Nuevo paso en la apertura de China

Las coincidencias alcanzadas por Estados Unidos y China no sólo implican la normalización de los intercambios comerciales, con el probable ingreso de la potencia asiática a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Suponen también un paso importante en la configuración de un nuevo multipolarismo en el escenario internacional y un respaldo a las reformas económicas en las que se encuentra empeñado el actual gobierno chino.

De hecho, el ingreso de China al mercado mundial comenzó a partir de la apertura pro capitalista encarada por Deng Xiaoping hace más de veinte años. Ello posibilitó un crecimiento sostenido de la economía china y un impacto favorable al desarrollo del comercio internacional, por la magnitud y características de dicha economía. También condujo, por otro lado, a generar un extraordinario déficit comercial para los Estados Unidos y una preocupación de los sectores industriales, empresarial y sindical de las grandes economías occidentales por el efecto desequilibrante de las exportaciones chinas.

El acuerdo entre Washington y Beijing dispone la reducción de las tarifas chinas a los productos estadounidenses y una mayor apertura de su mercado. Esta decisión puede facilitar el acceso de China a la OMC, luego de trece años de negociaciones, y abrir la vía para que el Congreso estadounidense garantice el ingreso de los productos chinos al mercado estadounidense en condiciones más ventajosas. China puede esperar que el acceso a la OMC redunde en un aumento de las inversiones extranjeras y un fortalecimiento de su economía.

Asimismo, acelerará la reestructuración productiva del gigante asiático al impulsar el desarrollo de las áreas agroindustriales más dinámicas y obligar a una reforma del sector público, a la usanza occidental. La previsión de un incremento del desempleo, por el cierre de empresas estatales, y de una redistribución demográfica en favor de los centros urbanos explica la apuesta del régimen chino por una transición a la economía de mercado matizada con una fuerte planificación estatal.

Este impulso a la inserción comercial tiene su correlato en otros signos de distensión y apertura, pese a que ello sigue sin reflejarse en su política interna y en los derechos humanos. Los anuncios de una mayor participación en las fuerzas de paz de la ONU y la reanudación de vuelos comerciales con Taiwán muestran la progresiva remoción de las barreras ideológicas y militares tendidas entre China y Occidente a lo largo del siglo.

Clarín Digital (Argentina), 22 de noviembre de 1999