El país siete años después (y II)

Jesús Sanoja Hernández

En la anterior entrega describí el bimestre diciembre de 1991-enero de 1992 a través de los siguientes elementos políticos y electorales: el deterioro del gobierno y la imagen de CAP; la indiscutible alternativa de Eduardo Fernández, sin contendor interno luego del pase a reserva de Caldera; el turno de éste, con el acercamiento del MAS y su trabajo en materias como la Ley del Trabajo y la reforma constitucional; la severa personalidad de Piñerúa y la indefinición de AD; la incógnita de Claudio y la tentativa de Canache Mata; los altibajos del MAS; el neadequismo ambicioso de Lauría; el fantasma del ex ministro de Defensa, Alliegro; y las otras opciones, con menores posibilidades de copar el espacio electoral de 1993.

PERO SE ATRAVESO EL 4F Y TODO CAMBIO

Todo cambió efectivamente. Decía que 99 y un poco más de cada 100 venezolanos desconocía quién era aquel teniente coronel Chávez. De él si sabían veteranos dela lucha armada como Douglas Bravo y algunos catilinarios del Frente Patriótico, aparte, claro esta, de sus compañeros comacates. Los de la sociedad civil, los del bipartidismo y la mayoría de los militantes de los partidos que proliferaban en la colmena electoral, no tenían noticia de los juramentados al pie del samán de Güere ni de sus contactos con la reducida cúpula complotista. Luce irrepetible y, sin embargo, necesaria de repetir, la frase aquella que dejó boquiabiertos a los televidentes: "Por ahora..."

La expresión escondía (o descubría) un proyecto que seguiría su marcha, como ciertamente lo siguió en el San Carlos y en Yare, en las giras por el interior del país una vez libre por obra y gracia del futuro enemigo (Caldera con el demonizado yerno Rojas Pérez) y en los toques en puntos claves de América Latina y Europa. Un quinquenio largo despues de enero de 1992 y de la sorpresa de febrero Chávez dio el salto del MBR-200, movimiento militar, al MVR (Movimiento Quinta República), de estructura cívico-militar. Para ese entonces mantenía sección en La Razón con el título de "La columna patriota".

UN PUENTE LLAMADO "GOBIERNO DE CALDERA"

El sismo militar del 4F no quedó allí sino que tuvo réplica en el del 27N, al cual Machillanda, retirado de las FAN pero no del análisis político, calificó alguna vez de "golpe de los generales", para contraponerlo al de los comacates (comandantes, mayores, capitanes y tenientes). Si eso fuera cierto, más cierto será, asimismo, que el movimiento febrerista fue esencialmente del Ejército y el de noviembre de la Aviación y la Marina, con la particularidad de que ambos encontraron resistencia en la Guardia Nacional. Subsiste aún mucha confusión en torno a lo que sucedió el 27N en el Canal 8, pero, como fuese, vale destacar el hecho de que Gruber Odreman, del 27N, como Visconti y Reyes Reyes forman parte del mapa político chavista, uno de la Gobernación de Caracas, otros en la Constituyente.

Luego del enjuiciamiento de Caldera y de la provisionalidad de Velásquez vino, como consecuencia de los reacomodos y de la lenta caída del bipartidismo, la presidencia de Caldera. Y conjuntamente con el ascenso de esta fórmula, respaldada por "el chiripero" antes adverso al fundador de Ciopei, asomó cabeza, amenazante, LCR, dividida a mediados del quinquenio 1994-1999.

EL DESCENSO DEL PACTO DE PUNTO FIJO

A tiempo se dio cuenta Herrera Campíns de que Copei iba en picada y por eso asomó en diciembre de 1995, a poco de conocerse los resultados de las terceras elecciones regionales y municipales, la candidatura de la ex reina de belleza y alcaldesa de Chacao. Pero en el partido todo seguía como sin nada, con la misma estructura y los mismos líderes, con el agravante de que a medio correr fue consumada la degollina de los eduardistas. Una pata de Punto Fijo se quebraba. ¿La otra? La otra se sentía fuerte, con el caudillo Alfaro como juez y parte, llevándose en los cuernos a cuanto disidente se atravesara. De ese modo se acabó con la precandidatura de Fermín y se le otorgó premio de consolación a Ledezma con la alcaldía de Libertador. AD creía que su poder regional, con los gobernadores y alcaldes, le darían el triunfo en 1990 y por eso propicio el adelanto del proceso para el 8N, uniendo la elección de gobernadores con la del Congreso. Esa pata de Punto Fijo -- o del bipartidismo -- también se quebró.

