James Bovard
(AIPE)- La policía de Estados Unidos, utilizando el llamado "perfil" de transportador de drogas, está trayendo el autoritarismo del Tercer Mundo a los aeropuertos y carreteras de este país. Los agentes antinarcóticos están a la caza de cualquier pasajero o conductor de automóvil que luzca sospechoso y tal definición incluye a todos los mayores de cuatro años. La próxima vez que usted haga una llamada telefónica inmediatamente después de bajarse de un avión o se vea nervioso tras un agitado vuelo, tenga cuidado.
Está mostrando las características de las llamadas "mulas" que transportan drogas y puede esperar ser acosado por agentes, quienes lo detendrán y lo cachearán. Se trata de una grotesca violación de la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, redactada por nuestros próceres precisamente para evitar que los agentes del gobierno ejerzan un poder tiránico sobre los ciudadanos privados. Los fiscales federales argumentan que las características enumeradas en los perfiles de transportadores de drogas crean automáticamente una sospecha razonable de conducta delictiva y esa es la justificación para detener y cachear a la gente. El problema es que casi todo el mundo parece sospechoso para los agentes. ·
Ciertos perfiles indican que el primero en salir del avión es sospechoso. Otros que el último. Y según otros, los sospechosos son los que tratan de confundirse en el medio. · En juicios federales se ha justificado el cacheo de pasajeros en vuelos sin paradas y de aquellos que cambian de avión. Los que viajan acompañados y los que viajan solos. La gente nerviosa y aquellos que lucen muy calmados. · Para algunos agentes, es sospechoso que el pasajero que llega y se monta de inmediato en un taxi. · Muchos son detenidos por viajar de ciudades consideradas como fuentes de narcóticos, tales como Miami y Detroit. Pero agentes han manifestado en los tribunales que una ciudad fuente de narcótico es "virtualmente cualquiera con un aeropuerto importante". Según la abogada Nancy Hollander, "la DEA entrena a la policía a detener a tantos automóviles como sea posible por violaciones de tránsito, procediendo a hacer tantas preguntas como sea posible", resultando sospechoso que algún pasajero esté viendo un mapa, que el conductor mire a los ojos del policía o que no lo mire.
Según un portavoz de la DEA, "los agentes pueden reconocer a un narcotraficante de la misma manera que una mujer distingue una ganga en el supermercado". Pero en el aeropuerto de Búfalo, Nueva York, agentes federales detuvieron a 600 sospechosos en un año y 590 resultaron inocentes. Los "perfiles" utilizados en los aeropuertos apuntan especialmente a negros e hispanos y como gran parte de las drogas se transportan dentro de Estados Unidos por carretera, la policía ha diseñado numerosos "perfiles" de sospechosos: · Conductores que exceden el límite de velocidad. Pero en Nuevo México, la policía detiene a aquellos que respetan escrupulosamente la velocidad máxima. · La policía estatal de Georgia alerta a sus agentes de estar pendientes de autos que llevan una caja de kleenex a la vista porque ello es indicativo del uso de cocaína. Almohadas y cobijas en el asiento de atrás es otra señal sospechosa en Georgia. ·
Un juez en Florida llegó a la conclusión que el perfil utilizado por la policía abarca a todos los carros alquilados y a todos los que tienen placas de otro estado y que viajan hacia el norte por la autopista I-95. A pesar de todas estas prácticas, la DEA admite que los agentes federales, estatales y locales logran interceptar si acaso el 10% de las drogas que llegan a Estados Unidos del exterior, a pesar de la explosión de arbitrariedades por parte de la policía. La mejor manera de acabar con el abuso de los "perfiles" es revocando las fracasadas leyes antidrogas.
Su más reciente libro es "Freedom in Chains: The Rise of the State & the Demise of the Citizen".
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