Condiciona Japón Inversiones con el Régimen de Castro

JOSE MELENDEZ, corresponsal.- LA HABANA, 23 de noviembre.- Japón condicionó el inicio de las inversiones privadas niponas en Cuba, a que el régimen comunista cubano le presente un programa de pagos de la deuda bilateral -que supera los 2,000 millones de dólares- que le permita emitir la señal de luz verde para que el poderoso sector empresarial japonés incursione en un apetecido mercado todavía exento de la competencia directa con Estados Unidos.

La información que trascendió en fuentes cercanas a dos comitivas de parlamentarios y hombres de negocios japoneses -que desde el domingo efectúan una visita a Cuba y que concluirá mañana-, reveló que mientras no haya un cronograma de pagos, tampoco Tokio encenderá la luz verde y no habrá expectativas reales para que los capitales nipones entren en el país.

Las fuentes familiarizadas con las pláticas bilaterales indicaron que, como garantía o protección de sus inversiones, los empresarios japoneses siempre requieren primero del aval político estatal, para posteriormente lanzarse a la conquista de un mercado que, como el cubano, sigue siendo frágil y causante de temores y desconfianza.

En una negociación entre el Banco Central de Cuba y las delegaciones japonesas, efectuada el lunes, no hubo acuerdo alguno. La cuestión está atascada en factores como la ausencia de una línea de crédito de Tokio a La Habana y el conflicto del débito pendiente, agregaron los informantes.

Japón es el segundo principal acreedor externo de Cuba, después de Rusia. Excluido el débito con los rusos, que es de 20,000 millones de dólares, el débito externo total cubano supera los 11,288 millones de dólares, de los que 2,000 millones de dólares se deben a Tokio y, de éstos, 1,300 millones de dólares corresponden a deuda comercial.

En marzo de 1998, los dos gobiernos renegociaron 750 millones de dólares de la parte comercial. El acuerdo abrió expectativas de reactivar un vínculo económico que, en algunos años, registró un comercio en ambas vías que alcanzó 600 millones de dólares, según datos oficiales.

Sin embargo, la inversión japonesa todavía no llega y el intercambio no crece, mientras este país, sacudido por el derrumbe de sus aliados económicos y políticos del campo socialista, sigue urgido de capitales frescos para enfrentar sus profundas penurias financieras y tratar de reactivar un aparato productivo azotado por el bloqueo de Estados Unidos y por dificultades internas, como la escasez de energía y la falta de mantenimiento industrial.

El ministro cubano de Comercio Exterior, Ricardo Cabrizas, refirió, al recibir a las comitivas, que Japón debe respetar "la letra y el espíritu" del acuerdo del año anterior y facilitar una mayor inversión.

Cabrizas declaró que "después de transcurrido algo más de un año de haberse firmado los acuerdos bilaterales, la reacción que percibimos del empresariado nipón aún no satisface nuestras expectativas ni en el campo del comercio ni mucho menos en materia de inversión. Queda mucho por hacer hasta llegar a los niveles de antes".

En el intercambio de productos, las cifras se mantienen bajas. Japón no compró azúcar a Cuba en 1998 y las exportaciones cubanas al mercado japonés, que sumaron apenas 38.7 millones de dólares, estuvieron dominadas por café y langosta, en tanto las ventas niponas a esta isla ascendieron a 22.5 millones de dólares, especialmente en maquinaria y el rubro automotriz.

Cuba registró en 1998 un intercambio comercial total de 5,143 millones de dólares, con un déficit superior a tres mil millones de dólares. Una meta cubana es diversificar sus mercados.

Excelsior (México), 24 de noviembre de 1999