MUERTE CLINICA EN NOVIEMBRE

Post 8N reventó la crisis. Por más que algunas encuestas manipularan los resultados, Chávez punteaba y se había convertido en fenómeno popular. La realidad entró por la puerta grande de las casas de Copei y AD. Los social-cristianos sacrificaron, con crueldad inusitada, a la bella durmiente y los adecos, con deslealtad hacia el jefe que habían idolatrado, se deshicieron del Caudillo. No está comprobado, pero los resultados del 6D, que otorgaron a Chávez poco más del 56% de los votos, indican que una parte muy grande de la base y de los simpatizantes de AD y Copei, y más de AD que de Copei, votó por Chávez. Salas Romer representaba todo lo contrario de la mitología del "pueblo adeco".

Inútil, pues, resultó el esfuerzo póstumo de la yunta bipartidista, que no solo apeló al apoyo público de los gobernadores electos días antes, a la candidatura del "oligarca carabobeño", sino también el recurso de citar a personalidades independientes para que por TV promovieran la alternativa del Proyecto Venezuela. En realidad, las masas estaban decididas por el cambio y, no por casualidad, el cambio estaba anunciado por el rebelde del 4F. Por primera vez en cuarenta años la maquinaria AD-Copei falló.

LO QUE UN SEPTENIO SE LLEVO

Se llevó, y para siempre, las posibilidades candidaturales de Piñerúa, Canache y Lauría, por AD, que era el partido de gobierno en enero de 1992. Se llevó, y parece que irremediablemente, la de Claudio Fermín, a menos que en el campo fértil que es el proceso constituyente suceda un milagro. Se llevó a Alliegro y a quien después emergió peligrosamente (incluso con rumores en Washington), Radamés Muñoz León. Se llevó a Eduardo Fernández, refugiado en la Fundación Acción y Reflexión, aunque no está excluido una resurrección en tiempo de controversia y dispersión en el Polo Patriótico. De todas maneras, lo que el viento ha arrastrado, será difícil que renazca y estará más en las generaciones o grupos emergentes, el futuro del liderazgo que en quienes ya lo han ejercido y algunos agotado. En cuanto a Caldera, por razones de edad, ya no cuenta.

TAMBIEN EL CONGRESO Y EL PODER JUDICIAL

Ya se vio que el Congreso, tras la emergencia legislativa, quedó como en el aire, con Comisión Delegada y un 2000 de relegitimación. El Congreso es hoy una entelequia mientras la realidad es la ANC (Asamblea Nacional Constituyente), donde de los 131 miembros el Polo Patriótico cuenta con 125 ó 126. Consiguió Chávez de la Corte Suprema que la ANC fuese reconocida como originaria (?) y, ya ida Cecilia Sosa Gómez, quien prefirió suicidarse antes que la mataran, que Iván Rincón la declarara con poderes supraconstitucionales. La ANC opera más allá del recinto capitolino, a través de una red nacional que maneja el Polo Patriótico. La emergencia judicial, por otra parte, puso en zona roja a gran cantidad de jueces, mientras gobernadores y alcaldes se salvaron en la raya y están a la espera de la aprobación de la Constitución del 2000 y de las elecciones donde estarán muy lejos de barrer como en 1995 y 1998, así como el Polo Patriótico no tan bien situado como en el proceso del 25J.

NUEVOS HOMBRES, NUEVOS IDEALES, NUEVOS PROCEDIMIENTOS

Y es que al tiempo que AD y Copei andan en busca de definición, AD en serio enfrentamiento entre la macolla que impuso a Timoteo Zambrano y la tendencia de Ledezma, afincado éste en la presidencia de la Asociación de Alcaldes, el Polo Patriótico entró en el túnel oscuro a cuya salida podría encontrar, no la luz, sino caminos divisorios. Por lo pronto, es clara la peligrosa competencia entre el PPT y el MVR, sobre todo por el reparto de las gobernaciones. El MVR, con su militares retirados, aspira a más. En Guárico y Anzoátegui la impugnación militarista a los mandatarios Manuitt y Rosas persigue colocar allí a Guyón y a Dávila, no precisamente los más tolerantes. En Bolívar los del PPT ya lanzaron candidatos para cuanto cargo candidateable existe en la región. En Apure persiste la apetencia militar y en Barinas asoma la candidatura de Visconti, como en Lara la de Reyes Reyes, para poner fin al orlandato o a cualquier variable masista.

Rostros antes no conocidos se miran en el espejo del 2000.

Historiador, Periodista