Bruno Scheuren
"Plomo" contra todo aquel que no esté de acuerdo con la línea del gobierno, ofreció, prometió o amenazó el señor Presidente de Venezuela, durante su programa de radio del domingo pasado. Llamó "sinvergüenzas" a los miembros de la organización internacional Periodistas sin Fronteras y acusó de corruptos a los empresarios de Fedecámaras. Miraflores anuncia pues su estrategia comunicacional por boca de su inquilino principal. El contenido del mensaje es claro: aquí se acabó la democracia, el debate y la libertad de expresión. Toda disidencia será blanco de "plomo" gubernamental. Tal y como lo dijo, uno no sabe si tomarlo literalmente o como una metáfora, aunque ambas variables nos conducen a una misma conclusión: no hay espacio para otro punto de vista que no sea el oficial; quien pretenda lo contrario, debe prepararse a ser blanco de ese ofrecido "plomo", cuya presentación y dosificación, por ahora, es secreto de Estado.
Por su formación militar, el Presidente debe creer "que la mejor defensa es el ataque". Sin embargo, para uno, que no sabe de filosofía militar, parece fundamental tener claro, primero, quién es el enemigo. Y, sin duda, el Presidente erró en sus primeros "plomazos", haciéndole daño a quienes debería ver como unos aliados potenciales y más eficientes.
Callar a la disidencia y descalificar al empresariado, es elegir la soledad.
Venezuela es un país maravilloso y diferente porque su gente ejerce la libertad como algo visceral, algo inserto en el ADN de sus genes. Nadie es dueño de la verdad; ni la verdad es una sola. Los males del pasado, un diagnóstico donde coincidimos casi todos, debemos enfrentarlos y corregirlos todos unidos hacia un mismo propósito, aunque no transitemos los mismos caminos. A usted, con todo respeto, le corresponde un papel muy especial como Presidente de la República; los demás tenemos nuestra cuota, sin su protagonismo público, en el ámbito donde asumimos las responsabilidades.
El enemigo está en la pobreza. En el desempleo. En la recesión. Está en el destartalado aparato burocrático que hace inoperable al Estado. El enemigo está en la corrupción representada por la exigencia de "una bajada de mula" para cualquier trámite, desde la simple demanda de asistencia médica o de seguridad personal, hasta las complejidades de la contratación con el Estado. El enemigo está en la ignorancia y la falta de capacitación de los jóvenes, que salen del bachillerato sin conocimientos ni destrezas para ingresar al mercado de trabajo. El enemigo está en el divorcio entre el menguado ingreso y el alto costo de la vida.
No le faltan enemigos, señor Presidente. No desperdicie su "plomo" atacando a "los buenos" del patio. Quienes expresamos opinión divergente, no lo adversamos deportivamente. Lo hacemos motivados por el mismo amor a Venezuela y por las mismas angustias que usted abriga; y, lo hacemos deseosos de aportar ideas para las soluciones necesarias. Quienes no estamos en funciones de gobierno, estamos obligados a señalar los dislates, los errores y las omisiones en que incurren los gobernantes. Así funciona la democracia. El aplauso hay que ganárselo.
Por lo pronto, la Constituyente ha sido sorda ante la opinión pública debido, dicen, a la prisa conque se les exigió trabajar. El resultado conocido es netamente estatista; es contradictorio y violatorio de sus propias normativas; está desfasado de la realidad y del futuro; no refleja el sentir nacional. Nada que aplaudir; mucho que lamentar.
* Escritor y periodista [11/24/99]
-------------------------------------------------------------------------------- El gran hermano Américo Martín (*)
Ni uno solo de los seguidores del Presidente se ha atrevido a aplaudir la performance chavista en la Universidad de La Habana, vis a vis con Fidel. Es un largo silencio; sonoro, como un grito desgarrado. Entre el miedo a molestar al jefe con fastidiosas críticas sobre la inconveniencia de sus palabras, y la patética revelación de éstas, recurren al ardid de cambiar el disco. AL fin y al cabo el Presidente es noticia. Ya moverá las aguas con alguna explosión retórica de modo que el asunto quede olvidado. El Presidente la ha tomado con los intelectuales. Perturba a Chávez su tonillo entre irónico y burlón cuando se refieren a temas tan caros para él, como la "revolución bolivariana", "el árbol de las tres raíces", el "tercer camino'', "la refundación de la patria" o ese nacionalismo escolar dado a hacer de Bolívar un Dios, que en 30 años se subrogó en una historia de cuatro siglos. La apoteosis estalló en Cuba. Ahí estaba Chávez, emocionado hasta el sonrojo frente a la épica presencia del hombre que ha gobernado la isla con puño de hierro durante 41 años, y espera batir récord mundial de 68, implantado por el emperador austrohúngaro Francisco José I. Sin que el patriarca se lo pidiera, Chávez tomó para sí la defensa y administración de sus problemas. Separándose de sus colegas hispano-luso-americano, dejó otra vez mal a su canciller Rangel al rechazar a la disidencia, para proteger a su "hermano Fidel" (José Vicente había anticipado conversaciones "sin complejos" con la disidencia cubana). Ya colmado de impresiones insulares, soltó la lengua en la Universidad de la Habana: -Que si Cuba y Venezuela van por un solo cauce al mar de la felicidad y la justicia. -Que si Hugo y Fidel enfrentan con coraje al mismo enemigo. -Que si los otros mandatarios quisieron imponerle a Cuba la falsa democracia corrupta, cuando la de Fidel es la verdadera.
