El Soberano idiota

Rafael Falcón Moreno 

Es todo pueblo que apoya el cambio de una Constitución que no conoce para luego sufrir las consecuencias.

La frase que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, no sólo es una realidad sino que nos demuestra lo idiota que ha sido el soberano pueblo de Venezuela para merecer tanto a este como a los otros gobiernos que hemos tenido. Desde 1.961 adoptamos una Constitución Nacional moderna y eficiente, y tenemos la oportunidad de usarla para desarrollar a Venezuela pero no lo hemos hecho porque hasta ahora nadie la conoce, usa o respeta, ni siquiera los oficiales de nuestras Fuerzas Armadas, quienes en su acto de graduación juran defender y cumplir la Constitución y las leyes saben de que están hablando, ya que la Constitución Nacional no forma parte del pensum de estudios en las academias militares. 

Ese texto Constitucional nos abrió las puertas para vivir en un gran país, pero el soberano pueblo no estuvo preparado para asimilar una legislación moderna y así hemos perdido 38 años de desarrollo por y para ser lo que verdaderamente somos " un pueblo ignorante". Esa Constitución del 61 nos garantiza tres cosas básicas que no conocemos en este país, cuales son las garantías económicas, jurídicas y sociales. Entendiendo por garantía económica la obligación que tiene el gobierno de mantener estable el valor de la moneda, de forma tal que los venezolanos podamos planificar nuestro ahorro, nuestras inversiones y nuestro futuro, y así como también garantiza el respeto a la propiedad privada. 

Por Garantía Jurídica, el brindar un sistema judicial accesible, justo y eficiente al cual pudiéramos acudir en caso de que alguien nos haya causado un daño para que el mismo sea resarcido y; por Garantía Social el velar por la integridad física y patrimonial de las personas para que los ciudadanos podamos salir a la calle sin temor a ser lesionados o asesinados. Los últimos gobernantes, incluyendo el actual no garantizaron nada, sino que por el contrario en su afán de controlarlo todo incursionaron en la industria y el comercio explotando hoteles, líneas aéreas, puertos, aeropuertos, empresas navieras, de telecomunicaciones y todo aquello en donde pudieron meter la mano. 

El gobierno desvirtuó así su función para complacer algunos sectores corruptos de la sociedad y ahora pretenden legalizarlo mediante una nueva constitución. En este momento, los venezolanos tenemos una última oportunidad con dos opciones, la primera es votar como estúpidos tan solo por que alguien nos lo pide sin que sepamos verdaderamente de que se trata y la otra opción consiste en leernos la Constitución Nacional de Venezuela y votar con un criterio personal y definido sobre el futuro de nuestro país. 

En nuestras manos está el que pasemos a ser una Nación Estatista Bolivariana o por el contrario obligar a nuestros gobernantes a que cumplan con el mandato que la Constitución de la República de Venezuela les impone.