Chávez y la democracia venezolana

Carlos Sabino

Caracas (AIPE)- Prestigiosos analistas internacionales de diversas corrientes han manifestado últimamente su sincera preocupación por el destino de la democracia venezolana. No es para menos, las palabras no siempre prudentes de nuestro presidente, que se declara maoísta en china, escribe con afecto a Carlos "El Chacal" o parece demasiado próximo a la guerrilla colombiana, se suman a sus antecedentes golpistas y a los sobresaltos que va deparando la Asamblea Constituyente que hoy de algún modo nos gobierna. La incertidumbre sigue reinando en la empobrecida Venezuela de este amargo fin de siglo, en la que abundan las elecciones pero donde parece faltar el espíritu de orden y de respeto a las leyes que debe prevalecer en toda auténtica democracia.

Hoy todo se ha puesto en discusión y ninguna norma está firme. La Constituyente sigue preparando a marchas forzadas un proyecto que, mal preparado y peor discutido por la mayoría absoluta que Chávez tiene entre sus miembros, se caracteriza por su desmedida longitud, su reglamentarismo, sus abiertas contradicciones y un presidencialismo sin contrapesos. Con vocación populista, nuestros constituyentes pretenden ahora garantizarlo todo, desde la educación universitaria gratuita hasta el monopolio de la salud y de la seguridad social en manos del estado, desde la abstracta solidaridad hasta el retorno de los territorios perdidos en añejos Laudos Arbitrales. Hay un artículo en el que, absurdamente, se garantiza en las primeras líneas la libertad de empresa y se presenta luego al Estado, sin transición, como encargado de la dirección y la planificación de la economía. Lo único que va quedando claro en el nuevo texto constitucional es que éste garantizará a Hugo Chávez un más largo período de mando y la reelección en sus funciones presidenciales.

¿Aceptará Chávez, cuando acabe de consolidar su poder, actuar como un demócrata? ¿Cumplirá entonces con las normas que, preparadas por sus partidarios, entrarán en vigencia dentro de muy poco tiempo? No es fácil saberlo, por supuesto, y por eso es conveniente que -dentro y fuera de Venezuela- continuemos alerta ante la marcha de un proceso que todavía no alcanza a perfilarse con suficiente claridad. Pero una cosa podemos afirmar: la verdadera prueba no vendrá inmediatamente, en los próximos meses, sino cuando las circunstancias enfrenten a Chávez con la dura realidad.

Porque, a pesar de mantener todavía su popularidad, el gobierno de Chávez poco ha producido hasta ahora de efectivo y concreto: la lucha contra la corrupción ha quedado reducida -como siempre- a gestos efectistas y palabrería vana; la economía sigue su deslizamiento hacia abajo, con cifras de recesión, desempleo y ausencia de inversiones que son impresionantes; la ineficacia, el desorden y la improvisación parecen ser las constantes de una administración que para nada satisface las expectativas que se habían creado.

Es muy fácil ser demócrata cuando se tiene la opinión pública a favor. Nada cuesta remitirse a la decisión popular cuando se sabe, o se supone, que podrán ganarse una tras otra las elecciones que se presenten. Pero cuando los problemas no se resuelven y se desciende en popularidad, cuando cambia la marea -y la marea, en política, siempre cambia- podrá calibrarse en realidad el alcance efectivo de las continuas profesiones de fe democrática que hace el presidente Chávez. ¿Aceptará entonces que tiene que compartir el poder, aceptar la oposición, trabajar dentro del marco jurídico vigente y rectificar el curso errático que hoy se sigue? ¿Actuará como un verdadero demócrata o, como lo han hecho tantos líderes populistas, comenzará a dejarse tentar por las salidas autoritarias, la represión y la censura?

No puede pronosticarse ahora el curso que tomará Venezuela en el próximo y decisivo año que nos toca enfrentar. Pero, en todo caso, es importante que, desde ahora, estemos preparados para enfrentar el autoritarismo y para asegurar que el país no se aparte de la senda democrática, única dentro de la cual podrá construirse una sociedad más próspera y más libre. ©

Corresponsal de la agencia de prensa AIPE.