El 'punto' de la Constitución

Diego Bautista Urbaneja

Por regla general, las nuevas constituciones tienen 'un punto', un meollo, que es su verdadera razón de ser, muchas veces oculta bajo otros artículos que acaparan la atención.

Esto puede ilustrarse con varios ejemplos. El 'punto' de la de 1864 era la de la consagración del poder de los caudillos bajo el manto del federalismo. El de la Constitución de 1904 era eliminar los ejércitos estadales en manos de los caudillos. La de 1947, el establecimiento del sufragio universal.

Cuando la nueva Constitución, quien está en el poder, seguramente que su punto es resolver algún problemita que aquel tenía. Así, las numerosas reformas constitucionales de Gómez.

Cuando la nueva Constitución sigue al desplazamiento del antiguo grupo gobernante por uno nuevo, la respuesta es más compleja. Ese es el caso que tenemos entre manos, con la nueva Constitución que se está discutiendo en la ANC.

¿Cuál es entonces el punto de esta Constitución que se está discutiendo en la ANC?

Para descubrir cuál es el punto de una nueva Constitución, puede sugerirse un método, un criterio. Preguntarse qué cosa de importancia fundamental no se podía hacer en el antiguo cuadro político, que requirió el desplazamiento de los antiguos grupos gobernantes por unos nuevos y la redacción de una nueva Constitución, para incorporar en ella el elemento que estaba, por decirlo así, a la espera.

Cuando el criterio sugerido da como resultado que no hay en la nueva Constitución nada de mayor monta que cumpla esas características, entonces es que el punto de la nueva Constitución está fuera de ella, fuera de su contenido propio. Es el caso de la Constitución que está discutiendo la ANC.

Observando el proyecto que se discute en la ANC, y los términos mismos de la discusión, se ve que no hay en ese proyecto ni en los artículos que se aprueban, nada de peso que no pudiera haberse incluido en la Constitución de 1961 por una reforma llevada a cabo por los partidos tradicionales. (Ni siquiera la reelección, que muchos ven como 'el punto' que buscamos: no había nada contradictorio en que el viejo régimen lo incorporara vía reforma o enmienda constitucional). El que no hayan hecho en su momento las necesarias innovaciones que al lado de otras mucho menos necesarias pero muy convenientes para el Presidente, se están introduciendo en el proyecto de nueva Constitución, no se debe a que les fuera imposible, suicida, hacerlo, sino a la espectacular torpeza y ceguera de que hicieron gala en los últimos años de su predominio.

En realidad, no hay en esta nueva Constitución nada que tenga el peso de una innovación fundamental en relación con la Constitución de 1961. No habría en verdad muchas razones para introducir tal clase de innovación: todo lo que se suponía que Chávez iba a hacer en el gobierno podía hacerlo con la Constitución del 61.

Para responder nuestra pregunta inicial, apliquemos el método sugerido. Lo único que no podía hacerse sin una nueva Constitución, su 'punto', está fuera de ella: la elección de un nuevo Congreso, de nuevos gobernadores, de nuevos alcaldes, etcétera. La famosa 'relegitimación de los poderes', que debe presumiblemente resultar en un predominio chavecista en todas las palancas del Estado. Ese es el punto de la nueva Constitución. Que el meollo de aprobar una nueva Constitución reside en las nuevas elecciones que hay que llevar a cabo luego, puede verse más claramente contra el telón de fondo de la absurda prisa con que ese fundamental documento se está discutiendo y de la medianía de toda la acción de gobierno.

Tiene ese 'punto' que ver con el plan político de Chávez de asentar las bases de su poder, plan que, como no me canso de recordar, sigue su marcha, por entre una gestión de gobierno en el mejor de los casos más o menos parecida a cualquier otra. De hecho, será a partir del control de las palancas del poder que Chávez podrá imprimir a la aplicación concreta de la nueva Constitución la tonalidad que él quiera, favorecido en ello por los mayores poderes que esa Constitución da al Presidente. Si se quiere, el conjunto de artículos que establecen ese mayor presidencialismo puede ser considerado, como el 'subpunto' del nuevo proyecto constitucional.

La famosa 'relegitimación de los poderes', que debe presumiblemente resultar en un predominio chavecista en todas las palancas del Estado, es el 'punto' de la nueva Constitución.

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