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A Dios rogando y
con el mazo dando
Lo último que puede desear el
Presidente Chávez es un choque frontal con la Iglesia Católica,
y él lo sabe bien porque es un político cada vez más
experimentado. Hasta le pidió la bendición a los obispos,
las manos santa y angelicalmente juntas, en su discurso al
país tras el regreso de Asia y Europa.
A diferencia de su respuesta a los críticos
de la información veraz, Chávez fue dialogador,
explicativo, conciliador; se presentó a sí mismo como
opuesto al aborto y total defensor del derecho a la vida,
pero invitó democráticamente a remitir el tema a
una amplia y sincera discusión entre las partes –una de
ellas, y la más poderosa, por supuesto, la Iglesia Católica.
El enfrentamiento está planteado, y el
tema es la defensa de la vida desde el momento mismo de la
concepción, una cuestión que se viene discutiendo desde
siempre. Ya en las clases de Derecho Constitucional I del
profesor Gustavo Planchart Manrique, allá por 1959, escuchábamos
la diferenciación entre la teoría jurídica que
consideraba ser humano vivo y con plenos derechos al nonato
desde el mismo momento de la concepción, y la que lo
consideraba vivo sólo desde el momento del nacimiento. En
el primer caso, el aborto es un recurso de extrema urgencia;
en el segundo, decisión de la madre cuando a ella y por la
razón que a ella le parezca. En el primer caso un aborto no
de urgencia es un asesinato, en el segundo es como cortarse
una verruga.
Para que se tenga una idea ligera de cómo
piensa el pueblo venezolano al respecto, citamos algunas
conclusiones de un Estudio de Opinión Pública realizado
por Mercanálisis hace 5 años, durante septiembre de 1994.
La conclusión del Estudio, en lo que al aborto se refiere,
puede resumirse en la frase que copiamos textualmente:
"El público venezolano, en mayoría significativa, desaprueba
la práctica del aborto para la mujer que tenga un embarazo
no deseado. Una tercera parte de esta población, sin
embargo, aprueba o podría considerar esa posibilidad
bajo determinadas circunstancias….. Hombres y mujeres
manifiestan igual rechazo; intensa desaprobación entre
los jóvenes y en las clases más populares."
(subrayado nuestro).
La desaprobación al aborto en casos de
embarazos no deseados, en ese estudio, llega al 69 % entre
todas las mujeres, al 71 % entre los entrevistados entre 18
y 34 años, al 64 % entre los de clase C, 68 % entre los
de clase D y 78 % entre los de clase E. Es difícil
asumir que se haya producido un cambio importante de actitud
en los últimos 5 años, así como tampoco en la muy
activa presencia de la Iglesia venezolana en esos sectores,
precisamente.
La Iglesia, siempre dispuesta al diálogo,
campo en el cual sabe que es formidable y experimentada, no
se confía del todo en cuanto a las palabras
conciliatorias de Chávez este sábado pasado, y está
recurriendo a tres armas que, en las santas manos, pueden
ser tremendamente peligrosas y eficientes.
Para empezar, las manifestaciones populares,
niños presentes y bebés en brazos. Para continuar, la presión
de conciencia a través de delegados constituyentes que son
católicos practicantes y, además, elementos de alto
prestigio que por ello mismo resultan imprescindibles para
la confiabilidad y el prestigio de la nueva Constitución,
como Hermann Escarrá y Allan Brewer Carías, para sólo
mencionar dos de ellos.
Y en tercer lugar, la Iglesia tiene a su
disposición, y ya hizo un primer uso este domingo 31 de
esta potente artillería, la comunicación de párrocos y
sacerdotes con sus feligreses, en los templos y sus entornos.
En el mundo en general, y en Venezuela en
particular, existen ejemplos claros de la letal eficiencia
de este tercer recurso, que incluye la relación de
sacerdotes, monjas y maestros con padres y madres de
familia, jóvenes y niños, en los institutos educacionales
gratuitos y pagados que maneja la Iglesia Católica.
