Jose Enrique Arrioja
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| Fotos JosE Enrique Arrioja Derrotado no. "Un error dramático de los políticos de la democracia fue prolongar excesivamente nuestra vigencia" |
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Nueva York.- Apenas a días de sus 77 años, Carlos Andrés Pérez está asediado por dos preguntas: quién es Hugo Chávez Frías, y por qué perdió las elecciones del Táchira para la Asamblea Nacional Constituyente.
Para definir a Chávez apela a la negación: no es un tránsfuga, tampoco un delirante, es "peor que un confundido" en política y economía. Entre tantas respuestas, el ex presidente se responde a sí mismo sin reparo: Chávez cree que es el continuador de la trilogía de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. Pero hay un problema: las ideas de estos próceres funcionaron en su tiempo, y hoy en día el país es otro, aunque los venezolanos acepten -"por ahora"- como cierto el que Chávez "tiene al pueblo entre su pecho".
Así, el país va hacia "el abismo, hacia lo desconocido". Dos semanas atrás, CAP se sometió en Houston a una operación vesicular de emergencia, pero, "porfiado" como ninguno, rechaza que le digan que es un convaleciente. "!No señor!", replica por teléfono, "si usted quiere se viene a ahora mismo y se toma un café conmigo".
En su celebérrimo apartamento de Nueva York, el mismo que le causó tantos dolores de cabeza en sus días de enjuiciamiento político, CAP descansa, pero la política en Venezuela lo hipnotiza. Uno de los porteros del edificio lo admira, y cuando algún visitante le comenta que CAP tiene casi 77 años, y que pese a ello está lúcido y fogoso, no duda en decir: "Así debe ser".
Hoy, en el luminoso apartamento, Cecilia Matos no está presente, pero su imagen gravita en cada uno de sus espacios, incluso en las ventanas que dan al East River, en Sutton Place, un exclusivo sector de Manhattan.
Aunque no hay opulencia, CAP dista de estar venido a menos. Pese a ello confiesa con singular acento andino: "Vivo con dificultades", y su voz es tan local que da la impresión de haber dejado ayer su Táchira natal.
Infatigable y abierto, CAP vincula a cada momento lo que sucede en Venezuela con el resto de lo que ocurre en el continente. "Hay en América Latina un militarismo solapado, como el fujimorismo en Perú y el chavismo venezolano; mientras que Colombia vive una situación sencillamente desastrosa". La razón: el Estado latinoamericano ha perdido fuerza y "dado lugar a esta superchería del Estado neoliberal".
Esa visión integral levanta entre sus allegados palabras de elogio. "En mi concepto, Carlos Andrés Pérez es el único político de Venezuela con una verdadera visión del mundo", suele repetir Beatrice Rangel, su incondicional ex ministra de la Secretaria de la Presidencia, y quien ahora vive en la Gran Manzana como alta ejecutiva del Grupo Cisneros.
Ahora CAP juega a la oposición, y en medio de ese espectro fragmentado, enristra el verbo con advertencias. Venezuela no debe meterse en Colombia, Petroleos de Venezuela está colapsando, y la Nación -tal como dijo Mario Vargas Llosa- se está suicidando. Un "autosuicidio" que se labra con incertidumbre y lleva directo a la nada.
Chávez nos defraudó a todos
-¿Quién es Chávez?
-No habría respuesta que quisiera dar con más precisión. Yo quisiera saber quién es Chávez. Hasta las elecciones, era un golpista, y desde entonces, el Presidente, al cual le debemos respeto. Pero es un desconocido y la incertidumbre es la guía de nuestros pasos. No tenemos una ruta en lo político, económico y social. Eso sí, expresa una sensibilidad social extrema; todo lo pone frente, contra y sobre su pecho, pero no nos dice exactamente cuál es el camino para resolver los grandes problemas que tiene el país. Y hasta este momento no se ha emprendido la solución de ninguno.
-¿Es inestable?
-No ha definido nunca su conducta. Aparece como un hombre progresista que quiere una transformación y cambio, y luego nos ofrece propuestas del siglo XIX. En mi concepto, es un hombre que no tiene claro absolutamente nada, y esa es la tragedia que estamos viviendo en el país.
-¿Es un confundido?
