Pablo Gamba
Chucho Valdés
Blue Note, 1999
¿Qué le estaba pasando a Chucho Valdés? Su
anterior disco como solista (Bele Bele en La Habana,
1998) era bueno, es verdad, pero, ¿por qué dejó de lado
la experimentación que siempre ha caracterizado su música
para adoptar una conservadora actitud de respeto a la
tradición pianística de su país? Y su último álbum con
Irakere (Yemayá, 1998) tampoco estaba mal, pero
mostraba cierta tendencia a caer en un virtuosismo hueco y
exagerado. ¿Es que se le estaban acabando las pilas a los
57 años de edad?
Afortunadamente, al escuchar su nuevo CD, Briyumba Palo Congo (religión del congo), todos mis temores fueron disipados.
Briyumba... es un álbum lírico e introspectivo, incluso en piezas rápidas como "El rumbón", cuyas melodías, aunque alegres, tienen un cierto toque de melancolía. El virtuosismo del pianista está firmemente sometido a los requerimientos de esta emotividad, a la que apoya con explosiones de acordes tormentosos y oscuros, inspirados por los grandes maestros del romanticismo, lo cual se evidencia particularmente en "Bolero" y en la clásica balada "Embraceable You", de George e Ira Gershwin.
La oscuridad marca también su magistral versión de "Caravan", en homenaje al centenario de Duke Ellington. Al revés de lo que es costumbre, Valdés y su cuarteto tocan esta pieza con gran velocidad, cosa que la convierte en algo parecido a una danza macabra.
Además de la emotividad, en este disco destaca, como ya es costumbre para Valdés, la experimentación con las tradiciones afrocubanas, especialmente en "Briyumba palo Congo", donde el cuarteto rinde homenaje a la religión bantú, acompañado por las voces de Chan (Juan Campo Cárdenas), Mayra Caridad Valdés y Haila Mompié. Otra manera de experimentar es a través de la combinación de muchos estilos diferentes, como sucede en "Ponle la clave", la cual es realmente una versión del clásico "Tierra en trance", de Irakere, e incluye un dúo vertiginoso del percusionista Roberto Vizcaíno y el baterista Raúl Pineda, y en la cursi "Rapsodia en Blue" -homenaje al centenario de Gershwin-, donde hay un excelente solo de Joaquín Oliveros en la flauta típica cubana.
Esta resurrección musical de Chucho Valdés los hará recuperar la fe en que hay un Dios justiciero que vela por los melómanos y pronto borrará a Ricky Martin de la faz de la tierra.