La posición pública de los colegios católicos
contra el famoso Decreto 321 que hizo estremecer el
gobierno revolucionario adecomilitar en la segunda mitad de
los 40, y la Carta Pastoral de Monseñor Arias, leída
en todas las iglesias del país el 1° de mayo de 1957, que movió
hasta sus cimientos al gobierno de Pérez Jiménez y se
convirtió en el principio del fin del régimen, son dos
buenos ejemplos. Y en esos tiempos, bueno es recordarlo, la
Iglesia venezolana no tenía ni tantos sacerdotes, ni tántos
institutos educacionales, ni tantos obispos populares y
reconocidos como hoy en día.
Este domingo 31 de octubre, se escuchó en
los templos venezolanas la defensa del derecho a la vida, la
defensa de los correspondientes preceptos vigentes
actualmente y la advertencia a no aceptar la eliminación en
la nueva propuesta constitucional de principios como la
consagración del derecho a la vida desde la concepción
misma y la libertad de religión –un concepto mucho más
preciso y muy diferente al preaprobado de "libertad de
cultos".
El planteamiento eclesiástico este
domingo fue conceptual; no hubo un ataque contra la nueva
Constitución ni contra el gobierno, in stricto sensu.
Pero puede ser tomado como una advertencia de que, de no
haber cambios reales en estas cuestiones, la actitud de la
Iglesia podría convertirse en militante y radical. Y eso
puede ser muy riesgoso para el gobierno de Hugo Chávez.
Para cualquier gobierno.
Es bueno recordar que, si bien Chávez da
sigue disponiendo de un cheque en blanco de las masas
populares y de la clase media baja, la Iglesia no sólo
llega, sino que está activamente presente en todos los
sectores socioeconómicos del país; desde los menos dinámicos
grupos altos de parroquias como Chacao y Baruta y Colegios
como Merici, San Ignacio, La Salle y Champagnat –para sólo
citar unos pocos- hasta los grupos realmente proletarios
donde los párrocos, y los sacerdotes, monjas y maestros católicos
conviven y comparten día tras día los mismos problemas de
sus feligreses y alumnos, y donde son auténticos líderes
queridos, respetados y confiables.
La Iglesia Católica venezolana tiene hoy en
día, y desde hace ya bastante tiempo, desde los inicios de
la Teología de la Liberación en los sesentas, presencia,
participación y prestigio activos en los sectores populares
latinoamericanos, y Venezuela no es precisamente una
excepción. Es la misma Iglesia popular y joven que ha
hablado de "sectarismo constituyente", y que por
boca de Monseñor Baltazar Porras delata una
"bofetada" a la Iglesia.
Es la misma Iglesia diaria y activamente
presente en los barrios C baja, D y E, la misma que pudo
conciliar a la Asamblea Nacional Constituyente y el Congreso
y logró un acuerdo operativo mucho más digno que los
traseros al aire saltando las puntiagudas vallas del Palacio
Legislativo.
Por eso la posición conciliadora del
Presidente Chávez en su larguísimo discurso al país este
sábado 30 de octubre. Pero si los constituyentes persisten
en la posición que afecta a la Iglesia Católica, Chávez
podría encontrarse con una crecientemente poderosa matriz
de opinión opuesta a la aprobación de la nueva Constitución;
y aunque esa matriz –que no sería sólo de la Iglesia- no
acumule poder suficiente como para que gane el NO en el
referendum, su presencia real y su fuerza podrían
alterar totalmente el panorama de control popular que el
Presidente quiere y necesita.
Encanto roto
La Asamblea Nacional Constituyente –sus
miembros, de hecho- ha venido abriendo frentes enemigos de
cuyo poder no parece estar bien enterada. De uno de ellos,
ya hablamos, y ya está en sus posiciones de trinchera: la
Iglesia Católica.
El otro -en realidad el primero en aparecer-
es la notable falta de capacitación de muchos de sus
miembros, que están siendo vistos en televisión
divagando, o repitiendo para peor lo mismo que otros más
preparados dijeron antes mejor, o en la búsqueda de un
protagonismo que su propia historia personal no les puede
dar.
