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Las recientes noticias económicas
venezolanas estuvieron marcadas por cuatro elementos:
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Las evaluaciones relativas al Presupuesto
del año 2000 presentado por el Ejecutivo.
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El viaje de promoción económica del
Presidente.
-
El potencial contenido económico que
tendría la nueva Constitución.
-
El pago de pasivos laborales por parte del
Ejecutivo a sus trabajadores en el último trimestre del
año por montos importantes.
El presupuesto del año 2000. Con
relación al Presupuesto del año 2000, el Presidente (e)
del BCV, acompañado por técnicos del instituto emisor,
expresó ante el parlamento observaciones sobre el proyecto
de Presupuesto que presentó el Ejecutivo. Dado la calidad
de la información que maneja el BCV y la capacidad técnica
de este instituto, sus observaciones deberían ser tomadas
en cuenta.
Las observaciones fundamentales se refieren
a las estimaciones de ingresos, gastos y endeudamiento. Los
ingresos fiscales estarían sobre-estimados, el nivel de
gasto podría no ser consistente con los objetivos
macroeconómicos globales, el nivel de endeudamiento sería
alto, y en consecuencia habría que realizar ajustes en el
presupuesto.
Un análisis preliminar del Presupuesto del
año 2000 presentado por el Ejecutivo indica que existe el
intento de instrumentar una política fiscal expansiva, con
un aumento importante del gasto primario. Si a ello se
añade la posible reanimación del sector petrolero, parece
que existe la intención de reactivar la economía a través
del gasto público.
Aparentemente en el año 2000 no existirán
reformas institucionales o políticas desde el lado de la
oferta significativas, con capacidad para estimular la
actividad económica. El gobierno optaría sólo por el
manejo de la demanda agregada de carácter público, una
política expansiva de gasto público, como mecanismo para
reactivar la economía, basado en un mercado petrolero
relativamente positivo.
Las discusiones sobre el tema tienden a no
cuestionar esta intención en términos generales, la
posibilidad de aplicar dentro de límites una política de
corte relativamente expansivo. Más bien, la discusión se
centra en:
-
La insuficiencia de la política de
expansión de la demanda agregada pública como política
macroeconómica, sobre todo en las condiciones actuales de
Venezuela. Por lo general se supone que son necesarias
políticas complementarias de reformas institucionales
orientadas a mejorar las condiciones de la oferta y corregir
el problema fiscal.
-
Las incoherencias específicas del propio
Presupuesto. Parecen sobre-estimados los ingresos y excesivo
el gasto. El potencial endeudamiento del Presupuesto
presentado es relativamente alto, y si están
sobre-estimados los ingresos este podría ser mayor.
-
Su posible inconsistencia con los objetivos
de la política macroeconómica y la sostenibilidad
intertemporal de este tipo de política.
Los supuestos petroleros. La base de
este tipo de política de carácter expansivo es el
mantenimiento de un precio del petróleo relativamente alto
en el año 2000, si se lo compara con el precio de 1998 e
inicios de 1999. Los analistas petroleros coinciden en un
precio promedio del WTI menor al actual (último trimestre
de 1999) para el año 2000, de aproximadamente US$
19,5/barril, con una tendencia a la declinación en el
último trimestre. Sin embargo, la predicción del precio
del petróleo, como lo ha demostrado la experiencia, es un
riesgo. Las estimaciones aparentemente estarían basadas en
un crecimiento moderado de la economía mundial, con alguna
declinación en el ritmo de crecimiento de USA pero mejor
desempeño de Asia, Europa y AL. Así mismo existe el
supuesto de que ya bien los países de la OPEP y/o
productores marginales reducirán la restricción de la
oferta que por parte de la OPEP ha caracterizado el mercado
petrolero buena parte de 1999. Si esta estimación fuese
correcta, el estimado de US$ 15/barril para la cesta de
exportación venezolana del Presupuesto para el 2000
presentado por el Ejecutivo parece adecuado.
El volumen de exportación que presenta el
Presupuesto, aproximadamente 2,7 millones de barriles
diarios, es similar al del presente año, lo que no estaría
en línea con la expectativa de reanimación del sector
petrolero para el año 2000, ni consistente con el
desarrollo de nuestras ventajas comparativas en el comercio
internacional, y tampoco con la estimación de ingresos
fiscales petroleros del Presupuesto. Posiblemente se trata
de una estimación conservadora que será modificada
después de marzo, dentro de posibles acuerdos en el seno de
la OPEP. No parecen consistentes los ingresos fiscales que
estima el Ejecutivo por parte del sector petrolero, un
aumento de aproximadamente 2 puntos porcentuales del PIB
respecto a 1999, con la combinación de un precio de
exportación del petróleo de US$ 15,0/barril y un nivel de
exportación de 2,7 millones de barriles diarios.
