A Dios rogando y con el mazo dando

Lo último que puede desear el Presidente Chávez es un choque frontal con la Iglesia Católica, y él lo sabe bien porque es un político cada vez más experimentado. Hasta le pidió la bendición a los obispos, las manos santa y angelicalmente juntas, en su discurso al país tras el regreso de Asia y Europa.

A diferencia de su respuesta a los críticos de la información veraz, Chávez fue dialogador, explicativo, conciliador; se presentó a sí mismo como opuesto al aborto y total defensor del derecho a la vida, pero invitó democráticamente a remitir el tema a una amplia y sincera discusión entre las partes –una de ellas, y la más poderosa, por supuesto, la Iglesia Católica.

El enfrentamiento está planteado, y el tema es la defensa de la vida desde el momento mismo de la concepción, una cuestión que se viene discutiendo desde siempre. Ya en las clases de Derecho Constitucional I del profesor Gustavo Planchart Manrique, allá por 1959, escuchábamos la diferenciación entre la teoría jurídica que consideraba ser humano vivo y con plenos derechos al nonato desde el mismo momento de la concepción, y la que lo consideraba vivo sólo desde el momento del nacimiento. En el primer caso, el aborto es un recurso de extrema urgencia; en el segundo, decisión de la madre cuando a ella y por la razón que a ella le parezca. En el primer caso un aborto no de urgencia es un asesinato, en el segundo es como cortarse una verruga.

Para que se tenga una idea ligera de cómo piensa el pueblo venezolano al respecto, citamos algunas conclusiones de un Estudio de Opinión Pública realizado por Mercanálisis hace 5 años, durante septiembre de 1994. La conclusión del Estudio, en lo que al aborto se refiere, puede resumirse en la frase que copiamos textualmente: "El público venezolano, en mayoría significativa, desaprueba la práctica del aborto para la mujer que tenga un embarazo no deseado. Una tercera parte de esta población, sin embargo, aprueba o podría considerar esa posibilidad bajo determinadas circunstancias….. Hombres y mujeres manifiestan igual rechazo; intensa desaprobación entre los jóvenes y en las clases más populares." (subrayado nuestro).

La desaprobación al aborto en casos de embarazos no deseados, en ese estudio, llega al 69 % entre todas las mujeres, al 71 % entre los entrevistados entre 18 y 34 años, al 64 % entre los de clase C, 68 % entre los de clase D y 78 % entre los de clase E. Es difícil asumir que se haya producido un cambio importante de actitud en los últimos 5 años, así como tampoco en la muy activa presencia de la Iglesia venezolana en esos sectores, precisamente.

La Iglesia, siempre dispuesta al diálogo, campo en el cual sabe que es formidable y experimentada, no se confía del todo en cuanto a las palabras conciliatorias de Chávez este sábado pasado, y está recurriendo a tres armas que, en las santas manos, pueden ser tremendamente peligrosas y eficientes.

Para empezar, las manifestaciones populares, niños presentes y bebés en brazos. Para continuar, la presión de conciencia a través de delegados constituyentes que son católicos practicantes y, además, elementos de alto prestigio que por ello mismo resultan imprescindibles para la confiabilidad y el prestigio de la nueva Constitución, como Hermann Escarrá y Allan Brewer Carías, para sólo mencionar dos de ellos.

Y en tercer lugar, la Iglesia tiene a su disposición, y ya hizo un primer uso este domingo 31 de esta potente artillería, la comunicación de párrocos y sacerdotes con sus feligreses, en los templos y sus entornos.

En el mundo en general, y en Venezuela en particular, existen ejemplos claros de la letal eficiencia de este tercer recurso, que incluye la relación de sacerdotes, monjas y maestros con padres y madres de familia, jóvenes y niños, en los institutos educacionales gratuitos y pagados que maneja la Iglesia Católica.