-Peor que un confundido. Y quiero decir que nunca me he proclamado como un antichavista, pues creo que "los anti" son las posiciones más absurdas y negativas que se pueden asumir en cualquier situación política. Por otra parte, no hay nada absolutamente malo, y alguna luz saldrá de algún rincón. Pero, desgraciadamente, Chávez ha defraudado a todos: a los que creían que iba a hacer una revolución que cambiaría las cosas violentamente, y a los que temíamos que se producirían reacciones hacia una dictadura abierta. Pero estamos sorprendidos, pues eso no ha pasado. Sin embargo, en estos momentos no podemos decir que en Venezuela funcione una democracia, ni que va hacia una democracia; pero tampoco podemos decir que vivimos una dictadura, en el concepto clásico en que la conocemos.
-¿El país vive una dictadura de masas?
-Eso fue lo que quiso hacer el comunismo, pero Chávez no se encuentra dentro del viejo concepto de los líderes políticos de América Latina, no es comunista, no tiene nada que ver con el marxismo-leninismo. Chávez es más la expresión de un régimen militarista, y creo que esto es a su vez la expresión de una triste realidad suramericana. En América Latina el Estado se ha ido disolviendo, perdiendo fuerza, vigor, y pareciera que sólo con la potencia del poder militar se pudiera reconstruir. Esta idea militarista es la que da a Chávez un hálito de esperanza.
-Hemos definido con quién vamos; ahora, ¿hacia dónde vamos?
-Vamos, y lo digo a plena conciencia, hacia lo desconocido. No podemos decir que se nos ha diseñado la estrategia para una determinada meta, y el camino es la incertidumbre.
-Este ir a lo desconocido se basa en el hecho de que el gobierno no tiene un plan de gobierno...
-Es que no es sólo eso, es que no tiene una meta.
-¿El plan puede ser no tener plan?
-¡Bueno...!, sería una manera de resignarse frente a lo que pasa, pero eso no es posible. El país requiere que se definan claramente las metas, puesto que marcha hacia la anarquía, y no hay guía gubernamental en ningún sentido. El caos es lo que no está circundando por todas partes.
-Usted dijo en Madrid que Chávez tenía un período de vida de dos años. ¿Mantiene esa apreciación?
-Sí. Yo he dicho que pretender ser un profeta en política es una vanidad estúpida. Es muy difícil decir qué va a pasar en política, pero, mirando el panorama venezolano, dándonos cuenta de la indudable simpatía que rodea a Chávez, y el hambre en que se desenvuelve nuestro pueblo, llegamos a una conclusión inexorable: esto va a terminar más temprano que tarde. En la medida en que los venezolanos vayan descubriendo que el lenguaje de Chávez, siempre posesivo y poniendo contra su pecho a los venezolanos, no lleva a ninguna parte, y que no resuelve los problemas más graves del país, entonces comenzarán a desviar su opinión. Llegará un momento en que Chávez habrá perdido todo este hálito popular que lo rodea. Yo creo que eso se va a producir en el curso de dos años.
-¿Piensa que eso va a desencadenar en un evento similar al que Chávez intentó en 1992?
-Esa pregunta me la hago constantemente, pues no creo que las fuerzas armadas venezolanas estén satisfechas y acepten sinceramente lo que está pasando en Venezuela. Nuestras FAN ganaron mucho institucionalmente y adquirieron perfiles de seriedad sumamente importantes, y eso no se concilia con esta "guachafita" que hay en torno a las fuerzas armadas. Pues así como no existen las leyes en la vida civil, tampoco en la militar. Ya vimos cómo Chávez violó una ley con el caso de los ascensos militares y cuál fue la conclusión: la Corte Suprema de Justicia no actuó, no se le reclamó. Esto le ha permitido mantenerse al filo de la navaja, estar fuera de la Ley, pero nunca aparecer en contra de la Ley.
Hay que mantenerse fuera de Colombia
Entre Venezuela y Colombia existe ahora una beligerancia sin precedentes. Hace pocas semanas, Hugo Chávez y Andrés Pastrana coincidieron en Nueva York y Washington, pero no se reunieron: algo impensable para unos países vecinos y con una activa agenda de discusión.
-Esa tensión, ¿en qué puede desencadenar?
