Superó ampliamente a CAP y a Herrera Campins

Chávez viaja cada tres semanas y bate récord de permanencia en el aire

Desde que asumió el cargo en febrero pasado, el primer mandatario ha salido en 14 ocasiones y acumula 50 días de ausencia. Analistas observan que el jefe del Estado ha viajado "más de lo esperado en un momento de crisis y austeridad". Sin embargo, la Cancillería defiende los resultados políticos y económicos de las giras presidenciales: "Le está explicando al mundo el proceso político venezolano"

David Gonzalez
Thairy Baute

Diplomacia presidencial. Lobby del más alto nivel

Vilma Petrash
"Es bueno que Chávez conozca las verdaderas Grandes Ligas de la política internacional"

Contacto asiático. No todo fuie protocolar durante la visita a China

Vuelo internacional. Chávez acumula millas en trayectos trasatlánticos

Como buen deportista, Hugo Chávez Frías conoce la importancia de un récord, y el suyo (lo sabe de sobra) es imbatible: en menos de nueve meses como Presidente, ha volado al extranjero 14 veces, casi el doble -en el mismo lapso- que Carlos Andrés Pérez (8) y más del triple que Luis Herrera Campíns (4), los mandatarios más viajeros de la etapa "puntofijista". Al finalizar el actual periplo aéreo, registrará en promedio más de una salida mensual, y habrá permanecido fuera del territorio nacional casi 50 días, durante los cuales sólo de manera excepcional dejó a algún ministro encargado de la jefatura de Estado. Una de las excepciones la constituye el titular del despacho de Relaciones Interiores, Ignacio Arcaya, juramentado por el Presidente poco antes de que emprendiera su actual gira de 22 días por Asia y Europa.

La envidiable frecuencia viajera de Chávez le ha permitido visitar ocho países americanos, dos naciones europeas y tres destinos asiáticos, hasta el momento. "El Presidente ha viajado más de lo que puede esperarse en un período de austeridad en los gastos", advierte Vilma Petrash, internacionalista y profesora de la Universidad Simón Bolívar. Las incursiones internacionales del primer mandatario lo exponen a comparaciones con gobernantes emblemáticos del "puntofijismo" que recibieron fuertes críticas por sus constantes viajes al extranjero. "Sin duda, Chávez es uno de los presidentes venezolanos que ha viajado con más frecuencia", acota Petrash. "En ese sentido -opina la académica- se parece mucho al ex presidente Carlos Andrés Pérez". Los detalles históricos resultan paradójicos: Pérez regresaba de un viaje a Suiza cuando ocurrió la intentona golpista del 4 de febrero de 1992.

Los viajes presidenciales siempre son fuente de reparos, especialmente por los cuantiosos gastos que representan los desplazamientos de los primeros mandatarios y sus comitivas. Un dato apenas ilustrativo: en líneas aéreas comerciales, el itinerario internacional que ha cumplido el jefe de Estado desde febrero hubiese trepado -sólo en pasajes de avión para una persona-, por lo menos, a 25 millones de bolívares. Esto, sin considerar viáticos y las erogaciones ocasionadas por las nutridas delegaciones que acompañan al Presidente. Pero rápidamente atajan la pelota en la Cancillería: "No se puede analizar la utilidad de estos viajes si se piensa solamente en los gastos que ocasionan" dice Francisco Vélez, director de Política Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Presidencialismo

La "diplomacia presidencial" se impuso durante el gobierno de Chávez. Esta práctica exige la presencia personal del mandatario en distintos escenarios internacionales. "De esa manera se garantiza que el contacto entre los países se realice al más alto nivel y cuente con verdadero peso político", explica Vélez. "Es una modalidad muy difundida en la diplomacia contemporánea", asegura el funcionario de la Cancillería. Pero también revela puntos débiles: "Si el servicio exterior venezolano fuera efectivo, Chávez no debería realizar esfuerzos tan grandes viajando por tantos países del mundo", dice María Hernández-Barbarito, directora de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

 

No siempre los viajes presidenciales ofrecen resultados tangibles: los encuentros entre mandatarios son ceremoniales, y están sujetos a rígidos protocolos. En sus viajes al exterior, Chávez tuvo tiempo suficiente para probar su brazo en el Shea Stadium de Nueva York y en el estadio Meiji Jingu de Tokio, donde jugó el equipo Golondrinas de Yankuit, al que pertenece el beisbolista venezolano Roberto Petagine. También pudo demostrar sus condiciones físicas en China, donde trotó en la Gran Muralla y montó bicicleta en la ciudad de Pekín. Los deportes son parte importante de la diplomacia chavista.

