El gobierno cubano, que ha llenado de afeites a La Habana y pone todavía este fin de semana banderolas en las avenidas y cal en las paredes, preparó para los asistentes a la IX Cumbre Iberoamericana un elemento de bienvenida inédito en las ocho reuniones anteriores: 150 opositores reprimidos.
Los adornos en las calles y las brigadas de trabajadores de la construcción siguen sus tandas de maquillaje a la ciudad para dar relieve a la cita de alto nivel, pero en los abismos, es decir, en los calabozos, permanecen aún medio centenar de opositores pacíficos y otros tantos guardan prisión domiciliaria.
Al mal tiempo que reina en la Repúbica en los últimos días las autoridades han puesto mala cara. Los discursos oficiales se han hecho severos y amenazadores y los grupos internos de activistas de derechos humanos, oposición pacífica y periodismo alternativo son el blanco central del verbo y, eventualmente, la acción gubernamental.
Las reuniones de expertos y la llegada a Cuba de algunos de los mandatarios de la región ocupan, desde luego, los sitios más importantes en la prensa local. Entretanto, en la población, la verdadera noticia sigue siendo la mención que hizo el presidente Fidel Castro de un grupo de activistas y comunicadores independientes en una comparecencia en televisión.
Por primera vez el dirigente cubano habló públicamente de un sector de la sociedad que en los medios oficiales eran hombres y mujeres sin rostro, personas descalificadas y simples fantasmas apresados en la definición de grupúsculos contrarrevolucionarios. ``Hace dos semanas no existían y ahora son una fuerza peligrosa'', dijo un taxista habanero. ``¿En qué quedamos?''
Ante la violencia de los ataques de Castro a los opositores, un empleado de un quiosco estatal de ventas de cigarros comentó: ``Ahora sí vamos a acabar con los gusanos''.
De todos modos, el hombre de la calle mira con curiosidad y asombro esta nueva etapa del proceso cubano y espera el arribo de las figuras políticas del continente, aunque el rey de la fiesta es el Rey.
El anuncio de que la pareja real española estará en La Habana desde este domingo le ha dado un toque mágico al asunto. Los más enterados, porque saben el papel que jugó el monarca en la transición en su país; otros, porque como dijo Josefa Catalá, una ama de casa de Centro Habana, ``Es la primera vez que a Cuba llega un Rey''.
La ola represiva en Cuba desbordó las fronteras de la capital y se extendió a Matanzas, Santiago de Cuba, Camagüey, Pinar del Río y Villa Clara.
En una Habana húmeda y acosada por 1,300 periodistas, la oposición pacífica logró sortear la lluvia y la vigilancia policial el viernes y suscribir en el reparto Nazareno un documento amparado por varias organizaciones disidentes.
La Declaración de Nazareno, que se hará llegar a los invitados a la Cumbre, dice en uno de sus párrafos iniciales: ``Todos los hijos de este pueblo somos hermanos, independientemente de ideologías, posiciones políticas, experiencia de vida, razas y creencias religiosas; vivan dentro o fuera de Cuba''.
Mañana empieza la IX Cumbre, esto es un acercamiento al escenario. >