Son muchos los constituyentes que no tienen
realmente nada más que aportar que complejos, prejuicios o
temas absolutamente pasados de moda; pero tienen voz y,
especialmente, tienen voto, y gracias a ellos esta
Asamblea Constituyente no sólo ha caído en una enorme
falta de originalidad e incluso de lejanía de la verdadera
realidad actual del mundo y del país, sino además en la
necia situación de no ser ni chicha ni limonada: ni es
totalmente chavista, ni es verdaderamente innovadora, ni es
cien por ciento conservadora ni es del todo audaz.
La Constituyente, y en consecuencia la
Constitución resultante de ella, han terminado por ser sólo,
en vez del inicio conceptual de toda una nueva nación, un
simple requisito inevitable que hay que cumplir para que
Hugo Chávez empiece a gobernar y a cumplir sus promesas
y las expectativas de todo el país.
Pero ese "requisito" ha caido en
convertirse en una interminable sucesión de artículos que
intentan neciamente llevar al detalle todas las peticiones
que llegaron a oidos de los constituyentes. La mayoría de
ellos carece de pericia legistaltiva, no tiene dominio
parlamentario y desconoce conceptos elementales del Derecho,
convirtiéndose estas carencias en protagonistas de la
exagerada armazón constitucional.
Esto es consecuencia, inicialmente, de la
forma en que se eligieron muchos de los delegados, miembros
a la fuerza de los listados presidenciales privilegiando la
presunta lealtad o presunta facilidad de control antes que
la verdadera capacitación. Y en segundo lugar, la brusca
reducción de seis a tres meses del lapso para concluir las
deliberaciones y presentar el proyecto definitivo.
Esto no hubiera sido un problema tan grande
si se hubiese aceptado ordenadamente el proyecto presentado
por el Presidente, pero las cosas no funcionaron así, como
sabemos. En tan corto tiempo es virtualmente imposible no sólo
discutir tan largo articulado, sino hacer los análisis mínimos
para revisar, cambiar o integrar artículos, y hacer el
necesario estudio para transformar el excesivo anteproyecto
en el proyecto moderno, ágil y ejemplar que soñó Hermann
Escarrá.
Hoy no tenemos ni el anteproyecto de Hugo Chávez,
ni el de ninguno de los otros proponentes, sino una
mescolanza indigesta que está dejando demasiados
inconformes en el camino. Para sólo citar un par de
ejemplos, de acuerdo al nuevo cronograma de discusión del
articulado, los constituyentes van a tener que discutir
entre el 3 y el 4 de noviembre el Título V,
"Organización del Poder Público", que tiene nada
menos que ¡133 artículos!. La "Segunda Discusión"
del proyecto tendrá que ser hecha y completada en otros dos
días de sesiones, el 9 y 10 de noviembre; y la "Revisión
Técnica" será el 11 de noviembre, para presentar el
proyecto definitivo de Constitución, al Consejo Nacional
Electoral, el 12 de noviembre: sólo así se podrá disponer
del también muy breve lapso de un mes para la información
y evaluación por parte del electorado.
La extensa luna de miel que el pueblo,
mayoritariamente, le ha concedido a Chávez, está pasando
de largo sin soluciones, sin prodigios y sin interés, sin
una verdadera emoción popular constitucional y sin un
coherente Programa Económico. Los plazos se están agotando
mientras la Constituyente se ha puesto tan típicamente de
discursos y discusiones y protagonismos politiqueros que
parece conducida a ser sólo una excusa.
En cambio, resaltan los temas realmente
arduos, los que generan confrontaciones duras, como el
tema del derecho a la vida que está enfrentando a la
Constituyente con la Iglesia, y las calificaciones adjetivas
de la información que enfrentan a la ANC, al gobierno y
finalmente al país con muchos periodistas y con los
principales editores de América.
Otra trinchera de enfrentamiento abierta por
la ANC y su anteproyecto constitucional es, por supuesto, el
de los medios de comunicación nacionales y de toda América,
y muchos periodistas incluyendo la organización
"Reporteros sin Fronteras", todos ellos en pie
de guerra por la cuestión de la "información
veraz".
La cuestión es terriblemente simple. Toda
constitución democrática consagra el derecho inalienable a
la libre información, y es principio ético del periodismo
la veracidad de la información. Sin embargo, al establecer
constitucionalmente la veracidad de la información, se está
impidiendo todo periodismo de denuncia y de investigación
de temas como delitos, corrupción, etc., que no serían
publicables hasta que no estuviesen plenamente demostrados.
