Aznar: "Han sido dos reuniones muy interesantes, cuya existencia era conocida por las autoridades cubanas"

Cita iberoamericana en Cuba

Aznar pide en La Habana la liberación de los presos políticos y respeto al pluralismo, el presidente mantuvo una entrevista con cinco dirigentes de la disidencia en Cuba

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, deseó ayer en La Habana que se resuelva satisfactoriamente la situación de los disidentes presos en las cárceles cubanas "lo antes posible", y dijo coincidir con sus aspiraciones en el respeto de los derechos humanos y las libertades democráticas JOSÉ MARÍA BRUNET JOAQUIM IBARZ

ENVIADOS ESPECIALES

LA HABANA.- Aznar pidió ayer en La Habana la liberación de los presos por motivos políticos en Cuba. El presidente del Gobierno, José María Aznar, se entrevistó con familiares de presos y disidentes y se comprometió a interceder ante el régimen de Fidel Castro para la liberación de sus parientes presos y en favor del pleno respeto a los derechos humanos en Cuba. "Espero y deseo -dijo Aznar- que la situación (de los detenidos) se resuelva lo más rápidamente posible."

Para la disidencia cubana, las dos entrevistas con Aznar -primero con familiares de presos y después con miembros de la oposición a Castro- constituyen un hito histórico por la proyección internacional que les ha dado y por la oportunidad de hallar apoyos en el exterior para su causa en pro del pleno ejercicio de las libertades democráticas en la isla. Los disidentes pidieron a Aznar que traslade al Rey sus reivindicaciones para el futuro de Cuba.

Con familiares de los presos

La delegación española daba una importancia primordial al encuentro de Aznar con los disidentes, preparado por el Ministerio de Asuntos Exteriores desde hacía tiempo. El Gobierno había visto con preocupación las detenciones de los últimos días, pero también con la convicción de que al régimen de Castro no le conviene, en plena cumbre, dar una vuelta de tuerca en la represión de la oposición.

En todo caso, Aznar quería enfatizar su apoyo a la apertura del régimen castrista, pese a su pesimismo de fondo sobre las posibilidades de que dicho sistema evolucione mientras Castro viva y gobierne. El presidente español ya se expresó en estos términos en Tegucigalpa, el día anterior, para dejar claro su compromiso con la evolución democrática de Cuba, sin llegar por ello a extremos de presión que, como el embargo norteamericano, el Gobierno considera fracasados, porque estima que tienen como única víctima al pueblo de Cuba.

Tras recibir a familiares de presos, Aznar se entrevistó en la sede de la embajada española con cinco destacados lideres de la disidencia cubana: Elizardo Sánchez, Osvaldo Payá, Gustavo Arcos, Raúl Rivero y Héctor Palacios, detenido la semana pasada y luego puesto en libertad. "Los familiares de los detenidos del grupo de disidencia interna cubana, que desgraciadamente están en prisión -dijo Aznar-, me han entregado documentos relativos a la situación de sus parientes, que yo espero y deseo que se resuelva lo más rápidamente posible."

Sobre su segunda reunión, esta con disidentes activos, en libertad, Aznar dijo que respondía al interés por conocer "lo que es la realidad cubana, en sus distintos sectores sociales, en el marco de la cumbre latinoamericana". Para ello -explicó- quiso recibir a representantes de grupos civiles disidentes de Cuba, los cuales "me han dado su visión de la situación actual, sus expectativas de futuro, sus ambiciones y sus esperanzas en torno a lo que es el respeto a los derechos humanos, a los valores democráticos, al futuro de libertades, valores que, naturalmente, es muy fácil compartir".

Aznar comentó asimismo que los disidentes le expusieron su anhelo de que se garantice el respeto a las libertades y puedan desarrollar con tranquilidad su labor política en Cuba, relacionándose con la sociedad sin temor a la represión. "Han sido -dijo Aznar- dos reuniones muy interesantes, cuya existencia era conocida por las autoridades cubanas en el marco de la cumbre."

Aznar había dicho el día anterior que, antes de venir a la cumbre de La Habana, las autoridades cubanas sabían que se reuniría con disidentes y que consideraba imprescindible tener para ello libertad de movimientos. En la delegación española se optó por un reparto de papeles y que los contactos con la disidencia los sostuviera sólo el presidente del Gobierno. La delegación no se sorprendió luego cuando Fidel Castro acompañó al Rey a su llegada a La Habana hasta su residencia de la embajada española y dejó a Aznar solo con su comitiva.

La Vanguardia Digital (España), 16 de noviembre de 1999