Una Lectura de Hobsbawm

Eduardo Ortíz Ramírez

He leído varios libros de Eric Hobsbawm, destacado historiador inglés. Todos atinentes a procesos históricos fundamentales, como aquellos que atañen a la revolución política y económica del siglo XIX en los países de Europa. Su enjuicio y rigor son, en mi opinión, realmente atractivos. Por razones e intereses muy específicos he leído del mismo autor, recientemente, tres trabajos de un volumen con fecha 1997 intitulado Sobre la Historia. En este se recogen un conjunta de trabajos de origen diverso. En particular, comentamos en esta nota, dos trabajos que se denominan historiadores y economistas (I y II). Son varias y complejas las ideas que el autor allí esboza. Para pensar más seriamente la actualidad venezolana, son de mucho interés. Por una parte, por aquella popularizada idea de que hay que conocer bien el pasado. Y por la otra, por el rigor y el respeto con el que Hobsbawm se acerca a la economía como disciplina, destacando con mucha fuerza, los aportes que en estos menesteres se extraen los autores como Marx, Schumpeter o Hicks. Al primero lo considera, muy acertadamente, "el último de los grandes economistas políticos clásicos".

De entrada señala Hobsbawm, que es de la llamada economía marginal que se sucede una separación entre el perfil histórico y lo económico. Pues, previo al nacimiento de tal línea de análisis económico, los dos perfiles se encontraban claramente fusionados en los economistas. Puede apreciarse que en el análisis de Hobsbawm, los economistas necesitan del conocimiento histórico y los historiadores del conocimiento económico, pero, la historia económica, tiene un espectro de análisis más amplio, o menos especifico – razonando inversamente – que la economía. En el perfil del historiador se pueden usar las técnicas y los modelos de la ciencia económica "pero no podemos limitarnos a ellos".

Un panorama de origen de la separación referida dio pie para que, según el autor, la historia de mantuviese en el pensum de importantes centros de enseñanza de la economía, más o menos en el papel del apéndice en el cuerpo humano: sin una clara definición de su función y prescindible según los casos.

Un conjunto de elementos muy llamativos, señala el autor en su análisis, cuando precisa interrelaciones de interés entre las dos áreas. En primer lugar, las paradojas que en la retrospectiva histórica se observan al analizar las sociedades y la dinámica de elementos como los gastos en su relación con la inversión y el ahorro. En segundo lugar, la evidencia de que en la retrospectiva histórica, la mejor marcha económica de una nación no estaba estrictamente asociada a la presencia en ella de buenos economistas. En cuanto a este segundo elemento Hobsbawm se cuida de advertir sobre las particularidades que en materia de comunicación y difusión se observan en la actualidad internacional, como restricciones a la relación señalada.

En una lectura que hemos hecho de los trabajos referidos podemos, por último, reunir cinco elementos que nos parecen fundamentales en su planteamiento:

a) La importancia del futuro en los análisis históricos. Entendiendo que el futuro nace de algún pasado o de un continuo entre el pasado y el presente. Es, en resumen, una perspectiva de la historia como futuro.

b) La idea de que la elección económica pueden afectarla los factores institucionales e históricos. Este punto es de alta relevancia en lo que atañe a su encuentro con análisis y aportes como los de D. North.

c) Las particularidades de los países en desarrollo como uno de los espacios de encuentro entre historiadores y economistas.

d) En una perspectiva conceptual-operativa, pero no mecanicista ni asociada a la aplicación rígida de determinados patrones de política económica, el autor le asigna una significativa importancia a la transformación socio económica, como punto de unión entre economistas e historiadores.

e) Con su amplio conocimiento de la Historia de Hobsbawm resume el desarrollo, aun con sus particularidades y complejidades según los casos, a un proceso que abarca: industrialización y urbanización con agricultura eficiente.

Si bien un conjunto de pronunciamientos como estos pueden tener sesgos o parcialidades, es claro ello no invalida su utilidad y aprovechamiento por parte de los economistas. Más aun, dado que son expresiones por parte de un autor que nunca abandona su sentido y perfil de historiador.