Nine to get ready

Roscoe Mitchell and the Note Factory

Pablo Gamba

Para un típico fanático del jazz, la palabra "noneto" trae el recuerdo de Miles Davis y su célebre banda de nueve músicos, con la cual se produjo el nacimiento del cool a finales de los cuarenta. Esta agrupación se propuso explorar las máximas posibilidades de un ensamble pequeño, utilizando instrumentos como el corno francés y la tuba, y unos arreglos que marcarían la pauta para el jazz orquestal de los años siguientes.

Pero si usted no ha alcanzado esos niveles de erudición, no se preocupe. La referencia al "noneto" de Miles Davis no le servirá de nada para entender la música que hacen Roscoe Mitchel y su Note Factory. Y hablo de entender porque no es nada fácil de escuchar. Temas como "Dream and Response", "Nine to Get Ready", "Fallen Angels" y "Move toward the Light" requieren una atención y paciencia similar a la que exige la música académica contemporánea -digamos John Cage, para ser más exactos. Pero la recompensa es considerable: detrás del caos de nueve músicos, que aparentemente tocan cada uno por su lado, existen múltiples conexiones sorpresivas pero precisas.

Si Davis buscaba nuevas sonoridades, la Note Factory se propone unir el talento de los improvisadores para que cada uno aporte un pequeño toque de invención al colectivo. De hecho, en el grupo solamente hay un saxofonista y flautista (Roscoe Mitchell), una trompeta (Hugh Ragin) y un trombón (George Lewis), ninguno de los cuales ejecuta un solo en el sentido tradicional. El resto de la banda es una doble sección rítmica -Matthew Shipp y Craig Taborn, pianos; Jaribu Shahid y William Parker, bajos; Tani Tabal y Gerald Cleaver, baterías y percusión-, que tampoco sirve como "propulsora", sino para aportar un acorde aquí, un redoble allá, un pizzicato para romper un silencio, un pasaje con arco... Esta sutil presencia es particularmente notable en "For Lester B" o "Bessie Harris", que evocan el jazz para grandes bandas, o "Jamaican Farewell", inspirada por Bach, donde el talento se evidencia en el manejo del detalle armónico o el sutil toque de color.

Roscoe Mitchell es también miembro fundador de una de las agrupaciones más importantes del jazz de vanguardia: el Art Ensemble of Chicago. Entre los discos de esta otra banda recomendaría Fanfarre for the Warriors (1974, reeditado en 1998) y Urban Bushmen (1982).

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