¿Cómo informar en los medios venezolanos,
entonces, sobre casos tan conocidos como el de los jeeps de
Lusinchi, la partida secreta de Pérez, los tanques AMX 30,
el mal uso de los aviones de Petróleos de Venezuela y todo
el largo etcétera de casos denunciados por la prensa en
general y por columnistas como Alfredo Peña y José Vicente
Rangel, para sólo mencionar a dos de ellos?.
O a lo mejor –piensa Don Dimas que siempre
piensa mal- es esto precisamente lo que anda buscando un
gobierno que propugna como bandera la aversión profunda a
la corrupción, pero que ya empieza a verse rodeado de
rumores públicos y denuncias de corruptelas de algunos de
sus funcionarios.
A diferencia de la prudente y hasta amable
posición asumida por el Presidente Chávez con la Iglesia
en su alocución del sábado 30 de octubre, su respuesta a
los medios de comunicación en general fue mucho más fuerte
y retadora, llegando incluso a acusarlos, en particular a la
Sociedad Interamericana de Prensa de no tener moral para
erigirse en defensores de la libertad de expresión.
Tal vez el Presidente, que suele
entusiasmarse cuando tiene un micrófono y unas cámaras
enfrente, pensó que estaba alardeando frente a Miguel
Henrique Otero, Teodoro Petkoff, Andrés Mata y Rafael
Poleo, para sólo citar cuatro de los editores nacionales.
Lo que sin duda olvidó es que la SIP, independientemente de
que tenga o no razones lícitas o motivos ocultos para
oponerse a los calificativos a la información, representa,
más que a los reporteros y columnistas locales, a los más
importantes medios de comunicación de América,
justamente donde Chávez –y a través de él, el país- ha
venido teniendo lo que suele llamarse "mala
prensa".
No hay gobierno, ni siquiera el de
Washington, que pueda enfrentarse impunemente a la Sociedad
Interamericana de Prensa, como ya deberían saber Chávez,
quien ha sufrido ese poder en carne propia, y José Vicente
Rangel, periodista antes que Ministro; si con alguien
debió tener el Presidente una actitud conciliadora, política,
es justamente con la SIP. Y con nuestros visitantes de
ahora, la organización no patronal "Reporteros sin
Fronteras".
Tal vez los medios de comunicación locales
no tengan hoy en día poder de difusión suficiente como
para convencer a la mayoría de la nación a votar contra la
nueva Constitución, por ejemplo, o contra Chávez si es que
finalmente decide ir a unas elecciones de "relegitimación".
Pero es fácil imaginarse el daño que puede
hacerle a cualquier gobierno una política mediática dando
peso destacado diario a informaciones sobre la inseguridad,
por ejemplo, que se mantiene mas o menos igual y sigue
siendo más grave y permanente mientras más bajo es el
nivel social; o presentando constantemente informaciones y
reportajes sobre temas en los cuales se basan las promesas
fundamentales de Chávez, como el aumento del costo de la
vida, escuelas populares en malas condiciones, las
constantes manifestaciones de protesta por cuestiones
salariales que seguirán ocurriendo, la falta de agua y de
servicios en barriadas pobres, y el largo etcétera de
problemas que ningún gobierno puede solucionar de
inmediato.
Los medios, sin caer en violaciones a la
información veraz, pueden hacerle la vida difícil a
cualquier gobierno, y enfrentarse con ellos, sin caer el
gobierno a su vez en violaciones a la libertad de expresión
y de información, es tarea ardua y plagada de riesgos.
Todo esto lleva a concluir lo antes
afirmado, es decir, que se está configurando a la fuerza
una matriz de opinión negativa hacia la nueva Constitución
que no logrará muy probablemente la derrota electoral en el
Referendum, pero que en mas o en menos se trasladará a Hugo
Chávez y su gobierno.
La despolarización
del Polo
Ya hemos hablado en anteriores oportunidades
de dificultades entre los diversos integrantes del Polo
Patriótico. El desarrollo accidentado de la Asamblea
Nacional Constituyente del cual hemos hablado en el punto
anterior y el acercamiento del final de la luna de miel
popular, revolucionaria y constituyente, ahondan las
fisuras.