¿Se pierde un tiempo precioso recorriendo el mundo? Hay distintas respuestas. Simón Alberto Consalvi, ex ministro de Relaciones Exteriores, recuerda que "para evaluar ponderadamente los viajes presidenciales es preciso analizar los acuerdos concretos, y no sólo las declaraciones de buenas intenciones que muchas veces suelen suscribir los gobernantes". El mero viaje de un mandatario -según Consalvi- no garantiza el éxito de los encuentros diplomáticos: "Los resultados favorables dependen del dinamismo en las relaciones entre los países, la preparación hecha antes del encuentro y las reuniones de trabajo de cada delegación".

 

Apagar incendios

Imperativos políticos obligaron a Chávez a incrementar sus viajes al exterior, especialmente desde el mes pasado: "El Presidente está explicando en el mundo que Venezuela vive un período de revolución democrática y pacífica, que genera reacomodos internos", expone Francisco Vélez. "El país atraviesa un proceso único, inédito, y por ello la atención mundial está volcada sobre nosotros", añade el funcionario. Chávez aprovechó, incluso, la tribuna de oradores de la Organización de Naciones Unidas para intentar despejar recelos de los círculos políticos, financieros y mediáticos.

 

Hay analistas que consideran insuficientes los gestos de buena voluntad: "No importa cuántas veces se viaje al exterior a ofrecer garantías, si las palabras no están respaldadas por hechos concretos en la política interna", afirma Petrash. Es la segunda vez que el mandatario se ve obligado a salir al ruedo mundial a dar explicaciones. Como presidente electo -entre diciembre de 1998 y febrero de este año- realizó un largo periplo que incluyó a Argentina, Colombia, República Dominicana, Brasil y Estados Unidos, país este último que anteriormente le había negado la visa.

Los viajes presidenciales pueden tener un impacto inesperado: ayudar al primer mandatario a abandonar una "visión parroquial" del mundo. "Es bueno que Chávez conozca las verdaderas Grandes Ligas de la política internacional y descubra si puede ser un estadista", opina Petrash. "Valen de muy poco las provocaciones innecesarias, en especial si se dirigen contra Estados Unidos, y hay que aprender formas más inteligentes de desenvolverse en el mundo", subraya la internacionalista, experta -precisamente- en temas estadounidenses.

 

Prioridad económica

Andreína Ayala, profesora de Política Exterior del Instituto de Estudios Diplomático Pedro Gual, advierte que los esfuerzos diplomáticos de Chávez están plegados a la búsqueda del éxito económico. "Es temprano para decir si los resultados de los viajes son positivos o negativos", explica la académica. "Pero, en cualquier caso -añade-, son movimientos que hay que hacer en este momento de crisis económica". Los inversionistas necesitan convincentes argumentos para sentir confianza en la economía local: un foro petrolero, realizado recientemente en Houston, Texas, se titulaba "¿Representa Chávez una amenaza para nuestras inversiones?". Señales preocupantes han sido enviadas por miembros del equipo económico del gobierno. Hay historias insólitas: en Nueva York, Jorge Giordani, ministro de Planificación, y Clemente Scotto, presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, abandonaron en junio pasado una reunión con inversionistas para asistir al juego de beisbol en el que pitchaba Chávez.

 

Pese a todo, la Cancillería exhibe un balance de los logros obtenidos en los viajes presidenciales: "Se abrieron líneas de créditos -entre ellas, una con Japón y otra con el Eximbank-, se firmaron tratados de cooperación económica y se ha abierto espacio para el intercambio comercial e iniciativas industriales", enumera Vélez.

Gustavo Márquez, ex ministro de Industria y Comercio, quien ha acompañado al Presidente en diversos viajes, asegura que se ha logrado establecer una "importante red de contactos económicos". Falta esperar si Chávez seguirá recorriendo el mundo en los meses por venir, cuando haya pasado el duro trámite de la Asamblea Nacional Constituyente. Entonces, probablemente, se dedicará a gobernar.

El Nacional, 18 de octubre, 1999