Referendo: ¿entre la abstención y el NO?

Guido Grooscors

          A través de los medios de difusión ha quedado demostrado, de modo fehaciente, que un porcentaje apreciable de la población rechaza el contenido de la carta magna que sustituirá a la “moribunda” pero, necesario reconocerlo, esa porción del electorado, por muy elevada que sea, no alcanza para superar el total de quienes acudirán a las mesas electorales para sufragar por el SI, convencidos como están de que la Constitución de la V República será el instrumento para resolver los tremendos problemas socioeconómicos que afectan a densos sectores de la ciudadanía.

          La permanente manipulación política que el jefe del Estado ha desplegado, con indudable éxito personal, a fin de mantener vivas las expectativas que su discurso político despierta en buena parte de los segmentos populares de la población, fundamenta  una de las razones, si no la principal de ellas, para que sus promesas de bienestar y felicidad, sean aceptadas sin mayores reservas por todos aquellos seducidos por la prédica presidencial, la cual ofrece, entre otras cosas, nada más y nada menos que una Venezuela “sin pobres” para cuando concluya su gestión de gobierno en el por ahora remoto año 2013.

          Lo anterior no es sino una ligera referencia a uno de los tantos encantadores  señuelos de alcance social, especialmente, que el presidente y comandante en jefe lanza frecuentemente, sin reparo alguno, apoyándose en el discurso populista de siempre, tal como lo evidencia el articulado de la carta constitucional que será sometida a referendo aprobatorio el entrante 15 de diciembre. Son bastantes las disposiciones de ese texto mayor que dibujan, en su letra, una sociedad de ensueño,  donde la población contará con servicios públicos gratuitos de la más diversa índole, lo cual contribuirá, entre otros aspectos, a transformar a Venezuela en una suerte de nueva Arcadia,  meta apetecida del inversionista foráneo, país-ejemplo en un mundo multi-polar y globalizado, con una institucionalidad singular inspirada en la tríada política a la que tan afecto es el jefe del Estado: Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora.

          Así, pues, las posibilidades para el elector que conscientemente quiere expresar sus reservas o diferencias a propósito del  panorama expuesto en los párrafos precedentes, pasan por una de dos tomas de posición: o abstención o NO. Sin embargo, la primera de esas dos opciones debiera descartarse en cuanto supone una actitud no participativa, en teoría, ya que en verdad es un solapado apoyo al SI, por lo que, si lo que se quiere es consignar un voto de rechazo a todo lo que de negativo contiene la carta constitucional pendiente de la aprobación del soberano, no queda otro camino distinto a sufragar NO, democrática y libremente, sin temor a la “artillería verbal” y al “plomo grueso” que el alto mandatario ejecutivo anunciara como recursos para combatir y descalificar a quienes le adversan  en el terreno político.

grooscors@asesorac.com