Cumbre en la Habana: Una reunión clave para el gobierno de Fidel Castro

Por primera vez en 40 años, La Habana es sede de un encuentro de jefes de Estado de Latinoamérica y los reyes de España. No asisten cinco presidentes. Entre ellos, Menem y Frei. Por MARCELO CANTELMI. Enviado especial en La Habana.

Con la presencia de jefes de Estado y representantes de 21 países comienza hoy en La Habana la IX edición de la Cumbre Iberoamericana que como nunca antes tendrá como protagonista casi excluyente al país anfitrión: Cuba.

Cinco presidentes, entre ellos Carlos Menem, no asisten. La ausencia del mandatario argentino fue explicada como un gesto de solidaridad con Chile, cuyo jefe de Estado, Eduardo Frei, anticipó que no vendría por el litigio que sostiene su país con España debido al proceso contra el ex dictador Augusto Pinochet, arrestado en Londres. La Argentina estará representada por el canciller Guido Di Tella.

Los otros presidentes que tampoco se sumaron son los de Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, todos por distintos niveles de críticas contra La Habana.

Entre los asistentes más prominentes a este encuentro de dos días figuran los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, que arribaron ayer a la isla.

Los soberanos españoles, que fueron los primeros monarcas en la historia que llegan a Cuba, fueron recibidos en el aeropuerto José Martí, de esta ciudad, por Fidel Castro La pareja real invitó anoche a una cena en la embajada española al presidente cubano y al jefe de Estado brasileño, Fernando Henrique Cardoso.

Para La Habana esta visita tiene el tono de una reivindicación que le ha permitido extender su política de denuncias contra EE.UU. y el bloqueo económico que soporta la isla desde hace cuatro décadas.

En los últimos días, Cuba redobló la andanada contra Washington, a cuyo gobierno acusa de boicotear abiertamente la reunión y de incitar a la disidencia.

"Estados Unidos se propuso que esta cumbre no fuese en La Habana. Luego, que no vengan los mandatarios", dijo el sábado en un foro de periodistas iberoamericanos el canciller, Felipe Pérez Roque. Y remarcó que como el encuentro no puedo ser impedido, "EE.UU. entró en catarsis histérica para tratar de boicotear la cumbre... Tenemos pruebas, muchas".

Para los cubanos aquello de la reivindicación se produce de la mano de un visible cambio en las reglas de juego, cuyo aspecto más evidente es el boom de inversiones extranjeras, en especial de España y Portugal, en los últimos años. Después del desastre económico que sacudió la isla tras el derrumbre de la Unión Soviética, que causó una caída vertical del PBI del 31 por ciento, la situación se revirtió lentamente desde 1994 y ahora el país muestra un crecimiento anual de 5 y 6%.

Ese cambio se advierte en el incremento del parque automotor, en los espectaculares edificios de los hoteles de las principales cadenas europeas y en un aluvión de turistas que dejan casi 2.000 millones de dólares anuales de ganancias para el país. Pero también el foro iberoamericano es un escenario empleado por los disidentes que tomaron contacto ayer con las delegaciones de Nicaragua y México. Los jefes de gobierno de España, José María Aznar, y de Portugal, Jorge Sampaio, también confirmaron reuniones con la disidencia.

El gobierno cubano descalifica a estos grupos disidentes como mercenarios pagados por el anticastrismo de Miami y por Washington, y sostiene que no tienen representación real en la población de la isla. Ayer, las autoridades cubanas informaron sobre la detención de 15 opositores en una medida "preventiva" ante las denuncias de intentos de sabotear el encuentro.

Uno de los propósitos de la cumbre es generar una secretaría permanente de cooperación con sede posiblemente en Madrid, iniciativa que Fidel Castro apoya decididamente. Los disidentes han planteado, según las informaciones parciales que circulan aquí, que se cree en esa dependencia una oficina de derechos humanos en un esfuerzo por destacar una de las áreas en las que más duramente se ha cuestionado a Cuba.

Fuentes del gobierno cubano dijeron ayer a Clarín que como los disidentes "no tienen representación oficial y son pagados por los EE.UU." no pueden proponer iniciativas. Sin embargo, la fuente dijo respecto de la alternativa de esa sección de derechos humanos: "Nosotros no tenemos ningún tipo de reserva si ello aparece dentro de la cumbre".

En tanto, ayer existía gran consenso entre los delegados de los 21 países presentes en la cumbre sobre la declaración conjunta que fimarán sus respectivos mandatarios, y que llevará el nombre de "Declaración de La Habana".

El documento se centrará en la globalización y sus repercusiones económicas. Incluirá un rechazo al embargo. Condenará además la aplicación unilateral y la extraterritorialidad de las leyes nacionales. Y reiterará, a pedido de Argentina, el apoyo a la soberanía sobre las Malvinas.

Clarín Digital (Argentina), 15 de noviembre de 1999