Un paro más

Paros, manifestaciones y disturbios han sacudido al país esos últimos días. El transitar por el Centro de Caracas se volvió casi una odisea, cuando distintos sectores de la población salieron a la calle a protestar. Desde los buhoneros de la Baralt que claman por no ser desalojados; hasta los religiosos que apoyan el derecho a la vida desde la concepción; pasando por los transportistas que quieren aumentar el pasaje hasta los empleados públicos que le piden a Chávez que cumpla su promesa de aumentar el sueldo y esto matizado por los encapuchados tira piedras que agravaron la situación mientras reclamaban, entre otras cosas, el alto costo de la matrícula.

No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista o por lo menos así reza el dicho popular, sin embargo, la crisis venezolana continúa y quizás más grave en este nuevo período post-puntofijista. Podemos ver que el desempleo, la recesión económica, la inseguridad, el alto costo de la vida y la incertidumbre son factores que se suman en la escena venezolana, con todas las dificultades que implican para generar el clima de descontento que, de una u otra manera, ha levantado un eco en la calle.

Mientras tanto, el presidente Chávez pide paciencia para poder superar la crisis y vencer a "los mil demonios" que tanto dentro como fuera de la nación quieren impedir un proceso de cambio. También aclaró que el no puede hacer milagros, pero creo que más que milagros o que esa esperanza de cambio que el abanderó en su campaña, la gente quiere soluciones eficientes, que se comience a observar las decisiones prácticas que contribuyan a mejorar los aspectos tanto estructurales como coyunturales que nos afectan, para darle verdaderamente un impulso renovador a la situación venezolana.

 

 


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