La posición pública de los colegios católicos contra el famoso Decreto 321 que hizo estremecer el gobierno revolucionario adecomilitar en la segunda mitad de los 40, y la Carta Pastoral de Monseñor Arias, leída en todas las iglesias del país el 1° de mayo de 1957, que movió hasta sus cimientos al gobierno de Pérez Jiménez y se convirtió en el principio del fin del régimen, son dos buenos ejemplos. Y en esos tiempos, bueno es recordarlo, la Iglesia venezolana no tenía ni tantos sacerdotes, ni tántos institutos educacionales, ni tantos obispos populares y reconocidos como hoy en día.

Este domingo 31 de octubre, se escuchó en los templos venezolanas la defensa del derecho a la vida, la defensa de los correspondientes preceptos vigentes actualmente y la advertencia a no aceptar la eliminación en la nueva propuesta constitucional de principios como la consagración del derecho a la vida desde la concepción misma y la libertad de religión –un concepto mucho más preciso y muy diferente al preaprobado de "libertad de cultos".

El planteamiento eclesiástico este domingo fue conceptual; no hubo un ataque contra la nueva Constitución ni contra el gobierno, in stricto sensu. Pero puede ser tomado como una advertencia de que, de no haber cambios reales en estas cuestiones, la actitud de la Iglesia podría convertirse en militante y radical. Y eso puede ser muy riesgoso para el gobierno de Hugo Chávez. Para cualquier gobierno.

Es bueno recordar que, si bien Chávez da sigue disponiendo de un cheque en blanco de las masas populares y de la clase media baja, la Iglesia no sólo llega, sino que está activamente presente en todos los sectores socioeconómicos del país; desde los menos dinámicos grupos altos de parroquias como Chacao y Baruta y Colegios como Merici, San Ignacio, La Salle y Champagnat –para sólo citar unos pocos- hasta los grupos realmente proletarios donde los párrocos, y los sacerdotes, monjas y maestros católicos conviven y comparten día tras día los mismos problemas de sus feligreses y alumnos, y donde son auténticos líderes queridos, respetados y confiables.

La Iglesia Católica venezolana tiene hoy en día, y desde hace ya bastante tiempo, desde los inicios de la Teología de la Liberación en los sesentas, presencia, participación y prestigio activos en los sectores populares latinoamericanos, y Venezuela no es precisamente una excepción. Es la misma Iglesia popular y joven que ha hablado de "sectarismo constituyente", y que por boca de Monseñor Baltazar Porras delata una "bofetada" a la Iglesia.

Es la misma Iglesia diaria y activamente presente en los barrios C baja, D y E, la misma que pudo conciliar a la Asamblea Nacional Constituyente y el Congreso y logró un acuerdo operativo mucho más digno que los traseros al aire saltando las puntiagudas vallas del Palacio Legislativo.

Por eso la posición conciliadora del Presidente Chávez en su larguísimo discurso al país este sábado 30 de octubre. Pero si los constituyentes persisten en la posición que afecta a la Iglesia Católica, Chávez podría encontrarse con una crecientemente poderosa matriz de opinión opuesta a la aprobación de la nueva Constitución; y aunque esa matriz –que no sería sólo de la Iglesia- no acumule poder suficiente como para que gane el NO en el referendum, su presencia real y su fuerza podrían alterar totalmente el panorama de control popular que el Presidente quiere y necesita.

Encanto roto

La Asamblea Nacional Constituyente –sus miembros, de hecho- ha venido abriendo frentes enemigos de cuyo poder no parece estar bien enterada. De uno de ellos, ya hablamos, y ya está en sus posiciones de trinchera: la Iglesia Católica.

El otro -en realidad el primero en aparecer- es la notable falta de capacitación de muchos de sus miembros, que están siendo vistos en televisión divagando, o repitiendo para peor lo mismo que otros más preparados dijeron antes mejor, o en la búsqueda de un protagonismo que su propia historia personal no les puede dar.

