Contradicciones en un mundo globalizado

Laura Scarano

Explicar lo que se ha definido como globalización y sus contradicciones, reiterar lo que han expuesto mil veces distintos autores estudiosos de las ciencias sociales y, en particular, de la globalización, sería despilfarrar las pocas líneas de este espacio, de ahí que sólo mencionaré algunos hechos relevantes que conceptualizan a la globalización y me centraré en las contradicciones que han surgido en estos últimos meses en el mundo.

Si bien hoy en día nos encotramos con una economía y un mercado global; con la configuración de zonas de libre comercio; con una economía del conocimiento desplazando a una economía del volumen; la redefinición del Estado Nación; la democracia como el mejor sistema político en el mundo; el respeto a los Derechos Humanos; el surgimiento y proliferación de Organizaciones No Gubernamentales, con el fin de regular y retomar funciones que antes le correspondían al Estado; el poder que han adquirido instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, aunque este último ha perdido credibilidad como organismo motor de recuperación en países con emergencias económicas; la “estandarización u homogenización cultural” que se impone a través de los medios de comunicación de masas; la conformación de una conciencia global, son algunos de los hechos más relevantes que conceptualizan lo que se ha venido llamando globalización.

Es cierto también que esta dinámica globalizadora trajo consigo enormes contradicciones, ello nos permite reflexionar sobre la homogeneización de los propios procesos a nivel de estructuras sean estas económicas, financieras, políticas, comunicacionales, culturales e incluso sociales. Sin embargo, nos encontramos que esta homogeneización choca con la heterogeneidad de las ideas del ciudadano común, aunque se busca una unidad de criterios en torno a la misma a través de los medios de comunicación y de la autopista de la información, así como un reforzamiento de la identidad; un resurgimiento de los nacionalismos; un regreso a lo religioso y un mayor arraigo hacia lo local.

En este sentido, hemos observado tanto en Europa como en America Latina varios hechos que profundizan la heterogeneidad frente a la homogeneidad, principalmente lo observamos en las últimas elecciones acaecidas en Austria, Suiza, Argentina, y probablemente en las de Uruguay y Guatemala.  En estas elecciones se percibe el surgimiento de políticos antisistema, los cuales ya se habían manifestado en países como el Perú con el triunfo de Fujimori, en Ecuador con Bucaran y en Venezuela con Chávez.

¿Porqué decimos que son políticos antisistema?, ¿Habrá semejanzas entre ellos o marcadas diferencias?, ¿Porqué profundizan la heterogeneidad?, preguntas que pudiesen ser contestadas si se toman en consideración las propuestas que éstos difundían hacia el electorado.

En lo que respecta a Suiza, el partido más votado fue la ultraderechista Unión Democrática del Centro (UDC), una formación impulsada por Christoph Blocher, un millonario industrial de verbo potente, populista y profundamente xenófobo - es necesario recordar que la xenofobia en Suiza no es una novedad-. Al discurso clásico sobre la patria, la familia y la neutralidad, Blocher ha añadido una serie de soflamas ultraliberales contra los impuestos, los funcionarios, la amenaza europea y, sobre todo, contra los refugiados. A esto, sin embargo, debe agregarse el creciente temor de los suizos de perder lo que hasta ahora los distinguía del resto del mundo: su neutralidad y   condición de "banqueros del mundo". Además Blocher ha sabido explotar las contradicciones gubernamentales en todo cuanto se refiere a los llamados fondos sin heredero o dinero depositado por los nazis en Suiza a partir de su expolio de familias judías, y al mismo tiempo ha mantenido un discurso en donde si bien admite los defectos de su país, también resalta sus méritos.

La inesperada victoria de la Unión Democrática del Centro (UDC) se produjo veinte días después de que en Austria, Jeorg Haidar, un político seriamente cuestionado por su retórica xenófoba y su simpatía hacia el régimen nazi, obtuvo un notable resultado electoral. Su campaña se basó en promesas de limitar la inmigración y poner fin a los abusos al sistema de bienestar social.

Mientras en America Latina, la victoria de De la Rúa en Argentina no puede interpretarse como un rechazo hacia las transformaciones impulsadas por el gobierno de Carlos Menem en el plano económico, sino como  respuesta ante un conjunto de nuevas demandas que no fueron satisfechas en los últimos años. La opinión pública argentina prefirió dar su voto a aquel que se percibía como el más idóneo y honesto para ejercer la función pública, con voluntad para luchar contra la corrupción y el más sincero en el discurso político.

En cambio, la izquierda se ha convertido en la primera fuerza política en Uruguay, su posible triunfo parece ser una respuesta al neoliberalismo y a las demandas de justicia social de una sociedad más consciente que busca cambios en su calidad de vida. Vázquez habla de una revolución que abra paso a una alternativa al modelo neoliberal, que es el progresismo; su discurso también gira hacia la lucha contra la pobreza e incluso contra la corrupción, y la búsqueda de una mayor participación ciudadana, además, de incorporar elementos religiosos, así como la honestidad y el cambio, aspectos claves a la hora de reconstruir una nación que les permita abrir las puertas hacia el nuevo milenio. 

Otro hecho interesante son las elecciones en Guatemala, los sondeos dan como ganador a Alfonso Portillo del partido del golpista Ríos Montt, a pesar de que pesa sobre él una acusación de asesinato, lo más asombroso es que, lejos de perjudicar al candidato, ha aumentado su popularidad, hábilmente Alfonso Portillo ha revertido la imputación a su favor con un argumento que pudiese expresar en lo más profundo cierto nacionalismo, amor por la patria, contribuyendo así a un incremento de su popularidad: "Si fui capaz de defender mi vida, seré capaz de defender al país". Su discurso también se centro en la imperiosa necesidad de combatir la corrupción y la pobreza, así como buscar un modelo alternativo al neoliberalismo. Además, los analistas lo caraterizan como un hombre hábil, populista y controversial.

Es interesante destacar que en las elecciones latinoamericanas, la sociedad civil de estos países, al igual que ocurrió en Venezuela, se han inclinado por buscar hombres alejados de la política, sin o con poca experiencia en la misma, ya que se les consideran como más digno de confianza; buscarón acabar con el monopolio del poder. Respuestas probablemente a un sistema de distribución del ingreso asimétrico, que se traduce en desigualdades y exclusión, y con ello posibles procesos de fragmentación y polarización, así como la ineficiencia e incapacidad de la casta política tradicional para responder a los nuevos retos que plantean los cambios fundamentales de la sociedad contemporánea. Además, el voto se dirige a partidos que se mueven fuera del sistema como sucedió también en Austria y en Suiza, donde los sentimientos nacionalistas y lo local se hacen sentir por encima de las respuestas  integracionistas  y de los valores globales.

¿Cuál sera el radio de acción de estos políticos antisistema frente a la globalización?, ¿Tendrán la capacidad de trazar y ejecutar estrategias para dar respuestas a las demandas societales sin tomar en cuenta al sistema?, en caso de conseguirlo: ¿A que costo y riesgo? o ¿Tendrán que replegarse a las políticas globales si no desean aislarce?.

De todos modos creo que la heterogeneidad de las ideas, las costumbres, la cultura misma, el arraigo de lo local frente a lo universal y la religión per se de los ciudadanos comunes, seran difíciles de disipar a pesar de que se impongan los procesos globalizantes, por lo tanto deberán coexistir, sin embargo, ¿Hasta que punto podrán coexistir sin producir cambios violentos?, por los momentos algunos cambios se producen sin violencia, pero otros con un elevado grado de violencia; ¿Prevalecera la homogeneidad o la heterogeneidad, o seguirán coexistiendo?.