Es porque Israel autorizó construir una mezquita cerca de la basílica de Nazaret, donde vivió Cristo. La Santa Sede dice que el gesto alienta conflictos con el islam. Peligra el viaje papal
JULIO ALGAÑARAZ. Ciudad del Vaticano. Corresponsal..- La Santa Sede acusó ayer a Israel de fomentar las divisiones entre cristianos y musulmanes, al permitir que sea construida una mezquita a sólo 200 metros de la basílica de la Anunciación de Nazaret, la ciudad donde Cristo vivió su infancia y que el Papa debería visitar en su peregrinación a Tierra Santa en marzo del 2000, en pleno Año Santo.
"La decisión del gobierno israelí parece poner las bases para futuros contrastes y tensiones entre las dos comunidades religiosas, cristiana y musulmana", afirmó en una formal declaración el portavoz del Papa, Joaquín Navarro Valls.
La situación planteada abre la peor crisis entre la Santa Sede e Israel desde que ambos estados, que representan a dos de las tres grandes religiones monoteístas del planeta, establecieron relaciones diplomáticas en 1994.
La declaración del vocero de Juan Pablo II ataca directamente al gobierno de Israel como principal instigador de los potenciales conflictos entre cristianos y musulmanes que pueden producirse en el futuro.
¿Está en peligro el soñado viaje del Papa a Tierra Santa? Las fuentes que Clarín consultó en el Vaticano dieron respuestas articuladas. "Israel acogió con gran alegría la noticia de que el Santo Padre iría en marzo, pero debe demostrar aún su buena voluntad para que este serio incidente no empañe la peregrinación del Papa", respondió un influyente personaje.
Al parecer el Vaticano quiere de algún modo condicionar el viaje de Juan Pablo II a Tierra Santa, el más importante por sus implicaciones religiosas de todos los que ha realizado en 21 años de pontificado. Hasta ahora la dificultad no parece insanable, pero si el gobierno israelí se mantuvira rígido en el tema de la construcción de la mezquita, el Papa podría, por ejemplo, eliminar a Nazareth de su viaje.
Nazareth, de 60 mil habitantes, es la principal ciudad palestina de Israel. Sus pobladores eran en su mayoría cristianos, pero actualmente los musulmanes representan el 70%. La tradición cristiana indica que fue en el lugar donde se levanta la basílica de la Anunciación donde el arcángel Gabriel anunció a la Virgen María que iba a ser madre del hijo de Dios.
Orgullo de Nazareth, la basílica era un símbolo de la buena convivencia entre cristianos y musulmanes. Salman Abu Ahmad, líder del movimiento islámico de la ciudad dijo ayer en la ceremonia en que fue colocada la piedra fundamental de la mezquita, que "acogeremos al Papa con respeto y admiración, pero nadie nos impedirá que construyamos nuestro templo en el lugar donde se encuentra la tumba del jeque Shihab El-Din." Este jeque es un santo local que fue sobrino del legendario Saladino (Salah El-Din), el general kurdo que en el siglo XII echó a los cristianos de Jerusalén.
Todas las iglesias cristianas cerraron el lunes y ayer, en protesta por la construcción de la mezquita. Cerrados estuvieron incluso los lugares santos de Belén, Nazaret y Jerusalén que evocan el nacimiento, la vida y la muerte de Jesucristo.
El portavoz de monseñor Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén, dijo que "somos favorables a la construcción de mezquitas en Nazaret pero no cerca de la basílica de la Anunciación, un lugar tan sagrado para los cristianos".
El Consejo Superior Islámico de Jerusalén criticó ayer la construcción, lo que motivó que la Santa Sede agradeciera "el gesto de solidaridad" de la más influyente, desde el punto de vista moral, institución musulmana en Tierra Santa.
También la Autoridad Palestina liderada por Yasser Arafat se pronunció contra la construcción de la mezquita, mientras en Israel estallaban arduas polémicas, con una parte de la opinión pública que considera "una provocación" insensata la autorización que puede dar lugar a un deterioro general en las relaciones entre cristianos, musulmanes y judíos.
En el Parlamento, la oposición criticó al gobierno por haber "permitido que Yasser Arafat pueda asumir el rol del mediador y pacificador en las relaciones entre cristianos y musulmanes". Algunos diputados del centroizquierda gobernante destacaron que el permiso al grupo islámico para construir la mezquita lo dio el gobierno derechista de Benjamín Netanyahu, derrotado en las recientes elecciones generales.
Un representante del Movimiento Islámico de Jerusalén, Ahmed Zuabi, dijo que la mezquita "no será grande" y ocupará solo 450 metros cuadrados. Los trabajos de construcción se iniciarán "dentro de cuatro o cinco meses".
Clarín Digital (Argentina), 24 de noviembre de 1999