Son muchos los constituyentes que no tienen realmente nada más que aportar que complejos, prejuicios o temas absolutamente pasados de moda; pero tienen voz y, especialmente, tienen voto, y gracias a ellos esta Asamblea Constituyente no sólo ha caído en una enorme falta de originalidad e incluso de lejanía de la verdadera realidad actual del mundo y del país, sino además en la necia situación de no ser ni chicha ni limonada: ni es totalmente chavista, ni es verdaderamente innovadora, ni es cien por ciento conservadora ni es del todo audaz.

La Constituyente, y en consecuencia la Constitución resultante de ella, han terminado por ser sólo, en vez del inicio conceptual de toda una nueva nación, un simple requisito inevitable que hay que cumplir para que Hugo Chávez empiece a gobernar y a cumplir sus promesas y las expectativas de todo el país.

Pero ese "requisito" ha caido en convertirse en una interminable sucesión de artículos que intentan neciamente llevar al detalle todas las peticiones que llegaron a oidos de los constituyentes. La mayoría de ellos carece de pericia legistaltiva, no tiene dominio parlamentario y desconoce conceptos elementales del Derecho, convirtiéndose estas carencias en protagonistas de la exagerada armazón constitucional.

Esto es consecuencia, inicialmente, de la forma en que se eligieron muchos de los delegados, miembros a la fuerza de los listados presidenciales privilegiando la presunta lealtad o presunta facilidad de control antes que la verdadera capacitación. Y en segundo lugar, la brusca reducción de seis a tres meses del lapso para concluir las deliberaciones y presentar el proyecto definitivo.

Esto no hubiera sido un problema tan grande si se hubiese aceptado ordenadamente el proyecto presentado por el Presidente, pero las cosas no funcionaron así, como sabemos. En tan corto tiempo es virtualmente imposible no sólo discutir tan largo articulado, sino hacer los análisis mínimos para revisar, cambiar o integrar artículos, y hacer el necesario estudio para transformar el excesivo anteproyecto en el proyecto moderno, ágil y ejemplar que soñó Hermann Escarrá.

Hoy no tenemos ni el anteproyecto de Hugo Chávez, ni el de ninguno de los otros proponentes, sino una mescolanza indigesta que está dejando demasiados inconformes en el camino. Para sólo citar un par de ejemplos, de acuerdo al nuevo cronograma de discusión del articulado, los constituyentes van a tener que discutir entre el 3 y el 4 de noviembre el Título V, "Organización del Poder Público", que tiene nada menos que ¡133 artículos!. La "Segunda Discusión" del proyecto tendrá que ser hecha y completada en otros dos días de sesiones, el 9 y 10 de noviembre; y la "Revisión Técnica" será el 11 de noviembre, para presentar el proyecto definitivo de Constitución, al Consejo Nacional Electoral, el 12 de noviembre: sólo así se podrá disponer del también muy breve lapso de un mes para la información y evaluación por parte del electorado.

La extensa luna de miel que el pueblo, mayoritariamente, le ha concedido a Chávez, está pasando de largo sin soluciones, sin prodigios y sin interés, sin una verdadera emoción popular constitucional y sin un coherente Programa Económico. Los plazos se están agotando mientras la Constituyente se ha puesto tan típicamente de discursos y discusiones y protagonismos politiqueros que parece conducida a ser sólo una excusa.

En cambio, resaltan los temas realmente arduos, los que generan confrontaciones duras, como el tema del derecho a la vida que está enfrentando a la Constituyente con la Iglesia, y las calificaciones adjetivas de la información que enfrentan a la ANC, al gobierno y finalmente al país con muchos periodistas y con los principales editores de América.

Otra trinchera de enfrentamiento abierta por la ANC y su anteproyecto constitucional es, por supuesto, el de los medios de comunicación nacionales y de toda América, y muchos periodistas incluyendo la organización "Reporteros sin Fronteras", todos ellos en pie de guerra por la cuestión de la "información veraz".

La cuestión es terriblemente simple. Toda constitución democrática consagra el derecho inalienable a la libre información, y es principio ético del periodismo la veracidad de la información. Sin embargo, al establecer constitucionalmente la veracidad de la información, se está impidiendo todo periodismo de denuncia y de investigación de temas como delitos, corrupción, etc., que no serían publicables hasta que no estuviesen plenamente demostrados.