El interminable articulado del proyecto
constitucional tiene molestos a muchos por considerarlo
demasiado moderado, y a otros por demasiado radical.
Pablo Medina, protagonista profesional y aparentemente
discutiendo posiciones ideológicas con Aristóbulo Istúriz
dentro de PPT, ha sido uno de los chavistas más
inconformes; pero también se muestran insatisfechos Hermann
Escarrá, Guillermo García Ponce, Alfredo Peña y la más
extremista Iris Varela, tachairense del MVR.
Para otros militantes del Polo Patriótico
tanto la nueva duración del período presidencial –que
consideran excesivo- como la reelección y el enorme poder
para el Presidente, son motivos de inconformidad e
incluso de temor.
Este martes 2 de noviembre el MAS presentaría
un Estudio de Opinión hecho por una empresa norteamericana
en todo el país, y en el cual ese partido saldría
"muy bien", como "…el partido más serio y
comedido del Polo Patriótico".
De cara a la realidad actual, a los
enfrentamientos entre MVR y PPT y a la presunta necesidad de
Chávez de toques de moderación entre uno y otro
radicalismo, esta movida del MAS puede ser un acto de
pragmatismo político en busca de un futuro que, fuera
del portaaviones chavista, se ve escaso y débil.
Se está hablando igualmente de una caída
del MVR en algunas encuestas, con el agravante de que no
existe todavía una oposición capaz de captar a los
descontentos ni de servir de vía de expresión de los
descontentos.
Esto implicaría un vacío social y político
que cualquiera podría llenar, pero que entretanto llenaría
el propio Chávez, lo cual aumenta su poder, pero al
mismo tiempo sus riesgos.
Puede irse conformando, así, la peor
oposición, la que no tiene expresión definida, la que no
es, por eso mismo, atacable y contra la cual no hay defensa
real; es eso que algunos llaman "mayoría
silenciosa", quizás hoy en día todavía "minoría
silenciosa", pero en lento crecimiento.
La gran ventaja del Presidente es también su
gran problema; la falta de un enemigo creíble y temible, la
falta de un villano satanizable. Ha pasado un año de
gobierno chavista, y nada realmente nuevo ha sucedido,
aparte de las largas peroratas presidenciales y del programa
Bolívar 2000.
Ya el argumento de las culpas perversas de
los partidos del status a lo largo de 40 años de fraude al
pueblo, es menos fuerte; después de un año, y
especialmente después de cumplir los requisitos exigidos
por Chávez –la Asamblea Constituyente, la nueva
Constitución y la relegitimación de autoridades,
incluyendo poder judicial- los problemas empezarán a ser,
finalmente de Chávez y sólo de él, y en ese sentido 2000
podría ser un año dificultoso para el gobierno.
En ese momento se agravará aún más la
falta de contrapeso de poderes, porque AD y Copei difícilmente
podrán haberse recuperado, Proyecto Venezuela sigue y
seguirá siendo una ficción personal de Salas Römer y los
partidos del Polo Patriótico no tendrán todavía,
particularmente MVR, la organización, la coherencia y la
experiencia suficientes para dar una sólida base
estructural y política a un gobierno que, hasta ahora, no
ha logrado pasar de los alardes a las realidades.
Eso hace aún más peligrosa la sintonía o
la simple actuación más o menos simultánea de los
cuatro poderes que podrían actuar contra Chávez y el
gobierno: la Iglesia Católica, los medios de comunicación,
el empresariado y la organización sindical tradicional,
porque hasta ahora el nuevo sindicalismo revolucionario y
chavista no ha dado mayores muestras de vida.
Por ahora, el Presidente parece haber
regresado con el llanero revuelto y pegó unos cuantos regaños;
quizás lo más importante es que entre Miquilena y Chávez
habría surgido la convicción de la necesidad de filtrar
las candidaturas a gobernaciones y al Congreso que
algunos miembros de la Constituyente andan madurando; ahora,
más que nunca, esas candidaturas podrían depender en
mucho de la eficiencia constitucional, de la honestidad a
toda prueba y del apego irrestricto al orden chavista.
