2013: año mágico

Guido Grooscors

En una de sus tantas intervenciones públicas, el Comandante en Jefe, recién llegado del exterior, anunció que al término de su gestión presidencial, reelección mediante, allá por el año 2013, ya no habría pobres en Venezuela. La noticia, como es fácil suponer, aumentó las ilusiones del crecido porcentaje de la población ubicado en el nivel de pobreza, cuyos integrantes ya desearían fuese una realidad la Máquina del Tiempo para adelantar, a través de los recursos de la ciencia-ficción que la misma ofrece, la llegada de esa era de extendida bonanza en la que nuestro país será otro bien distinto del actual.

Por supuesto, no se conocen todavía las políticas que llevará a cabo el régimen durante los próximos 12 años para obtener un resultado tan exitoso que conduzca a la eliminación de la pobreza, al punto que los organizadores del reciente simposio Pobre País Pobre deben estarse lamentando por no haber pedido al jefe del Estado la presentación de la ponencia central del evento.

Pero si la clave de la acción gubernamental descansa en los programas sociales que ya están en ejecución, tales como el Plan Bolívar 2000 y el Banco del Pueblo, por ejemplo, es dudoso que la dramática situación  de pobreza que, en sus distintas variantes, afecta aproximadamente a la mitad de la población, pueda superarse mediante políticas populistas que, por su misma naturaleza, no alcanzan a resolver el problema sino que más bien lo agravan, al punto que, contrariando la posición optimista del primer mandatario, las expectativas para ese año mágico pueden llegar a ser bien distintas de lo que el “soberano” espera, tanto en el campo socio-económico como en el político.

Las ocurrencias de los últimos días avalan el criterio expuesto en el párrafo precedente. El debate constituyente no termina de convencer al país nacional y, cada vez más, crece el escepticismo respecto al resultado final del mismo, pues el texto constitucional por adoptarse no será el instrumento de consenso que requiere el país sino la obra de una facción dispuesta, en verdad, a refundar la República  pero no para  el disfrute y beneficio de todos los venezolanos, como debe ser, sino única y exclusivamente para el de todos aquellos identificados y comprometidos con el proyecto político del Comandante en Jefe que se concreta en cuestiones tales como la extensión del período presidencial y la reelección inmediata, amén de la militarización del gobierno y la consagración de las Fuerzas Armadas como la institución en la que se apoya el regreso del poder militar y del personalismo junto con la consiguiente erradicación del poder civil.

De persistir tal panorama son bien escasas las posibilidades de que pueda acometerse una gestión gubernamental capaz de transformar y modificar las actuales realidades que, precisamente en el campo social, señalan un sostenido aumento de la pobreza como fenómeno estructural y no precisamente coyuntural, por lo que las soluciones pasan por el largo plazo requiriéndose al efecto, para ello, de la adopción de políticas permanentes que sean producto de la más amplia concertación entre la sociedad civil, por una parte y el

 

grooscors@asesorac.com