¿Cómo informar en los medios venezolanos, entonces, sobre casos tan conocidos como el de los jeeps de Lusinchi, la partida secreta de Pérez, los tanques AMX 30, el mal uso de los aviones de Petróleos de Venezuela y todo el largo etcétera de casos denunciados por la prensa en general y por columnistas como Alfredo Peña y José Vicente Rangel, para sólo mencionar a dos de ellos?.

O a lo mejor –piensa Don Dimas que siempre piensa mal- es esto precisamente lo que anda buscando un gobierno que propugna como bandera la aversión profunda a la corrupción, pero que ya empieza a verse rodeado de rumores públicos y denuncias de corruptelas de algunos de sus funcionarios.

A diferencia de la prudente y hasta amable posición asumida por el Presidente Chávez con la Iglesia en su alocución del sábado 30 de octubre, su respuesta a los medios de comunicación en general fue mucho más fuerte y retadora, llegando incluso a acusarlos, en particular a la Sociedad Interamericana de Prensa de no tener moral para erigirse en defensores de la libertad de expresión.

Tal vez el Presidente, que suele entusiasmarse cuando tiene un micrófono y unas cámaras enfrente, pensó que estaba alardeando frente a Miguel Henrique Otero, Teodoro Petkoff, Andrés Mata y Rafael Poleo, para sólo citar cuatro de los editores nacionales. Lo que sin duda olvidó es que la SIP, independientemente de que tenga o no razones lícitas o motivos ocultos para oponerse a los calificativos a la información, representa, más que a los reporteros y columnistas locales, a los más importantes medios de comunicación de América, justamente donde Chávez –y a través de él, el país- ha venido teniendo lo que suele llamarse "mala prensa".

No hay gobierno, ni siquiera el de Washington, que pueda enfrentarse impunemente a la Sociedad Interamericana de Prensa, como ya deberían saber Chávez, quien ha sufrido ese poder en carne propia, y José Vicente Rangel, periodista antes que Ministro; si con alguien debió tener el Presidente una actitud conciliadora, política, es justamente con la SIP. Y con nuestros visitantes de ahora, la organización no patronal "Reporteros sin Fronteras".

Tal vez los medios de comunicación locales no tengan hoy en día poder de difusión suficiente como para convencer a la mayoría de la nación a votar contra la nueva Constitución, por ejemplo, o contra Chávez si es que finalmente decide ir a unas elecciones de "relegitimación".

Pero es fácil imaginarse el daño que puede hacerle a cualquier gobierno una política mediática dando peso destacado diario a informaciones sobre la inseguridad, por ejemplo, que se mantiene mas o menos igual y sigue siendo más grave y permanente mientras más bajo es el nivel social; o presentando constantemente informaciones y reportajes sobre temas en los cuales se basan las promesas fundamentales de Chávez, como el aumento del costo de la vida, escuelas populares en malas condiciones, las constantes manifestaciones de protesta por cuestiones salariales que seguirán ocurriendo, la falta de agua y de servicios en barriadas pobres, y el largo etcétera de problemas que ningún gobierno puede solucionar de inmediato.

Los medios, sin caer en violaciones a la información veraz, pueden hacerle la vida difícil a cualquier gobierno, y enfrentarse con ellos, sin caer el gobierno a su vez en violaciones a la libertad de expresión y de información, es tarea ardua y plagada de riesgos.

Todo esto lleva a concluir lo antes afirmado, es decir, que se está configurando a la fuerza una matriz de opinión negativa hacia la nueva Constitución que no logrará muy probablemente la derrota electoral en el Referendum, pero que en mas o en menos se trasladará a Hugo Chávez y su gobierno.

La despolarización del Polo

Ya hemos hablado en anteriores oportunidades de dificultades entre los diversos integrantes del Polo Patriótico. El desarrollo accidentado de la Asamblea Nacional Constituyente del cual hemos hablado en el punto anterior y el acercamiento del final de la luna de miel popular, revolucionaria y constituyente, ahondan las fisuras.