Algunas esperanzas
Se comenta con prudente entusiasmo
que la inclusión de Madrid y Paris como capítulo final de
la gira presidencial, tuvo como objetivo principal terminar
de definir negocios que habrían comenzado a prepararse ya
en los viajes de Chávez como Presidente electo.
El negocio más importante con China –el
suministro de orimulsión- demanda tiempo e inversión,
porque obliga a la construcción de una nueva refinería
para multiplicar la producción, y esa exportación no
comenzaría realmente sino hasta 2002.
Con españoles y franceses, en cambio,
parece haber mayor celeridad en áreas financieras,
turísticas, gasíferas y petroleras, y los franceses, además,
parecen tener gran interés en invertir en un plan
ferrocarrilero nacional.
Algunos banqueros piensan que 2000 será año
emocionalmente positivo por la llegada de este tipo
de inversionistas que, aunque no pondrán a circular sus
dineros de inmediato, sí darán con su presencia en el país
soporte al Presidente para informar que las inversiones
efectivamente están llegando.
2000 sería, en cambio, año apenas de
inicio de un Programa Económico mas coherente que empezaría
con una inversión intensiva en obras públicas nacionales,
estadales y municipales, el primer paso de reactivación
económica a más largo plazo.
¿La tapa amarilla del
frasco verde?
Las actuales y semidesconocidas autoridades
partidistas de Copei ofrecieron a Eduardo Fernández la
Presidencia del partido, supuestamente con plenos
poderes. Fernández, después de pensárselo unos días, lo
va a rechazar, si es que no lo ha hecho ya. Fernández
parece ser de la opinión de que el Copei actual no tiene
salvación, y prefiere quedarse al frente del IFEDEC donde
no gana votos, pero tampoco los pierde, y es, además, una
buena plataforma de exposición. Además, si el Dr. Fernández
va a ser Presidente del partido, prefiere serlo rodeado de
su propio equipo.
El grupo más tradicional de Copei
–incluye jóvenes, no hay que dejarse engañar por lo de
"tradicional"- estima que la actual Directiva
está conformada por gente sin credenciales, valía ni
tradición, dirigentes de muy bajo nivel que escalaron
posiciones de la mano de Luis Herrera y Donald Ramírez y,
tras el desastre electoral, creyendo que tenían fuerza
propia, se alzaron con una directiva sin poder ni
importancia reales; son el grupo que los tradicionales
llaman despectivamente "los tapa amarilla".
Los tradicionales ven a los "tapa
amarilla" como "alzados" por su cuenta y
riesgo, y solos contra quienes como Ramírez y Herrera a su
vez los usaron, y al final ni los pequeños ni los
grandes tienen poder real en el partido, de hecho ni
siquiera tienen partido.
Entre los llamados "tapa amarilla"
estarían José Rodríguez, quien aunque ahora representa al
partido en el CNE, no hace mucho estuvo a punto de ser
expulsado; la conocida periodista Rosana Ordóñez, sin
historia política copeyana, ahora en elevadas posiciones
gracias a Apolinar Martínez y Donald Ramírez; Edgard Mora,
actual Secretario General, y otros más.
El problema está en que ninguno de ellos en
particular, ni en grupo, tiene capacidad, fuerza ni
prestigio partidista como para rescatar a un partido que, en
la práctica, no existe.
La verdad paralela es que existe la idea
–y Eduardo Fernández sería su líder y abanderado
principal- de organizar un nuevo partido que capitalice
la democracia cristiana regada sin norte por todo el país;
un partido respaldado por el Partido Popular español de José
María Aznar, y que aquí llevaría el mismo nombre, el de
Partido Popular Socialcristiano.
Sin embargo, hay un factor que debe
tomarse en cuenta para cualquier ecuación socialcristiana,
y se llama Enrique Mendoza. El gobernador que ahora anda con
una gorrita echada hacia atrás para demostrar su sintonía
juvenil, mostró su músculo político y su notable
capacidad cuando organizó la manifestación en defensa del
territorio mirandino. Mendoza tiene experiencia, astucia,
conocimiento y popularidad. Y también esas cualidades tan
apreciadas y respetadas por los venezolanos de uno y otro
sexo, esas dos que cuelgan y que hombres como Mendoza saben
jugarse.