Los ingresos fiscales en el 2000. Según
información fragmentaria de dominio público, los ingresos
fiscales del presupuesto del año 2000 crecerían respecto
al presente año 40% en términos nominales y alrededor del
4 puntos porcentuales del PIB. Esto es poco probable, aún
suponiendo que existiese un comportamiento inusualmente
positivo del mercado petrolero y reformas institucionales
profundas en la tributación interna. Sin embargo, estos
supuestos no están contemplados. Los ingresos fiscales
parecen sobre-estimados en casi todo los tipos de ingresos,
los petroleros, el ISLR no petrolero, el IVA, aduanas y
otros.
Los gastos fiscales en el 2000. El gasto
fiscal primario del Presupuesto supone, según distintos
analistas, un crecimiento respecto al año 1999 en un rango
entre 35%-40%, lo cual es claramente excesivo. Pareciera que
se intenta una recuperación análoga a la de 1997, cuando
se expandió el gasto fiscal a una tasa del 65% basada en
una situación temporalmente favorable en el mercado
petrolero. Los peligros de este tipo de expansión son
ampliamente conocidos: inconsistencia fiscal intertemporal
por la posibilidad de precios petroleros relativamente
débiles a mediano plazo y la falta de mejoras en la
tributación no petrolera, inconsistencia con la meta de
inflación objetivo del 2000, la posibilidad que se acentué
la sobrevaluación del tipo de cambio real y que se viole en
forma amplia la condición de paridad internacional de las
tasas de interés, lo cual podría ocasionar problemas en la
cuenta de capital de corto plazo. Este tipo de políticas no
estaría en concordancia con una estrategia de crecimiento
sostenido con descenso importante de la inflación.
Déficit fiscal. El déficit fiscal base
caja, según estimaciones que pueden derivarse del
Presupuesto, sería alrededor del 2,6% del PIB, suponiendo
un crecimiento moderado del producto y una inflación
similar a la estimada por el gobierno. Sin embargo, si se
mantienen los gastos y los ingresos están sobre-estimados,
el déficit fiscal podría ser similar al del este año,
obligando a un incremento de la deuda y posiblemente de la
razón deuda/PIB. El nivel de endeudamiento contemplado en
el proyecto de Presupuesto, aproximadamente US$ 6.000
millones, es muy alto.
Presupuesto del 2000, política fiscal y
política de ingreso. El Presupuesto presentado para el
2000 está en discusión, y sería deseable que se le
hiciesen los ajustes necesarios, básicamente revisar las
estimaciones de ingresos, reducir la expansión del gasto y
mejorar su estructura. Existe alguna posibilidad que ello
ocurra, al menos parcialmente, debido a que los objetivos
macroeconómicos que enmarcan al Presupuesto, un crecimiento
real moderado de 2%-3% con una inflación descendiente, de
17% promedio, parecen sensatos. El crecimiento contemplado
no requiere de una política excesivamente expansiva como la
contemplada en el Presupuesto presentado, y en este sentido,
no existe consistencia entre el Presupuesto presentado y los
objetivos macroeconómicos. Según algunos analistas, una
tasa de expansión del gasto fiscal primario de 15% con una
reactivación del sector petrolero, podría arrojar un
comportamiento económico similar a los objetivos
macroeconómicos anteriormente señalados. Posiblemente, si
el gasto que se efectuase en el 2000 fuese similar al
contemplado en el Presupuesto, sería difícil obtener el
nivel de inflación objetivo. Lo deseable es que se reforme
el Presupuesto, controlando las presiones de expansión
excesiva del gasto público e introduciendo reformas
institucionales en la tributación no petrolera, cambios que
no será fácil realizar. Un aspecto positivo del
Presupuesto es la política de ingreso contemplada, el
aumento del 10% en las remuneraciones del sector de la
Administración Pública a partir de mayo. Está política
parece consistente con la situación del mercado laboral,
donde existe una tasa de desempleo alta. Sin embargo, puede
ser difícil cumplir si algunos contratos laborales del
sector público, por ejemplo en el sector petrolero, ajustan
los salarios nominales por montos similares a los
solicitados por los sindicatos. La presión de los lobbys
sindicales, los representantes de los llamados insiders
en la teoría del mercado laboral, es uno de los
problemas serios de la economía venezolana.
Los resultados del viaje de promoción
económica. Es prematuro hacer una evaluación de los
resultados económicos de la gira Presidencial. Por la
información trasmitida, parece que existirán acuerdos
positivos relativos a la Orimulsión con el Japón y China.
Posiblemente habrá que esperar el retorno del Presidente
para tener una idea más claro de los resultados.
El contenido económico de la nueva
Constitución. El proceso constituyente sigue generando
incertidumbre en el ámbito económico. No se conoce cual
puede ser el resultado definitivo de este proceso. Existe
mucha preocupación por temas claves, como la posibilidad de
que de una u otra manera se vuelva al viejo sistema de
Seguridad Social, la reducción de la jornada laboral o que
la nueva Constitución acentúe el carácter estatal de
PDVSA. Además, ha aparecido un nuevo tema que aparentemente
no había despertado mayores controversias. Se trata de
disposiciones fiscales contempladas en el documento de
proyecto constitucional y de disposiciones relativas al
control del Banco Central y el Ministerio de Finanzas por
parte de la Asamblea Nacional, a las cuales hizo referencia
un director del Banco Central.