El interminable articulado del proyecto constitucional tiene molestos a muchos por considerarlo demasiado moderado, y a otros por demasiado radical. Pablo Medina, protagonista profesional y aparentemente discutiendo posiciones ideológicas con Aristóbulo Istúriz dentro de PPT, ha sido uno de los chavistas más inconformes; pero también se muestran insatisfechos Hermann Escarrá, Guillermo García Ponce, Alfredo Peña y la más extremista Iris Varela, tachairense del MVR.

Para otros militantes del Polo Patriótico tanto la nueva duración del período presidencial –que consideran excesivo- como la reelección y el enorme poder para el Presidente, son motivos de inconformidad e incluso de temor.

Este martes 2 de noviembre el MAS presentaría un Estudio de Opinión hecho por una empresa norteamericana en todo el país, y en el cual ese partido saldría "muy bien", como "…el partido más serio y comedido del Polo Patriótico".

De cara a la realidad actual, a los enfrentamientos entre MVR y PPT y a la presunta necesidad de Chávez de toques de moderación entre uno y otro radicalismo, esta movida del MAS puede ser un acto de pragmatismo político en busca de un futuro que, fuera del portaaviones chavista, se ve escaso y débil.

Se está hablando igualmente de una caída del MVR en algunas encuestas, con el agravante de que no existe todavía una oposición capaz de captar a los descontentos ni de servir de vía de expresión de los descontentos.

Esto implicaría un vacío social y político que cualquiera podría llenar, pero que entretanto llenaría el propio Chávez, lo cual aumenta su poder, pero al mismo tiempo sus riesgos.

Puede irse conformando, así, la peor oposición, la que no tiene expresión definida, la que no es, por eso mismo, atacable y contra la cual no hay defensa real; es eso que algunos llaman "mayoría silenciosa", quizás hoy en día todavía "minoría silenciosa", pero en lento crecimiento.

La gran ventaja del Presidente es también su gran problema; la falta de un enemigo creíble y temible, la falta de un villano satanizable. Ha pasado un año de gobierno chavista, y nada realmente nuevo ha sucedido, aparte de las largas peroratas presidenciales y del programa Bolívar 2000.

Ya el argumento de las culpas perversas de los partidos del status a lo largo de 40 años de fraude al pueblo, es menos fuerte; después de un año, y especialmente después de cumplir los requisitos exigidos por Chávez –la Asamblea Constituyente, la nueva Constitución y la relegitimación de autoridades, incluyendo poder judicial- los problemas empezarán a ser, finalmente de Chávez y sólo de él, y en ese sentido 2000 podría ser un año dificultoso para el gobierno.

En ese momento se agravará aún más la falta de contrapeso de poderes, porque AD y Copei difícilmente podrán haberse recuperado, Proyecto Venezuela sigue y seguirá siendo una ficción personal de Salas Römer y los partidos del Polo Patriótico no tendrán todavía, particularmente MVR, la organización, la coherencia y la experiencia suficientes para dar una sólida base estructural y política a un gobierno que, hasta ahora, no ha logrado pasar de los alardes a las realidades.

Eso hace aún más peligrosa la sintonía o la simple actuación más o menos simultánea de los cuatro poderes que podrían actuar contra Chávez y el gobierno: la Iglesia Católica, los medios de comunicación, el empresariado y la organización sindical tradicional, porque hasta ahora el nuevo sindicalismo revolucionario y chavista no ha dado mayores muestras de vida.

Por ahora, el Presidente parece haber regresado con el llanero revuelto y pegó unos cuantos regaños; quizás lo más importante es que entre Miquilena y Chávez habría surgido la convicción de la necesidad de filtrar las candidaturas a gobernaciones y al Congreso que algunos miembros de la Constituyente andan madurando; ahora, más que nunca, esas candidaturas podrían depender en mucho de la eficiencia constitucional, de la honestidad a toda prueba y del apego irrestricto al orden chavista.