Sea Copei, sea Partido Popular, habrá
que contar con Enrique Mendoza.
Expectativa adeca
Los adecos, por su parte, se debaten entre
sus posibilidades, sus realidades y sus errores. Mientras
por una parte le ponen trabas a Antonio Ledezma, éste
demuestra claramente que tiene capacidad de convocatoria y
que cuando los adecos salen a la calle con un liderazgo
claro, la toman de verdad.
La CTV y FEDEUNEP, por su parte, han
demostrado claramente que el sindicalismo socialdemócrata y
socialcristiano no sólo no ha muerto, sino que sigue
siendo fuerte, a tal punto que han llevado al gobierno a
pactar en materia salarial; y a pactar con una velocidad
asombrosa.
Acción Democrática, sin embargo, no está
aprovechando sus propias fuerzas porque no tiene la cabeza
clara y porque sus nuevos dirigentes siguen pensando con la
mente en un pasado muerto y no se han atrevido a lanzar a
tambor batiente la renovación real del partido.
Independientemente de cuál sea el nivel de
popularidad de Chávez, AD tiene la capacidad –aunque no
la astucia ni la decisión actuales- de salir a competir con
los partidos que sustentan al Presidente. Hoy por hoy, las
masas adecas han demostrado que tienen mayor capacidad
para adueñarse solas de las calles que todos los partidos
chavistas juntos.
Sólo falta el liderazgo adecuado.
Los chismes de Don
Dimas y "Colchón Doblao"
* Don Dimas señala con suspicacia
la muy próxima visita de una flotilla naval británica a
Guyana… y se pregunta el experimentado coriano si es sólo
una amable visita o una diplomática forma de hacer sentir a
los venezolanos con afanes territoriales que Guyana sigue
siendo responsabilidad británica. * Escándalo próximo
por cobro anticipado de dineros, por parte de altos
funcionarios del Ejecutivo; la cuestión no está en la
legalidad, pues se trata de fondos que por ley deben ser
distribuidos entre quienes cobraron, sino en que fueron
embolsillados antes de tiempo. * Marta Colomina recibió
una jugosa oferta de El Nacional, diario que en una
investigación comprobó la popularidad de la periodista.
Bajo la mirada protectora de Miguel Henrique Otero, la
periodista haría una columna por el estilo de la que tenía
Alfredo Peña.. siempre y cuando, claro, se resuelva la
controversial cuestión de la "información
veraz". * Problemas en el Ipsfa por la falta de
pago de este instituto a bancos que han hecho préstamos
diversos a oficiales activos y retirados; el problema está
en que a esos oficiales -algunos de los cuales ya han
recibido reclamos y amenazas bancarias- se les han
descontado puntualmente de sus sueldos las cantidades
correspondientes a los respectivos créditos; y otro
problema paralelo es que los jubilados y pensionados de las
Fuerzas Armadas Nacionales están cobrando con retrasos
hasta de dos meses. * Hay amores que matan, es algo
que debería tomar muy en cuenta el Presidente Chávez; sus
constantes expresiones de afecto y admiración por Fidel
Castro –ahora hasta se habla de que hará del líder
cubano padrino de su hija menor- hacen reactivar los temores
de los inversionistas; entusiasmado por el famoso juego de béisbol
en Cuba, Chávez parece no estar entendiendo que en Cuba no
ganará nada mientras en cambio podría perder los reales,
que no están en La Habana, están en Miami y Nueva York *
Un estudio realizado por la Universidad del Zulia revela
que el canal de televisión líder en ese estado es
Televiza, con cerca de un 48 % de teleaudiencia, por encima
incluso de Venevisión * Seguirá Raúl Salazar,
quien no abandonaría el Gabinete este diciembre próximo,
según fuentes militares, por ser uno de los pocos altos
jefes que es respetado tanto por la nueva como por la
antigua oficialidad, un hombre conciliador y que ha sabido
manejar con diplomacia eficaz diversas inconformidades
dentro del mundo militar. |