Con relación al federalismo fiscal, el
proyecto de Constitución indica que el monto del situado
constitucional se "inicia con un mínimo" del 15%
de los ingresos ordinarios del Fisco Nacional y transfiere
al nivel estadal algunos tributos como los del consumo de
cigarrillos y licores, los tributos al consumo a la gasolina
e impuestos específicos al consumo. Estas disposiciones
podrían ser positivas, ya reducirían las transferencias
verticales incondicionales del poder central a los estados
y, en compensación, otorga a estos capacidades tributarias,
lo cual puede mejorar la eficiencia de los servicios
públicos. Sin embargo sería deseable una redacción más
clara, donde quede establecido que el situado constitucional
es sólo el 15% de los ingresos ordinarios del Fisco
Nacional. Si se permite el aumento del situado
constitucional y al mismo tiempo se transfieren tributos
nacionales a los Estados, puede agravarse el problema fiscal
venezolano.
Así mismo, se establece la posibilidad de
endeudamiento por parte de los Estados y Municipios.
Conociendo las experiencias negativas recientes de Colombia,
y sobre todo la experiencia muy negativa de Brasil, puede
ser muy peligroso el endeudamiento por parte de los poderes
subnacionales.
En el Título VI del proyecto de
Consstitución se intenta establecer algunos elementos para
modernizar la función presupuestaria, introduciendo
conceptos como el de presupuesto plurianual, además del
anual, el control del desempeño fiscal con indicadores de
desempeño, mayor transparencia fiscal y control por parte
de la Asamblea Nacional (Poder Legislativo) del
comportamiento del Ministerio de Finanzas y del Banco
Central. Lo que llama la atención es que no se establecen
las bases conceptuales para garantizar la solvencia fiscal,
el problema fiscal central de Venezuela. La solvencia fiscal
y el problema fiscal requieren instrumentos legales
específicos, pero la nueva Constitución debería ser un
marco general que permita desarrollar este concepto en el
instrumento legal específico. Sin la idea de la solvencia
fiscal y de reglas fiscales claras que la puedan garantizar,
no tiene demasiado sentido el concepto de presupuesto
plurianual.
El tratamiento de los activos naturales del
subsuelo (básicamente los petroleros) es peculiar. Se
reconoce su carácter de activos agotables, pero la
conclusión que se extrae de esta consideración es que los
ingresos que ellos producen deben estar orientados a la
inversión y el desarrollo social, una situación similar a
la que actual. Si se considera los activos naturales como
finitos y agotables, se debería pasar a otro concepto, la
idea de que sólo puede usarse parte de los ingresos que
ellos generan, básicamente el rendimiento de la riqueza, y
ahorrar el resto o utilizarlos para cancelar pasivos.
Los objetivos que se atribuyen el Banco
Central, preservar el valor de la moneda, estabilidad de
precios, regular la circulación monetaria y la liquidez del
sistema financiero, actuando como prestamista en última
instancia, aparentemente son un exceso de objetivos con
rango constitucional.
Lo que más llama la atención son las
disposiciones de control con relación al Banco Central y el
Ministerio de Finanzas, donde se establece que el ministro
del despacho encargado de las finanzas y el Directorio del
Banco Central de Venezuela serán responsables por el
cumplimiento los objetivos de la política macroeconómica,
"estando sujetos a remoción de acuerdo con la
ley." Este tipo de disposición difícilmente puede
considerarse que debe tener rango constitucional, sobre todo
si no existe un marco fiscal de reglas claras. La inclusión
de este tipo de disposición puede conducir a gran
inestabilidad en la dirección de la autoridad monetaria y
el despacho de las finanzas públicas, lo cual sería
indeseable. La experiencia reciente es una muestra de cual
puede ser el comportamiento del parlamento con relación a
este tema. En síntesis, las disposiciones del Título VI,
"Del Sistema Socioeconómico", deberían ser
objeto de estudio y análisis cuidadoso.
El inició del pago de pasivos laborales. A
finales del mes de noviembre y en diciembre se piensa pagar
parte importante de pasivos laborales de la Administración
con sus trabajadores. El monto que ha anunciado el Ministro
del Trabajo, un billón de bolívares, cercano a 2% del PIB,
está fuera de proporción. El compromiso de pago evitó una
posible huelga en el sector. Así mismo, la dirigencia
sindical del sector público anunció que aspiran a un nuevo
contrato colectivo con un aumento de 150%, lo cual, aún
como medida de presión, también está fuera de toda
proporción. Posiblemente la inflación promedio de 1999
estará en torno a 22%-24%, y el nuevo contrato debería
establecerse tomando como referencia el objetivo de
inflación futura. |
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