Ecoturismo y algo más
Ecoturismo en Canaima, en busca de la aventura...
Ecograph
Uno de los destinos que coloca a Venezuela en el mapamundi turístico es Canaima. Con más propiedad, deberíamos hablar del parque nacional Canaima. De unos tres millones de hectáreas de superficie, o casi del tamaño de toda Bélgica, este parque se divide en dos sectores bien definidos: el oriental, o la Gran Sabana y el occidental, donde se encuentran la laguna de Canaima y el Salto Angel. Aunque ambos pertenecen al mismo parque nacional, tradicionalmente es el sector occidental el que mejor se conoce en el ambiente turístico como Canaima.
Los viajeros que acuden a la Gran Sabana se encuentran con muchas opciones propias de un tour de aventuras. Acampadas en carpas, caminatas por sitios remotos, navegación en cuariaras indígenas, visitas a comunidades indígenas y mineras y fogatas a la luz de la luna son frecuentes en este sector y las expectativas de aventuras se ven más o menos satisfechas. Algunos gustos extremos llevan a los viajeros a trekking (excursiones de larga duración) al Roraima o al Kukenán. Algunos pocos se aventuran navegando en kayak por los ríos del interior de la Gran Sabana. Por otro lado, los visistantes del sector oriental del parque se ven beneficiados por la presencia de otras opciones de servicios, tales como campamentos y pequeños hoteles que ofrecen más comodidades que las de una acampada, tales como verdaderas habitaciones y baños privados, deliciosas comidas y excursiones guiadas. Un viaje ideal a la Gran Sabana puede constar de 7 a 10 días.
Al contrario de lo que se puede esperar, en los alrededores de la laguna de Canaima abunda el confort y la comodidad. El principal aeropuerto de la zona, a unos pocos metros de la orilla misma de la laguna, acepta sin grandes problemas el aterrizaje diario de jets 727. El mayor establecimiento hotlelero del sector, el campamento de Hoturvensa, con capacidad para unas 300, ofrece cómodas habitaciones con baño privado y un amplio restaurante para los huéspedes. El segundo campamento más importante del área, Ucaima, posee una capacidad limitada a unas 30 personas, esto le da un aire exclusivo que permite una atención personalizada y un ambiente de mucha tranquilidad, aunque su precio es más elevado que la masiva opción de Hoturvensa.
Más recientemente se han instalado en los alrededores de la laguna de Canaima algunas posadas que ofrecen alternativas de alojamiento y permiten jugar con su presupuesto de viaje. En todo caso, las excursiones más atractivas (salto Ángel, salto el Sapo, Isla la Orquídea, saltos de Yuri, Kavac, etc.) se ofrecen opcionalmente y pueden ser contratadas una vez que usted se encuentre en Canaima. También debe considerar que el vuelo a Canaima es costoso, aunque una buena alternativa es tomar el DC-3 de Servivensa que parte desde Ciudad Bolívar cada día. Este vuelo es sumamente confiable, se realiza a una altura y velocidad que permiten detallar el impresionante paisaje guayanés y su precio es bastante manejable.
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Con el objeto de hacer más agradable su viaje a Canaima y de rescatar la intención ecoturística de su viaje, nos permitimos sugerirle los siguientes puntos:
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Esta nota sobre Canaima no estaría completa sin hacer honor a uno de los operadores que se acercó más a la idea de un tour de aventuras y naturaleza en Canaima. Se trata de Tomás Bernal, un peruano que arribó a Canaima hace muchos años y se estableció allí con el sueño de ser un operador de Ecoturismo. Tomás operaba un pequeño campamento que se describía bajo el standard de "campamento de expedición", donde los espacios naturales se confundían con las áreas destinadas a los visitantes, otorgándole el privilegio exclusivo de ser un verdadero campamento de selva. Tomás atendía (o más bien cuidaba con esmero) personalmente a sus visitantes. Más de una vez alguno de sus clientes se convertía en su entrañable amigo y su estadía de tres días en el campamento se prolongaba hasta por un mes. El valor de Tomás Bernal fue reconocido por Sam Ham, autor de la obra más completa sobre Interpretación Ambiental, donde ejemplifica con este campamento lo que debería ser una experiencia de viaje participativo, ameno y educativo. Es frecuente encontrar menciones sobre Tomás en diferentes guías de turismo publicadas en idiomas que van desde el finlandés al japonés.
El pasado fin de año, un absurdo accidente en el río nos dejó sin la afable y curtida presencia de Tomás. Sólo nos queda el consuelo de pensar que murió en las aguas del río Carrao que tanto quiso. Su memoria perdura en el recuerdo de todos los que tuvimos la gratísima experiencia de escucharlo contar los mitos de los tepuyes.