Samuel Sotillo Hermoso
Artículo 60. Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y ciudadanas y el pleno ejercicio de sus derechos.
Proyecto de Constitución de la República Bolivariana
En primer lugar, Srs. Constituyentes, las Tecnologías de la Información (TI), que es como hoy día se le dice al conjunto de disciplinas y tecnologías donde está inserta la informática, son virtualmente imposibles de controlar o limitar, porque ellas son sólo una nueva herramienta del ingenio humano para satisfacer sus ansias de libertad, y cuando el hombre desea la libertad, no hay nada sobre la tierra que lo detenga (hasta Bolívar lo dijo). Lo mismo fueron la escritura, la telegrafía, la radio, la televisión y todas aquellas técnicas y herramientas que éste ha ideado a través de su historia, para defender su derecho de ser libre, o lo que es lo mismo, de expresarse.
Lo que uds. pretenden es como esas absurdas leyes medievales que quisieron controlar o limitar el uso de las imprentas, para evitar la difusión de ideas que atentaban contra "el honor, la intimidad personal y familiar" de los señores feudales y el clero. Claro, esas ideas eran la redondez de la tierra, la de que el Sol era el centro de nuestro sistema planetario, la de que el monarca no era un aborto de Dios sino un simple hombre, y muchas otras herejías y pornografías propias de la época. En nombre de ese honor, de esa intimidad personal, esos señores inmolaron en la hoguera a Giordano Bruno, chantajearon a Galileo Galilei y sometieron a cuanto imbécil tuviera la dignidad de decir por escrito lo que pensaba, es decir, su verdad. ¿Es que acaso Uds no se enteraron de que una de las causas por las que cayó el muro de Berlín, fue porque esos señores tuvieron la misma brillante idea que Uds de pretender controlar y limitar el uso de la televisión, la radio, la telefonía y la prensa, con el sólo e hipócrita objeto de proteger "el honor, la intimidad personal y familiar" de sus sátrapas gobernantes? Pues bien, Srs. Constituyentes, lamento decirles que están perdidos en el universo; que sin darse cuenta, entraron en una máquina del tiempo que los ha llevado a siglos de distancia de la realidad. No les voy ha decir que veo en su proyecto constitucional puros errores o desatinos; porque no es así. Pero los que hay son tantos y tan soberanamente grandes, que no puedo concluir sino diciéndoles NO; así de grande y voluptuoso como cabe en esta línea.