-Esto nos lleva a la primera pregunta: cuál es el proyecto de Chávez para Venezuela y cuál es su proyecto para Colombia. Estas son las dos grandes interrogantes que hay. Las primeras declaraciones de Chávez sobre política internacional me dieron cierta esperanza, pues vi en ellas los sentimientos integracionistas que condujeron mi agenda externa. Pero en la medida en que se han ido concretando en hechos, esas palabras se van desfigurando por completo. Entonces, nos estamos enfrentando con una absurda y estúpida guerra, con un enfrentamiento abierto, contra Colombia, y esto es evidente para todo el que quiera ver y oír.
"De manera que esa es otra incógnita sumamente peligrosa para Venezuela: ¿cuál es el proyecto de Chávez para Colombia? En el fondo yace esa concepción confusa de la política y del bolivarianismo, pues él se siente como el hombre que viene a completar la obra de Bolívar, a llevar a cabo la Gran Colombia, la integración latinoamericana, etcétera, pero a su manera y contra su pecho. Esta es la situación que tenemos y no sabemos en qué va a desembocar.
"Pero, desde luego, hay un factor que no podemos desconocer. A pesar de que Chávez actúa siempre con gestos mesiánicos, tiene también ciertos frenos y limitaciones. A pesar de no tener a un Gabinete homogéneo, están José Vicente Rangel y Luis Miquilena, quienes lo frenan frente a esos constantes desbordes.
"Por eso estamos en un constante `estira y encoge' dentro del gobierno. Cuando los elementos radicales del Polo Patriótico empujan la carreta, vienen las explosiones de Chávez; y cuando Miquilena y Rangel intervienen, se producen cambios. De allí que estemos siempre en un fluctuaciones constantes. Y esta situación con Colombia ha sido atenuada por esta condición".
-¿Cómo debe el gobierno manejar el caso de la guerrilla colombiana?
-De la guerrilla se ha creado un gran pretexto y una gran mentira. La guerrilla actúa en Colombia, no en Venezuela. Lo que pasa es que se ha creado el delito fronterizo: la delincuencia colombiana y venezolana se han encontrado y eso les permite cometer delitos de un lado y otro, protegiéndose unos a otros. Los secuestros que se han hecho en Venezuela, los han hecho venezolanos. Es una mentira que los haya hecho la guerrilla colombiana... Es una mentira.
-¿Intervendría usted en la pacificación de Colombia, tal como lo está haciendo Chávez?
-Ese es un tema sumamente claro. De acuerdo con la definición estricta de las leyes internacionales, ningún país tiene el menor derecho de intervenir en las materias de otro país. Podríamos, como yo hice, ofrecer el territorio venezolano para que se discuta entre el gobierno y la guerrilla un acuerdo de paz.
-También hay otro aspecto que ha tenido perplejos a muchos: el acercamiento de Venezuela a Saddam Hussein y Moammar El Gaddafi. Y también estuvo el caso del asesor Norberto Ceresole. ¿Qué tan peligroso es esto para Venezuela?
-Eso forma parte de la personalidad de Chávez. El trata de acercarse o mostrarse favorable a todos los movimientos contestatarios que reaccionan contra el orden mundial. Ha llegado al extremo de enviarle una carta al Chacal, que no fue en modo alguno una carta protocolar de un Presidente a otro ciudadano del país. Fue una carta de adhesión. Tengo que decir que durante mi gobierno recibí una carta del Chacal, y no me recuerdo si fue desde Siria, en la cual me planteaba que quería registrar a una hija como venezolana. Inmediatamente llamé al ministro del Exterior y le pedí que llamara al embajador en ese país, para que le registrara a su hija. Luego le envíe una carta, pero sin palabras de elogio para él, pues eso es absurdo. Ahora, dadas las circunstancias que rodean al Chacal, esto le ha creado a Chávez una situación sumamente difícil frente a Francia. Pero esa precisamente la personalidad de Chávez; para él, Fidel Castro, Hussein, Gaddafi, todos son la misma cosa.
Nada nuevo saldrá de la ANC
-Usted recibió un duro revés político al no salir electo por el estado Táchira para la ANC...
-No diría que un duro revés político, porque, ¿qué hubiera hecho yo en esta ANC, en la situación como quedó? Pero sufrí una sorpresa política muy grande, y todavía no encuentro explicación.
-¿Aún le duele?
-Bueno, dolor propiamente, no, porque no hay duda de que yo tengo una situación privilegiada de respeto y acatamiento en el Táchira, y eso todavía no lo he perdido. Todos decían que en el Táchira, Chávez ganaba tres puestos, pero que ya había un puesto asegurado, que era el mío... Incluso, todas las encuestadoras decían lo mismo... pero ya vimos los resultados nacionales.
