Fuentes policiales atribuyen a una "casualidad" la captura de González Peñalva y otro activista
J. LUIS BARBERÍA / JESÚS DUVA, París/Madrid La dirigente de ETA Belén González Peñalva, Carmen, fue detenida ayer en Pau (Francia) con otro presunto miembro de su organización. Ambos iban en un Renault Clio con el que trataron de darse a la fuga cuando agentes de la Policía Urbana acudieron a identificarlos por una infracción de tráfico. González Peñalva formó parte, junto con el dirigente Mikel Albizu, Antza, de la representación etarra que se entrevistó en Suiza, el pasado mayo, con altos cargos designados por el Gobierno para mantener contactos con ETA. La detención fue casual, según el Gobierno español y las autoridades de París.
Belén González con Eugenio Etxebeste, en Santo Domingo (EL PAÍS). La detención de González, de 43 años, que participó en las llamadas conversaciones de Argel en 1989 y que también se entrevistó el pasado 19 de mayo con los representantes del Gobierno en Suiza, se produjo apenas 24 horas después de que se difundiera un comunicado de ETA que ha sido interpretado como un endurecimiento de posturas de cara a las negociaciones con el Ejecutivo.
Fuentes antiterroristas francesas y españolas aseguraron que la detención de la supuesta dirigente fue "casual" y que fue realizada por agentes de la Policía Urbana (equivalente a las patrullas de Seguridad Ciudadana españolas).
González, que fue deportada el 18 de abril de 1989 desde Argelia a la República Dominicana, se hallaba clandestinamente en Francia, a donde llegó tras escapar de Santo Domingo en octubre de 1998 junto con Ángel Iturbe Abasolo, hermano del fallecido dirigente etarra Txomin Iturbe. Formaba parte del llamado aparato de interlocución de ETA, encabezado por Eugenio Etxebeste, Antxon, actualmente preso en Alcalá-Meco (Madrid).
En el momento del arresto, Belén González iba con Cipriano Fernández García, Xipri, del que la policía francesa sospecha que realizaba funciones de conductor y guardaespaldas. La detención de ambos se produjo en torno a la una de la tarde, cuando estaban en un Renault Clio estacionado en una céntrica calle de Pau. Una patrulla de motoristas de la Policía Urbana vio que el turismo esta aparcado en un lugar indebido y que, además, le faltaba la pegatina de haber pagado el impuesto de circulación.
Papeles hechos añicos
Cuando los agentes se acercaron a la pareja, ésta emprendió la fuga con su coche, mientras los policías alertaban por radio a otras patrullas, lo que permitió que los fugitivos fueran interceptados. Durante la huida, de dos kilómetros, los dos etarras hicieron añicos algunos papeles y arrojaron por la ventanilla los pedazos, que después fueron recogidos por los policías.
Según fuentes antiterroristas españolas, González llevaba documentación a nombre de una mujer de Madrid apellidada Alonso, mientras que Cipriano Fernández portaba un carné a nombre de un ciudadano de Barcelona apellidado Carcedo. Además, Fernández tenía un carné de policía francés. Ocultos bajo los asientos del Renault Clio, los agentes encontraron una pistola del calibre 9 corto y otra del 7,65. Una de las armas llevaba grabada las siglas de ETA.
Fuentes antiterroristas francesas sospechan que los dos etarras iban a mantener un contacto en Pau con otros miembros o colaboradores de su organización. Eso explicaría por qué González gritó "soy de ETA, avisen a la prensa". Su objetivo sería posiblemente que la noticia de su captura fuera difundida rápidamente por los medios de comunicación, lo que indirectamente serviría para alertar a las personas con las que estaba citada o a otras relacionadas con éstas.
La detención de González y Fernández se produjo en la misma ciudad francesa en la que fueron arrestados el mes pasado Jon Bienzobas, Karaka, Argi Perurena y Francisco Segurola Mayoz, presuntamente implicados en el robo de ocho toneladas de explosivos en la fábrica Titanite de Plevin, en la región de Bretaña. Una parte de este material fue recuperado, pero todavía faltan por localizar alrededor de dos toneladas de dinamita industrial.
Fuentes policiales indicaron ayer que los servicios antiterroristas españoles y franceses disponían desde meses atrás de indicios que apuntaban a la presencia en Francia de esta activista.
Fernández, al que se relaciona con el comando Donosti desarticulado en 1994, era conocido por los servicios franceses, que le asociaban a Koldo González, detenido en México en 1996. Natural de San Sebastián, formó parte del grupo teatral Titiriteros de Sebastopol, según Vasco Press. Su nombre volvió a aparecer en la documentación incautada a los miembros de ETA detenidos hace tres año en Tolon (Francia).
No cambia nada
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, declaró en Valencia que la detención de los dos presuntos etarras confirma "la solidez de las relaciones franco-españolas en materia de cooperación policial y judicial", y que "esto no cambia la posición del Gobierno para nada". "El Gobierno no cambia su actitud", agregó, " y mantiene la que defendió el 3 de noviembre, a través del presidente del Gobierno, a raíz de la tregua indefinida de ETA".
El secretario general del PP, Javier Arenas, interpretó las detenciones de Francia "en clave del funcionamiento del Estado de derecho y sin tener nada que ver" con el último comunicado de ETA. "El Estado de derecho tiene que seguir funcionando y no puede mirar hacia otro lado cuando se tiene constancia de que hay personas que han cometido actividades delictivas".
El portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró una "buena noticia" la detención de los dos presuntos etarras en Francia, y agregó que la tregua indefinida de ETA no implica que la policía "baje los brazos" ante quienes tienen delitos pendientes.
Por su parte, el diputado de IU José Navas no dudó en asegurar que las detenciones "se presentan a todas luces como la respuesta del Gobierno al comunicado de ETA". Según Navas, el comunicado de ETA y la detención de González Peñalva son "hechos que se retroalimentan, dificultando toda posibilidad de diálogo en el corto plazo y constituyen trabas de difícil superación para la constitución de una Mesa de partidos, que es la piedra angular del proceso de paz que la sociedad vasca reivindica desde hace más de un año".
El portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, opinó que las detenciones complican mucho el proceso de paz, y se preguntó si, en realidad, el Gobierno no desea que "se vaya al garete".
En declaraciones a Efe, Anasagasti dudó que las detenciones fueran fruto de la casualidad, "cuando en este tipo de cosas no hay casualidades". "Esto no se lleva a cabo sin una inteligencia con Madrid", teniendo en cuenta que González no es una persona cualquiera, sino que "estaba en las conversaciones" con el Gobierno.
Belén González está acusada de un secuestro y cuatro asesinatos
EL PAÍS, Madrid Belén González Peñalva, representante de ETA en las conversaciones de Argel y en la reunión del 19 de mayo pasado en Zúrich (Suiza) con los enviados del presidente José María Aznar, según fuentes gubernamentales, está acusada de cometer cuatro asesinatos y un secuestro cuando formaba parte del comando Madrid. La dirigente etarra se encontraba en territorio francés desde que en octubre de 1998 se fugó de la República Dominicana, donde estaba deportada.
Nacida en Beasain (Guipúzcoa) el 23 de diciembre de 1956, Belén González, compañera sentimental de Eugenio Etxebeste, Antxon, comenzó sus actividades en Madrid a mediados de 1978. Junto con Juan Manuel Soares Gamboa, Javier Cervera, Iñaki Arakama Mendia, Makario, y José Ángel Urtiaga Martínez, participó el 18 de abril de 1982, disfrazada de hombre, en la voladura de la central telefónica de la calle de Ríos Rosas de Madrid.
En 1983 volvió de nuevo a Madrid acompañada de José Luis Urrusolo Sistiaga, Makario y otros dos etarras para secuestrar al financiero Diego Prado y Colón de Carvajal. Ya en 1985 es sospechosa de participar en el ametrallamiento de un vehículo militar que causó la muerte del coronel Vicente Romero y de su chófer, Javier García Jiménez.
También se le acusa de ser la autora de los disparos que causaron la muerte al vicealmirante Fausto Escrigas, el 29 de julio de 1985. El último atentado en el que aparece implicada es en la explosión de un coche bomba el 9 de septiembre del mismo año en la plaza de la República Dominicana de Madrid al paso de un autobús de la Guardia Civil, en el que resultó muerto un norteamericano que transitaba por la zona.
Tras esta campaña de atentados, González regresó a Francia y ya no volvió a formar parte de ningún comando. La dirección de la organización terrorista la envió a Argelia como medida de seguridad. Cuando se pusieron en marcha las conversaciones de Argel con el Gobierno español, Belén González fue designada para acompañar a Antxon y a Makario en la delegación etarra.
En la polémica de Etxebeste con los dirigentes de ETA en Francia, Belén se puso del lado de Antxon y acusó a la dirección etarra de no haber tenido en cuenta las opiniones de sus representantes en Argel, donde al parecer comenzó la relación personal entre ambos etarras.
Juan Manuel Soares Gamboa, en el libro Agur ETA, critica precisamente a Antxon por haber utilizado su posición para que fuera su compañera sentimental quien viajara deportada a Santo Domingo en lugar de otros dos activistas que estaban previstos en un principio.
El año gafe de ETA
VASCO PRESS, Bilbao El año 1999 puede pasar a la historia de ETA como el año gafe de esta organización, ya que la mayor parte de las operaciones policiales que ha sufrido han sido consecuencia de hechos accidentales ajenos a las investigaciones antiterroristas de los cuerpos de seguridad. Al menos es lo que afirman las versiones oficiales.
El 17 de febrero, agentes de la Gendarmería que participaban en un dispositivo contra los robos en Orthez (Sur de Francia) sorprendieron al presunto etarra Mikel Ganuza cuando se disponía a sustraer una furgoneta. Ganuza fue detenido, aunque otro activista logró darse a la fuga.
El 4 de abril, un mendigo ebrio forzó la puerta de un garaje de Bayona y puso al descubierto un depósito alquilado por ETA en el que se almacenaban 1.200 kilos de explosivos. Las investigaciones derivadas de este descubrimiento llevaron a la localización de otro garaje con explosivos en Boucau.
Un incendio, al parecer provocado por la combustión de unos componentes químicos, llevó a los bomberos y a la policía a un chalet de Ciboure, el 4 de mayo, en el que se escondían dos zulos con casi 200 armas de fuego, junto a granadas, explosivos y otro material para cometer atentados.
Un control de la Gendarmería destinado a vigilar vehículos con motivo de la operación salida del 1 de agosto condujo a la detención en Tarbes de Jokin Etxeberria, un estrecho colaborador de Mikel Albizu, Antza, jefe del aparato político de ETA.
El País Digital (España), 26 de octubre de 1999