poder Legislativo
definir cuántas estrellas, por fin, habrá de exhibir en su
franja azul. Es de destacar que la clase de historia dictada
por Olavaria en su intervención sobre la materia, otra vez
sorpresa, desencadenó una ola de aplausos por parte de los
asambleístas.
¿Español o castellano? Fue el otro dilema en el cual se
batieron los constituyentes. Al final, seguiremos hablando
castellano como hasta ahora.
Vale la pena destacar el debate desatado a raíz del
último aparte de este mismo artículo del título. "El
Estado reconoce las lenguas indígenas como forma de
expresión autóctona", rezaba el texto del
anteproyecto. Las voces indígenas se hicieron sentir y
finalmente, entre aplausos, quedó reconocido el carácter
oficial de estas lenguas entre sus pueblos y el respeto que
deberá observarse por ellas en todo el territorio del país
por constituir patrimonio de la nación y de la humanidad.
Este primer debate, por tanto, constituye un buen
augurio.
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