Manuel Caballero
..."nada es tan peligroso como dejar
permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El
pueblo se acostumbra a obedecer, y él se acostumbra a
mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía".
Discurso de Angostura
El argumento favorito de quienes quieren encontrarle virtudes democráticas al militarismo, y muy particularmente al teniente coronel Hugo Chávez Frías, es que "si quisiera" habría dado un golpe de Estado, "si quisiera" habría acabado con la libertad de expresión. Yo mismo me he visto en la rara situación de servir de coartada a los cortesanos: la prueba es Manuel Caballero, me han espetado en mi propia cara. Pero que en eso no creen ni ellos mismos, lo expresó muy bien José Vicente Rangel en Argentina.
Lo hizo con el cinismo
Lo hizo con el cinismo con que los militares felones de ese país, de Chile y de Venezuela suelen hablar aderezando sus afirmaciones de fe democrática con expresiones que las ponen en entredicho, el "ustedes saben" que dice la boca torcida cuando las palabras van por otro lado. José Vicente Rangel dijo, en una declaración no desmentida, que Hugo Chávez Frías no había atacado las instituciones democráticas "por ahora". En Venezuela sabemos muy bien lo que eso significa: es, como en el 92, el anuncio de una reincidencia en la felonía. Si eso no es deshonestidad intelectual, habrá que averiguar qué cosa lo sea. Este y otros de los condicionales con que sus áulicos rodean la acción presente y futura del Jefe Unico no sólo sirven de edulconrante a las intemperancias del hoy Presidente, sino que encierran en ellas mismas una confesión de eunuquismo político: en Venezuela no hay libertad de expresión porque una sociedad fuerte y segura de su poder así lo imponga; ni porque existan instituciones que la defiendan; ni por el poder real de los medios de comunicación; ni porque, históricamednte, la libertad de expresión la impuso el pueblo en aquel imponente monumento de su historia, el 14 de febrero de 1936; sino porque al Presidente le da la real gana de permitirla, "por ahora".
El mejor ejemplo del doble lenguaje
Pero tal vez el mejor ejemplo de doble lenguaje lo está dando a cada rato el gobierno con su proclamado "bolivarianismo". Hoy por hoy, ya tenemos a Bolívar hasta en la sopa (de paso, esa sopa marca "Bolívar" es infecta: no conozco a nadie que la haya sobrevivido), pero ahora se le quiere incluir en la Constitución, y más aún, borrar 480 años de la historia de la formación de la nación venezolana para sustituirla por los veinte años donde actuó de manera sobresaliente un líder convertido luego (por interés político o por simple estupidez) en semidios, y a su vera, por supuesto, los militares que, casi medio siglo después, todavía estaban cobrando en moneda contante y sonante sus sacrificios por la patria.
Pero una cosa se dice y otra se hace. Bolívar no tuvo una formación militar real sino que proviene del campo civil. Lo cual tal vez le ahorró humillaciones como esa de tener que refugiarse en un museo militar mientras los demás se jugaban el pellejo. Lo importante aquí es que fue pensando en esa sociedad de donde provenía, que propuso limitaciones a su propio poder íen un estado que estaba creando él mismo, y que, si presionaba un poco, le hubiera concedido un poder casi absoluto!
Mínimos poderes contralores
Comparemos esto con la situación actual: la República Chavista de Venezuela decidió, contrariamente al Libertador, reducir al mínimo los poderes contralores. En el "arroz con mango" constituyente pasó casi inadvertido el artículo que despoja al Poder Legislativo de su capacidad para controlar la Fuerza Armada; de interpelar incluso a los ministros; y el que da al Poder Ejecutivo la facultad de disolver el Congreso cuando no le guste lo que le hagan a su favorito cubierto con las galas de un vicepresidente designado y no electo. Pero, por supuesto, donde hay mayor contradicción, enfrentamiento, con la palabra y la acción del Libertador es en el tema de la perpetuación en el poder. En el mismo Discurso de Angostura citado en el epígrafe, el Libertador sostiene que... "la continuidad de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los Gobiernos Democráticos". En la Republiqueta Chavista, no sólo se consagra la perpetuación en el poder del Jefe Unico, sino que eso es sólo, como diría José Vicente Rangel, "por ahora". Cervantes no deja de tener razón: a veces, detrás de la Cruz se esconde el Diablo.
Detrás de un vocal bolivarianismo, se esconde una voluntad de destruir un legado histórico al cual el Libertador pertenece por derecho propio, para sustituirlo por el Bolívar mentiroso de las estatuas y los desfiles patrióticos, del oropel militar.
En tales condiciones, se puede decir que estamos frente al gobierno más rabiosamente anti-bolivariano que haya tenido Venezuela desde 1842, y con la previsible excepción de otro bolivariano de palabra fanática, el Benemérito General Juan Vicente Gómez.
PD: El duendecillo del taller parece haber prolongado demasiado su celebración del Día del Trabajador Gráfico, y de allí sus renovadas travesuras. No sólo suprimió por su cuenta los subtítulos de mi artículo anterior, sino algo mucho peor: donde yo había escrito que la política de Gómez era la de "no hacer olas", escribió "no hacer colas". Menos mal, porque en plena temporada de beisbol, cualquier cosa puede pasar: íhasta un strike!