Miguel Ángel Blanco
Dentro del Parque Nacional El Ávila, ese gigante verde que está al norte de la ciudad de Caracas, se encuentra, hacia el oeste, un camino con más de 400 años de historia: El Camino de los Españoles. En él existen una serie de ruinas de fortificaciones que tienen una vista privilegiada y que hacia 1770, fueron protagonistas de diversas aventuras.
La red de fortificaciones se edificó a lo largo del camino, con el fin controlar el contrabando y proteger de "piratas y filibusteros" a la ciudad de Caracas. Pero hubo un pirata que logró burlar las defensas, saquear a Caracas y dejarla en ruinas.
Cuentan que en mayo de 1595 se avistaron en las costas de La Guaira seis embarcaciones pertenecientes a la flotilla del pirata Amias Preston, corsario al servicio de la Reina de Inglaterra quien venía con la intención de saquear Caracas llegándole por sorpresa (Rivero 1982). El vigía da la voz de alarma con un acostumbrado tiro de mosquete que era repetido de puesto en puesto hasta ser escuchado en Caracas (años más tarde será sustituido por uno de cañón).
Los habitantes de Caracas acudieron a hacerle frente en El Camino de los Españoles y así evitar que llegara hasta Santiago. Es el 28 de mayo cuando los pobladores de Guaicamacuto (hoy Macuto) ven desembarcar frente a sus playas a más de quinientos hombres bien armados.
Al parecer Amias Preston estaba bien informado del estado de desguarnición en que encontraría a Caracas una vez superada la resistencia, así que la tentación lo llevó a querer sumar esta ciudad a sus tesoros. Sin embargo, encontrará la ayuda inesperada de un traidor de nombre Villalpando (Rivero op.cit), aunque Biern (1985), lo llamó Villapando. Éste, buscando que se le perdonara la vida y aparentemente enfermo, le ofrece sus servicios al pirata, notificándole que tiene resistencia en el Camino Viejo y que él lo podía guiar por un camino alterno.
Rivodo citado por Biern detalla el camino que tomó Preston para llegar a Caracas: "río arriba por un atajo del río Macuto, San José de Galipán, Palmar de Cariaco, EL Infiernito, Boca de Tigre en lo alto de El Ávila, bajó a Caracas por la parroquia San José". El Camino referido es el que actualmente se toma desde Cotiza y que seguramente desviándose desde Boca de Tigre por alguna pica, llega hasta Macuto. De esta manera el Pirata logró burlar las fuerzas españolas que fueron enviadas a combatirle.
Una vez que llega a Caracas, Amias Preston encuentra la ciudad desamparada pero también la resistencia de un quijote criollo, un hombre anciano pero valiente llamado Alonso Andrea de Ledezma, quien sobre su mula y armado de su lanza le hizo frente al pirata.
Tal fue la valentía de este solitario quijote que Preston dio la orden de que se le respetase la vida, pero tantas fueron las acometidas del Ledezma y los daños que ocasionaban su lanza, que los hombres se vieron forzados a derribarlo de su mula con un tiro en el pecho. En homenaje de reconocimiento, el cadáver del Don Alfonso fue traído a Caracas en procesión por los secuaces de Preston y enterrado con los más altos honores.
Por su parte el traicionero Villalpando corrió con la misma suerte, pero sin honores ya que una vez consumada la traición, Preston no dudó en quitarle la vida a quien le sirvió de guía. Caracas fue saqueada e incendiada, sin embargo la victoria de Preston no fue tan productiva ya que los habitantes se habían escondido con sus escasos bienes y con sus esclavos en un sitio al sur del poblado, que por esa circunstancia se llamó esquina de Reducto.
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Bibliografía:
Amodio, E., Navarrete, R. y Rodríguez, A. (1997) El Camino de los Españoles. Caracas, Venezuela. Instituto de Patrimonio Cultural.
Biern, P. (1985). El Ávila, Su Historia. Caracas: Corporación Prag, S.R.L. Serie El Avila, número tres.
Rivero, M. (1982) Camino a la Mar. Caracas: Ernesto Armitano Editor.