Algunas esperanzas

Se comenta con prudente entusiasmo que la inclusión de Madrid y Paris como capítulo final de la gira presidencial, tuvo como objetivo principal terminar de definir negocios que habrían comenzado a prepararse ya en los viajes de Chávez como Presidente electo.

El negocio más importante con China –el suministro de orimulsión- demanda tiempo e inversión, porque obliga a la construcción de una nueva refinería para multiplicar la producción, y esa exportación no comenzaría realmente sino hasta 2002.

Con españoles y franceses, en cambio, parece haber mayor celeridad en áreas financieras, turísticas, gasíferas y petroleras, y los franceses, además, parecen tener gran interés en invertir en un plan ferrocarrilero nacional.

Algunos banqueros piensan que 2000 será año emocionalmente positivo por la llegada de este tipo de inversionistas que, aunque no pondrán a circular sus dineros de inmediato, sí darán con su presencia en el país soporte al Presidente para informar que las inversiones efectivamente están llegando.

2000 sería, en cambio, año apenas de inicio de un Programa Económico mas coherente que empezaría con una inversión intensiva en obras públicas nacionales, estadales y municipales, el primer paso de reactivación económica a más largo plazo.

¿La tapa amarilla del frasco verde?

Las actuales y semidesconocidas autoridades partidistas de Copei ofrecieron a Eduardo Fernández la Presidencia del partido, supuestamente con plenos poderes. Fernández, después de pensárselo unos días, lo va a rechazar, si es que no lo ha hecho ya. Fernández parece ser de la opinión de que el Copei actual no tiene salvación, y prefiere quedarse al frente del IFEDEC donde no gana votos, pero tampoco los pierde, y es, además, una buena plataforma de exposición. Además, si el Dr. Fernández va a ser Presidente del partido, prefiere serlo rodeado de su propio equipo.

El grupo más tradicional de Copei –incluye jóvenes, no hay que dejarse engañar por lo de "tradicional"- estima que la actual Directiva está conformada por gente sin credenciales, valía ni tradición, dirigentes de muy bajo nivel que escalaron posiciones de la mano de Luis Herrera y Donald Ramírez y, tras el desastre electoral, creyendo que tenían fuerza propia, se alzaron con una directiva sin poder ni importancia reales; son el grupo que los tradicionales llaman despectivamente "los tapa amarilla".

Los tradicionales ven a los "tapa amarilla" como "alzados" por su cuenta y riesgo, y solos contra quienes como Ramírez y Herrera a su vez los usaron, y al final ni los pequeños ni los grandes tienen poder real en el partido, de hecho ni siquiera tienen partido.

Entre los llamados "tapa amarilla" estarían José Rodríguez, quien aunque ahora representa al partido en el CNE, no hace mucho estuvo a punto de ser expulsado; la conocida periodista Rosana Ordóñez, sin historia política copeyana, ahora en elevadas posiciones gracias a Apolinar Martínez y Donald Ramírez; Edgard Mora, actual Secretario General, y otros más.

El problema está en que ninguno de ellos en particular, ni en grupo, tiene capacidad, fuerza ni prestigio partidista como para rescatar a un partido que, en la práctica, no existe.

La verdad paralela es que existe la idea –y Eduardo Fernández sería su líder y abanderado principal- de organizar un nuevo partido que capitalice la democracia cristiana regada sin norte por todo el país; un partido respaldado por el Partido Popular español de José María Aznar, y que aquí llevaría el mismo nombre, el de Partido Popular Socialcristiano.

Sin embargo, hay un factor que debe tomarse en cuenta para cualquier ecuación socialcristiana, y se llama Enrique Mendoza. El gobernador que ahora anda con una gorrita echada hacia atrás para demostrar su sintonía juvenil, mostró su músculo político y su notable capacidad cuando organizó la manifestación en defensa del territorio mirandino. Mendoza tiene experiencia, astucia, conocimiento y popularidad. Y también esas cualidades tan apreciadas y respetadas por los venezolanos de uno y otro sexo, esas dos que cuelgan y que hombres como Mendoza saben jugarse.

