Declaración de La Habana condena embargo y extraterritorialidad
Castro exhorta a unidad y afirma que seguirá los caminos de la revolución.
Dignatarios abogan por pluralismo político. Respaldo iberoamericano a proceso de paz colombiano. España dice que no existen condiciones para viaje oficial del Rey a la isla.
Con la sonrisa de la Gioconda y la bíblica paciencia de Job el presidente cubano, Fidel Castro, soportó ayer una a una las recriminaciones de sus colegas iberoamericanos de España, Portugal y Brasil que de manera más o menos implícita le pidieron la " apertura política de la isla". Castro, viejo zorro en estas lídes logró, sin embargo, salir al paso de los reclamos reiterando que seguirá "los caminos de la revolución" y pidiendo a los representantes de los países asistentes mantener la unidad para no ser devorados.
Al inaugurar la cumbre, el presidente de Portugal, Jorge Sampaio, leyó un párrafo de la declaración de Valparaíso en la que enfatizó: "Estamos convencidos de que la dignidad de las personas, la igualdad y la participación plena de mujeres y hombres en la política, la economía y la sociedad, son fundamentales para la práctica democrática. La noción de que ningún ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre de una visión dogmática de la sociedad, del Estado o de la economía, debe afianzarse hondamente en la cultura democrática de nuestros pueblos", dijo.
A este llamado se sumó el mandatario brasileño, Fernando Henrique Cardoso, quien pidió democracia y respeto a las libertades fundamentales, al recordarle a Castro un compromiso iberoamericano que en ese sentido él firmó en 1996.
Horas antes el rey Juan Carlos se había pronunciado sobre el mismo tema al ofrecer un brindis en la cena con la que Castro halagó a sus homólogos en el Palacio de la Revolución.
Como si esto fuera poco, y mientras otros líderes iberoamericanos multiplicaban en La Habana sus encuentros con la disidencia, ayer un alto funcionario del gobierno español, reveló que debido a que "un país se debe expresar con libertad en términos que impidan la instrumentalización de la persona que lo visita y ante la evidencia de que en Cuba esta instrumentalización se da", el gobierno español no había podido concretar un viaje oficial del rey Juan Carlos a la isla.
Las declaraciones no hicieron mella en Castro. Por el contrario, durante su discurso lanzó un llamado a la unidad iberoamericana "con independencia de las discrepancias pasadas y presentes (...) actuando separados, uno a uno, podríamos ser todos devorados. Juntos nadie tendría poder para devorar a ninguno de nosotros".
Al finalizar la tarde, los 21 líderes y delegados que asistieron al encuentro se comprometieron a través de la Declaración de la Habana a frenar la influencia de la crisis financiera y condenaron el embargo estadounidense contra Cuba. Además instaron al pluralismo político e hicieron referencia al proceso judicial en Londres contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet.
Los líderes de la región acordaron también respaldar siete declaraciones especiales entre: el proceso de paz iniciado en Colombia, los acuerdos de paz suscritos entre Ecuador y Perú y la necesidad de reanudar las negociaciones sobre las Islas Malvinas.
El Tiempo (Colombia), 17 de noviembre de 1999