Hugo Fonseca Viso
El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico está de cumpleaños. Hace quince años comenzó sus actividades como iniciativa de un grupo de personas ligadas al mundo empresarial y al académico, quienes consideraron la necesidad de crear una institución que dijera, divulgara, difundiera y comentara, ideas económicas diferentes al marxismo y a sus secuelas socialistas, cuyo engranaje con la apropiación por parte de los gobiernos del ingreso petrolero, ha formado en Venezuela un estatismo asfixiante, responsable de castrar la iniciativa y creatividad de la población, lo que ha sido fuente de la cultura de la dependencia y del paternalismo, origen de malbaratar recursos y de dar cabida a la corrupción de la administracion pública.
Desde, ¿o antes?, del establecimiento del sistema democrático, el marxismo, con un mínimo de apoyo popular, se dio a la tarea de penetrar y ejercer influencia decisiva en instituciones y organizaciones de relevancia en la formación del pensamiento y de la opinión, utilizando todos los instrumentos a su alcance para lograr sus fines y establecer su credo como única ideología imperante. Así tomaron posiciones importantes en los medios de comunicación, hicieron esfuerzos para penetrar las Fuerzas Armadas, también la educación, con especial énfasis en las universidades y, por supuesto, las facultades de Economía se convirtieron en un gueto donde imperaba la indoctrinación marxista.
Esto, unido a la preponderacia del Estado desde la Colonia, continuado con el caudillismo, abonó la imposición e intervencionismo de los gobiernos en el quehacer de la economía, causa y razón del porqué existe tanta pobreza a pesar de los montos de petrodólares recibidos, ya que ningún organismo público puede ser más eficiente manejando recursos supuestamente de todos, que terminan en realidad siendo de nadie que quienes son 'dolientes' porque tienen que ganar o que perder en lo que hacen.
Ante esta triste y preocupante realidad, Cedice nació para divulgar alternativas que se han comprobado exitosas frente a la avasallante presencia del Estado en lo económico, y a la enfermedad inflacionaria que se desarrolló con la aplicación de manipulaciones fiscales que pretendieron hacer permanentes las intervenciones temporales recomendadas por Keynes para equilibrar los ciclos económicos. Toda persona sensata sabe que si gasta más de lo que recibe, contrayendo deuda para ello, sin lograr que esto redunde en aumentar sus ingresos, va seguro a la quiebra; igualmente, que al existir más dinero que bienes disponibles para ser adquiridos, los precios irremediablemente suben.
Mucha labor por delante le queda a Cedice, donde la población ha sido engañada con la prédica de que vive en un país rico, y, existiendo tanta pobreza, la pregunta lógica de cada quien es: ¿si estoy en un país rico, donde está mi parte? Lo que podría haberle correspondido se perdió en las manos de un sistema estatista ineficiente y favorecedor del derroche y la corrupción.
Además, si 22 millones de habitantes sólo pueden exportar menos de cinco mil millones de dólares al año, nunca podrán ser un pueblo rico, y menos si la liquidación del petróleo se la apropian los gobiernos en desmedro de los ciudadanos.
Otra interpretación muy poco feliz ha sido utilizar lo de la siembra del petróleo como mandato para malbaratarlo en cuanto proyecto bien edulcorado y disfrazado de bienestar colectivo, por quienes van a resultar beneficiados, ha sido llevado adelante sin que obedezca a razones de rentabilidad, competitividad y mejoramiento humano, única forma en que las inversiones redunden en provecho de la colectividad.
Otro gallo hubiera cantado si se hubieran dedicado esos recursos a sembrarlos en la gente, para hacerla más competente y productiva, contar con mejores y más responsables ciudadanos con condiciones de aportar para construir una sociedad y un Estado fuertes, con capacidad de apoyar la superación individual y brindar el soporte y las oportunidades para que cada día más personas se desenvuelvan sin necesitar mendigar y depender del Estado.
Ojalá Cedice y otras instituciones trabajen ardorosamente con esta orientación.