Sea Copei, sea Partido Popular, habrá que contar con Enrique Mendoza.

Expectativa adeca

Los adecos, por su parte, se debaten entre sus posibilidades, sus realidades y sus errores. Mientras por una parte le ponen trabas a Antonio Ledezma, éste demuestra claramente que tiene capacidad de convocatoria y que cuando los adecos salen a la calle con un liderazgo claro, la toman de verdad.

La CTV y FEDEUNEP, por su parte, han demostrado claramente que el sindicalismo socialdemócrata y socialcristiano no sólo no ha muerto, sino que sigue siendo fuerte, a tal punto que han llevado al gobierno a pactar en materia salarial; y a pactar con una velocidad asombrosa.

Acción Democrática, sin embargo, no está aprovechando sus propias fuerzas porque no tiene la cabeza clara y porque sus nuevos dirigentes siguen pensando con la mente en un pasado muerto y no se han atrevido a lanzar a tambor batiente la renovación real del partido.

Independientemente de cuál sea el nivel de popularidad de Chávez, AD tiene la capacidad –aunque no la astucia ni la decisión actuales- de salir a competir con los partidos que sustentan al Presidente. Hoy por hoy, las masas adecas han demostrado que tienen mayor capacidad para adueñarse solas de las calles que todos los partidos chavistas juntos.

Sólo falta el liderazgo adecuado.

Los chismes de Don Dimas y "Colchón Doblao"

* Don Dimas señala con suspicacia la muy próxima visita de una flotilla naval británica a Guyana… y se pregunta el experimentado coriano si es sólo una amable visita o una diplomática forma de hacer sentir a los venezolanos con afanes territoriales que Guyana sigue siendo responsabilidad británica. * Escándalo próximo por cobro anticipado de dineros, por parte de altos funcionarios del Ejecutivo; la cuestión no está en la legalidad, pues se trata de fondos que por ley deben ser distribuidos entre quienes cobraron, sino en que fueron embolsillados antes de tiempo. * Marta Colomina recibió una jugosa oferta de El Nacional, diario que en una investigación comprobó la popularidad de la periodista. Bajo la mirada protectora de Miguel Henrique Otero, la periodista haría una columna por el estilo de la que tenía Alfredo Peña.. siempre y cuando, claro, se resuelva la controversial cuestión de la "información veraz". * Problemas en el Ipsfa por la falta de pago de este instituto a bancos que han hecho préstamos diversos a oficiales activos y retirados; el problema está en que a esos oficiales -algunos de los cuales ya han recibido reclamos y amenazas bancarias- se les han descontado puntualmente de sus sueldos las cantidades correspondientes a los respectivos créditos; y otro problema paralelo es que los jubilados y pensionados de las Fuerzas Armadas Nacionales están cobrando con retrasos hasta de dos meses. * Hay amores que matan, es algo que debería tomar muy en cuenta el Presidente Chávez; sus constantes expresiones de afecto y admiración por Fidel Castro –ahora hasta se habla de que hará del líder cubano padrino de su hija menor- hacen reactivar los temores de los inversionistas; entusiasmado por el famoso juego de béisbol en Cuba, Chávez parece no estar entendiendo que en Cuba no ganará nada mientras en cambio podría perder los reales, que no están en La Habana, están en Miami y Nueva York * Un estudio realizado por la Universidad del Zulia revela que el canal de televisión líder en ese estado es Televiza, con cerca de un 48 % de teleaudiencia, por encima incluso de Venevisión * Seguirá Raúl Salazar, quien no abandonaría el Gabinete este diciembre próximo, según fuentes militares, por ser uno de los pocos altos jefes que es respetado tanto por la nueva como por la antigua oficialidad, un hombre conciliador y que ha sabido manejar con diplomacia eficaz diversas inconformidades dentro del mundo militar.



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