-¿Qué va a salir de la ANC?
-¡Ah...! Nada. Yo creo que Venezuela necesita una reforma constitucional de cierta trascendencia e importancia, que nos permita darnos cuenta de que es imposible que el presidencialismo absoluto que ha funcionado en América Latina continúe en vigencia. Yo creo que hay una reforma fundamental en toda la región, que es crear un régimen semi-parlamentario.
-Pero ese presidencialismo que usted critica ahora, funcionó para usted, y usted fue uno de los encargados de exacerbarlo en sus dos mandatos.
-No. Desde la Presidencia sostuve que era necesario crear la figura del primer ministro. Siempre vi con mucho temor y preocupación lo que el presidencialismo estaba generando en América Latina, de manera que crear un sistema semi-parlamentario es una necesidad perentoria para todos los países de la región. La figura del primer ministro debe venir, sin quitarle todo el poder al presidente de la República, pero dividendo las funciones de jefe de Gobierno y jefe de Estado. Creo que eso es esencial. Luego, hay que consolidar el poder contralor del Congreso, y la reforma del poder judicial, la cual no se ha hecho pero no por culpa de la Constitución que tenemos... No se ha hecho por esta situación de pérdida del poder del Estado que se ha producido en toda la región.
-También por la injerencia de las tribus...
-¡Ah... ah!
-Por la injerencia de las tribus...
-Ese tipo de corrupción existe en todas partes, pero cuando hay una estructura fuerte y poderosa, predomina sobre esa situación.
-¿La ANC podrá hacer algo en esa dirección de cambio que usted señala?
-Bueno, eso es un misterio. Hay varios proyectos de Constitución y ninguno se ha discutido dentro de la ANC, nadie sabe cuál va a ser. Y cuando a Chávez se le pregunta sobre el tema, lo que responde es que desea una "Constitución del pueblo, para el pueblo, como la pudiera hacer Simón Bolívar". ¿Qué entiende usted de eso...?
-La pasada semana, la ANC y el Congreso se repartían el espacio dentro del Parlamento. ¿Cómo visualiza esa relación?
-Esa es otra de las circunstancias "afortunadas" -así, entre comillas- que le han servido a Chávez para mantener cierta idea de equilibrio constitucional. El hilo constitucional no se ha roto, pues el poder constituido se ha ido plegando gratuitamente a todo lo que Chávez quiere. Pero la verdad es que en Venezuela no hay Constitución, no hay leyes que rijan el país, aunque es una situación mantenida a flote por la entrega del poder constituido. Esto del Congreso es lamentable, desde luego. La verdad es que si el Congreso hubiese actuado con la seriedad que le corresponde, habría permitido que todos se quitasen las máscaras y estaríamos frente a una dictadura.
-¿Está de acuerdo con la reelección?
-Quitándole el nombre, yo creo que la reelección es conveniente. No es una mala práctica que alguien que haya hecho un buen mandato pueda ser reelegido para un nuevo período. Lo que era absurdo era el sistema que no permitía la reelección por 10 años.
-¿Está de acuerdo con un período presidencial de siete años?
-¡No! Con un período de cuatro años, similar al que funciona aquí, en Estados Unidos, sí. Pero vea algo que nadie observa. Se dice que el presidencialismo está en crisis, y me pregunto por qué no lo está en Estados Unidos. Aquí hace tiempo que entró en crisis y han resuelto eso traspasándole cada vez más atribuciones al Congreso. En buena medida, el Presidente es un preso del Congreso.
-¿En Venezuela nadie puede poner preso a Chávez?
-¡No!, él es el dueño.
-Hay una propuesta, en la ANC, para eliminar la senaduría vitalicia.
-Eso es algo sin ninguna importancia.
-También hay otra para elegir al vicepresidente de manera popular.
-Esto es volver a la mentalidad de Chávez. Como se hablaba tanto del primer ministro, y él sabe que es un figura que le quitará poder, dijo que no era partidario sino de un vicepresidente, y la gente del pueblo no entiende que son dos cosas completamente distintas. Un vicepresidente es para suplir al Presidente y no para realizar funciones de gobierno. De manera que la creación de una vicepresidente también sería negativa; no le aporta absolutamente nada nuevo y nada bueno a Venezuela.
