¡Eureka! Si existe la economía chavista
Carlos Eduardo Ruiz
El presidente Chávez desde que salió de la cárcel de Yare, nos ha estado hablando de una economía aparentemente inexistente, ya que sería, según sus palabras, diseñada o inventada por los venezolanos. Al principio sólo le echaba pestes al capitalismo salvaje tomando prestadas las palabras del Papa Juan Pablo II. Pasado algún tiempo –durante su campaña electoral- y luego de atender las invitaciones que le hiciesen Fedecámaras, Venamcham y otras asociaciones de empresarios, y de académicos de la economía y las finanzas, cambió un poco su posición, pero aún manteniendo en ascuas a todo el que lo escuchase repetir una indefinición tras otra, al declarar que su política económica no estaría signada ni por el neoliberalismo salvaje ni por el socialismo inviable.
Esto lo llevó a ser fácil presa de la propuesta de Tony Blair, el Primer Ministro británico y a declararse partidario de la Tercera Vía; aunque sólo fue por muy breve tiempo, quizás al darse cuenta que ese esquema sólo persigue en el fondo, defender los puestos de trabajo de los trabajadores menos calificados de los países altamente industrializados que desde hace años están siendo exportados al Tercer Mundo; y como ser partidario de este esquema sería ir en contra de los intereses de Venezuela, al poco tiempo le “retiró su apoyo”. Su última posición económica está recogida en el anteproyecto de Constitución Bolivariana de la Quinta República que entregó a la Asamblea Nacional Constituyente [ANC] el pasado mes de agosto y que dice: “El sistema económico venezolano rechaza los extremismos dogmáticos y su desarrollo autogestionario se ubicará en un punto de equilibrio entre el Estado y el mercado, entre lo público y lo privado, entre lo nacional y lo internacional.”. Su reciente gira por Asia y Europa, no dio pistas de que haya cambiado su visión económica; pero cómo vemos, nunca llegó realmente a definir nada, sólo nos indicó los extremos que limitarían su programa económico. Quizás por ello, sus acólitos de la ANC, desecharon totalmente esta propuesta, y hasta ahora han aprobado para Venezuela el más asfixiante estatismo de toda su historia, a pesar de que ya el Presidente Chávez está muy claro en que el socialismo –económicamente hablando- es inviable, como lo será la próxima constitución si el texto aprobado por la ANC llega a convertirse en la suprema ley de la nación.
Esto no tiene porqué ser así. Desde el año pasado [1998] ha estado circulado por el mundo una propuesta que ha sido llamada el fin del monetarismo, y la cual debería ser leída y analizada en profundidad tanto por los partidarios del Presidente Chávez, como por todos los economistas, académicos y empresarios de Venezuela, porque ¡ Eureka ! es la materialización de la “economía humanista”, de la “economía al servicio del hombre” sobre la cual tanto predica el Presidente. Esta propuesta, sólidamente argumentada hasta en sus más mínimos detalles, y con claras y diáfanas respuestas a sus detractores, está recogida en el libro del economista L. Randall Wray titulado Understanding Moderm Money, The Key to Full Employment and Price Stability [Entendiendo el Dinero Moderno, La Clave del Pleno Empleo y la Estabilidad de Precios]. El sólo título de este libro, hace temblar los cimientos de la teoría monetaria de la economía, y sus proposiciones constituyen una demoledora demostración de que las actuales políticas del FMI, el Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio, pueden ser cambiadas en beneficio de toda la humanidad. También, proporcionan poderosas herramientas para enfrentarse a los aspectos negativos que la globalización tiene sobre las las naciones-estado, y las autonomías económicas y soberanías de las naciones.
La propuesta de L. Randall Wray es eminentemente humanista. Sin embargo, al igual que la conclusión a la que acaba de llegar recientemente la XXI Asamblea de la Internacional Socialista, no puede ser llevada a cabo sino en una economía capitalista o de libre mercado; y sería imposible de implementar, en una economía altamente estatizada, como la que pretende implementar la mayoría constituyente que milita en el MVR, el MAS y el PPT.
Por esta razón, ya el Presidente Chávez no tiene ninguna excusa; tiene a su disposición en un libro de sólo 193 páginas, todo el conocimiento que necesita para materializar su visión económica. Los 131 venezolanos que conforman la ANC, deberían leerse este libro para que le realicen al proyecto de constitución que pretender someter a consideración de los venezolanos el próximo 15 de diciembre, los ajustes necesarios que evitarían el caos en el que se sumiría al país de aprobarse lo que ellos hasta ahora proponen convertir en normas constitucionales, en lo que a economía se refiere.
Anexo a este artículo incluyo, una traducción de la totalidad el capítulo sexto del mencionado libro, titulado: “Política de Empleo y el Valor del Dinero” que recoge la esencia fundamental de la propuesta de L. Randall Wray. Aquellos que duden de la fortaleza científica de lo que allí se plantea, tendrían que leerse los otros siete capítulos del libro, los que para su apropiada comprensión reclaman por lo menos de un conocimiento de los fundamentos de la macro y micro-economía.
Si el Presidente y los constituyentes, luego de rechazar la inmensa mayoría de los argumentos que les han sido planteados por numerosos venezolanos conscientes y preparados en materia económica, deciden ignorar también este revolucionario trabajo, no nos debe quedar ninguna duda de que estamos ante un grupo de personas aún encandiladas por la charlatanería económica marxista, y que están preparando a Venezuela para sumirla en el caos.