Venezuela sí se suicida
-Mario Vargas Llosa escribió en un artículo para El Nacional que Venezuela se estaba suicidando. ¿Está de acuerdo con la apreciación?
-Yo admiro a Vargas Llosa como escritor, al máximo, pero como político le tengo poco respeto, porque es muy apasionado. Su artículo fue bueno, pero en cierta manera exagerado. Pero esa es la manera de ser de Vargas Llosa en política.
-Si Venezuela no se está suicidando, ¿qué está haciendo?
-Se está suicidando.
-¿Qué tan gradual va ser esa muerte?
-Eso dependerá de nosotros, los venezolanos.
-Entonces, ¿hacia dónde vamos? ¿Hacia un abismo?
-Desgraciadamente. Vamos sin salida alguna: es una marcha hacia lo desconocido.
-¿Cuál será la salida?
-Nos lleva a lo del principio: será que los militares reaccionen y que esta dictadura amorfa y anárquica se convierta en una dictadura militar. Eso podría ser una salida.
-Sería una situación peor...
-Desde luego, ninguna salida violenta es buena. Pero, ¿qué hacemos?
-¿Qué sucederá con la recomposición de las fuerzas políticas del país?
-Eso tendrá que venir, pero eso será un proceso lento. Los partidos tradicionales son cascarones vacíos, se acabaron, y es necesario que se recreen... todos. Pero eso es más lento y se comenzará después de la ANC. Es más, del propio seno del movimiento chavista surgirá un partido de oposición a Chávez.
-¿Por qué lo piensa?
-Porque es evidente, por los pleitos tremendos que hay entre ellos.
-¿Quiénes podrían liderar ese proceso? ¿El propio Francisco Arias Cárdenas?
-No me atrevo a decirlo... pero Arias Cárdenas ha sido el contendiente interno de Chávez y aspira a ser su sucesor. Aunque yo no le abono la ganancia a Venezuela con ese cambio.
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¿Juicio? Carlos Andrés Pérez leyó con sorpresa la noticia sobre la intención de la ANC de reabrir el juicio por malversación de fondos y peculado que ya en una oportunidad se le siguió infructuosamente, y también las declaraciones del presidente Chávez sobre el asunto. CAP no sería el único, pues su ex compañero blanco Jaime Lusinchi también figura en la lista. "Leí la información, pero es confusa", fue su primera reacción.
-¿Pero no teme usted que se reabra el juicio? -No tengo absolutamente nada que ocultar, y siempre he dicho que tengo mi conciencia está tranquila. Yo habré cometido muchas faltas y errores, pero lo que si es cierto es que nunca se descubrirá que le puse la mano a un solo centavo del Estado venezolano. Usted se recuerda que ese juicio que me abrieron por la ayuda a Violeta Chamorro no paró en nada. -¿Cómo interpreta las opiniones de Chávez sobre la reapertura del juicio? -Con profunda extrañeza me he enterado de las declaraciones de Chávez, en China, sobre la reapertura del juicio en mi contra, lo que sería una nueva estrategia para reiniciar la persecución de la que fue víctima. El expediente que reposa en la Corte, dónde se me investigó por un año y en el cual se gastaron miles de millones de bolívares, fue un fracaso rotundo para implicarme en corrupción, y por eso se intentó acusarme de malversación de fondos por mi apoyo a la democracia en Centroamérica y por el envío de una misión especial a Nicaragua. Esa acción se hizo con el acuerdo del presidente saliente, Daniel Ortega, y de la presidenta Violeta Chamorro, así como de los gobiernos latinoamericanos. Esto demuestra a las claras cuál es la realidad de mi situación, y no me negaré a ningún análisis crítico de lo que fueron los grandes procesos de transformación que se iniciaron en mis gobiernos. Sin embargo, esto es una terrible agresión. Quisiera llamar la atención de mis compatriotas para que tengamos plena conciencia de la dramática situación que vive nuestra patria, debido a la conducta dislocada de quien hoy es el Presidente. -¿Qué opinión le merece la extradición de Augusto Pinochet? -Es una decisión de una significación extraordinaria. En pocas palabras, la justicia se va universalizar y se va a acabar la tesis falsa de la soberanía de las justicias locales. -¿Eso no socavará las jurisdicciones nacionales? -Hay que recordar que hay cuestiones supranacionales, como la violación a los derechos humanos, y eso es algo que las Organización de las Naciones Unidas así lo ha establecido. El hecho es que con esto, las justicias locales no seguirán siendo el burladero que siempre han sido. -¿Eso se le podrá aplicar a otros dictadores en el mundo? -Así es. Lo único malo es que ya no sirve para Marcos Pérez Jiménez, por ejemplo, sino para los nuevos dictadores. |
"Vivo con dificultades, pero vivo"
El próximo 27 de octubre cumple Carlos Andrés Pérez 77 años, en la mayoría de los cuales la polémica ha sido la constante. Titubea, pero no se arredra. Responde.
-¿Qué es el poder?
-Un medio de realizar una visión de un Estado...
Alguien le dice algo desde la puerta de la oficina. "¿Ah...?", pregunta CAP a su ama de llaves asiática. Es una llamada de Caracas. "Sigamos".
-¿Está derrotado?
-Yo derrotado no estoy. Creo que el político que se ha dedicado por pasión y vocación, no es derrotado sino cuando le echen la paletada de tierra encima.
-¿Está sin amigos?
-Eso se me pregunta mucho y tengo toda la experiencia del mundo para contestarla. Tengo un claro concepto de lo que es la amistad. La aprecio mucho, pero sé lo escasa que es.
-¿El Sierra Nevada?
-Fue el primer intento por destruirme. El Sierra Nevada fue el invento más infeliz que se le pudo ocurrir (a la oposición), como quedó demostrado.
-¿Qué es la Internet?
-¿Cómo?
-Internet.
-¡Ah!, es un camino a la libertad.
-Hoy en día, ¿qué cosas haría?
-Todo lo que hice, lo hice con una intima y profunda convicción de que era lo mejor que podía hacer. Pero, desde luego, las equivocaciones son frecuentes y mientras uno más actúa, más se equivoca. A mí se ha vapuleado mucho, acusado, acosado demasiado, pero me ha mantenido tranquilo el que, de tantos errores cometidos, ninguno puede avergonzarme.
-¿Cuál ha sido el mayor error?
-Son tantos... pero en la última etapa, derrotada la intentona golpista, yo no he debido echar atrás. Cometí el error de paralizar las reformas y nombrar un Consejo Consultivo integrado por adversarios.
-¿Qué genera la corrupción?
-¿Cómo dice?
-¿Qué genera la corrupción?
-El problema de la corrupción no es un problema venezolano, es universal. Pero lo que ha pasado en América Latina es que los gobiernos paternalistas han generado niveles de corrupción superiores a los de cualquier otro país. Hay que crear una economía transparente y quitarle las facultades discrecionales al jefe del Estado y a los ministros.
-¿De qué vive?
-¿Ah?
-¿De qué vive?
-Bueno... yo vivo con dificultades, pero vivo. Tengo mi pensión como senador y tengo mi pensión como presidente de la República.
-¿Vuelve por la Presidencia?
-No. Yo creo, y aquí no hay nada de ficción, que uno de los errores que cometimos los políticos de la democracia venezolana fue prolongar excesivamente nuestra vigencia. Ese fue un error dramático.
-¿Quiénes son los nuevos que pueden llegar?
-Esa es la pregunta de las 65.000 lochas, pues lo que se ve es un panorama oscuro, sórdido y sin liderazgo. Pero lo que nos dice a nosotros la historia, es que de estos momentos saldrán nuevos líderes.
-¿Qué hubiese sido de su vida sin sus mujeres, sin Blanca y Cecilia?
-Son temas que siempre se atraviesan. Y hay máximas hechas: "Detrás de un gran hombre hay una gran mujer", pero la verdad es que la vida familiar es necesaria. Yo tengo que apreciar mucho la existencia junto a Blanca, como la que tengo ahora junto a Cecilia.
-¿Cuál es su futuro?
-Mi futuro es Venezuela. Tengo 77 años, en el calendario son relativamente pocos los que me quedan, pero mi angustia es que mi vida termine sin que Venezuela haya tomado un rumbo definitivo hacia el progreso.
-¿Qué le diría al país el 1° de enero del año 2000?
-Es necesario modernizar el país, pues ahora estamos retrocediendo.
-¿Vamos al abismo?
-Vamos al abismo...
-¿Teme que la muerte esté cerca?
-No sé, creo que lo importante es vivir dignamente, para que cualquier día sea bueno para morir.
El Nacional, 18 de octubre, 1999