Abrazos y loas de acá para allá y de allá para acá.
LA CUBANIZACION DE VENEZUELA No creo que el modelo cubano podrá enraizarse en Venezuela. El socialismo real, dentro de cuyo rígido cartabón se desenvuelve la experiencia fidelista, desapareció quizás para siempre. Ni a los más irracionales se les escucha predicar abiertamente el régimen de partido único, la Presidencia vitalicia, el espionaje insomne de los CDR en cada manzana, los medios bajo total control del gobierno, la ilegalidad de la disidencia. Después de cuatro décadas, Cuba es un país empobrecido, monoproductor, amordazado. El gran prestigio que una vez tuvo Fidel entre los intelectuales y pueblos del mundo se ha desvanecido. Hombre, sin embargo, de talento y habilidad fuera de lo común, hubiera recomendado a Chávez no sucumbir a la retórica, como pidió en su momento a los sandinistas aceptar las elecciones y a los salvadoreños no tomar el poder por las armas. Pero nuestro Presidente es un muchacho incontenible. En una sola tarde terminó de sepultar el costoso esfuerzo de acercamiento a las fuentes de inversión y tecnología de los países industriales, emprendida no sin relativo éxito por su Gobierno. De paso, desvaneció la bruma emocional que dirigentes de su tipo despiertan en la intelectualidad y gobiernos de Europa y Estados Unidos.
Y AHORA VARGAS LLOSA Al arrementar contra el historiador y académico Elías Pino Iturrieta, sólo porque la Academia de la Historia se pronunció contra el aberrante cambio de nombre de Venezuela (en respuesta a una consulta que le firigiera la propia ANC), el Presidente más que hacer un diagnóstico se convirtió -él, él mismo- en objeto de diagnóstico. Nadie va a creer, por supuesto, en la "ignorancia" de Pino y demás académicos, postuladas en estilo más bien soez por Chávez. La pregunta es ¿por qué esa reacción tan desmedida contra quienes no tienen sino el arma de la crítica lucida? ¿Cómo pudo aflorar en la violencia de esas palabras tan afiliado resentimiento contra gente consagrada de por vida al estudio; o el injustificado complejo de no haber ido a la universidad o no haber escrito tan siquiera un artículo de prensa? Da vértigo explorar estas simas profundas.
Que no se trata de un sentimiento aislado lo evidencia su erupción verbal contra Mario Vargas Llosa. Atropellando las palabras, el Presidente acusó a Cedice de recurrir a "extranjeros" para cubrir sus propias carencias. A continuación se prodigó en lugares comunes contra el "neoliberalismo", interrumpidos con invectivas contra "la mano invisible" de Smith. El tema lo conoce de oídas y por eso arremete contra los inexistentes promotores de "dejar todo al mercado", o rebate a un fantasma al descubrir el agua tibia, es decir: la inexistencia de mercados de absoluta pureza. Ignora el item actual y, claro, desconoce nombre y obra de los iluestres contendientes en cada lado del debate, lo que no le impide terciar con aire de conocedor. de semeante inflación del verbo, merece un análisis la alusión a La ciudad y los perros, novela de Vargas Llosa. El gran escritor peruano tuvo sus tiempos de cadete durante los cuales sintió en carne propia el valor de la libertad. De la Escuela Militar salió a ejercer el oficio de escribidor y más tarde el de escritor, uno de los mejores del mundo. Quien ahora le combate con su célebre "plomo grueso" interrumpió su carrera militar con un madrugonazo fallido, que por esa extraña manera latinoamericana de ser, lo catapultó a la Presidencia en olor de multitudes.
Nada de malo hay en la condición militar. De Gaule y Churchill -de los mejores estadistas del siglo- lo fueron. Tampoco creamos que el talento sea monopolio de escritores o universitarios como con escasez de talento suponen algunos de ellos, y sin embargo, admiten otros que, sin serlo, suelen encolerizarse de preferencia contra los que sostienen sus convicciones y no temen defenderlas por un hostil y peligroso que sea el auditorio. Vargas Llosa y Pino Iturrieta, por ejemplo.
¿CONSTITUCION A LA MEDIDA? ¡NO! En el discurso sobre los intelectuales, en la inefable rabieta contra Pino y Vargas Llosa, el neoliberalismo es esgrimido cual un insulto. Despojado de contenido se le homologa a la degradación humana. A Chávez le basta con decir que Cedice promueve la doctrina maldita, para cerrar el debate. Si en Venezuela incluso personas de nombradía hablan como Chávez, no se ve porqué Chávez no puede hablar como ellos.
Todo esto viene a cuento porque el tema descendió del cielo de la virtualidad para encarnar en una Constitución regresiva cuya aplicación será un infierno para los venezolanos, sin excluir a Chávez. La victoria del SI sería como una pesada lápida que caería sobre todos. No es nada más el perverso sistema prefigurado en la Constitución, sino la ocurrencia de otro año multi-electoral de resultado impredecible, que prolongará las atroces calamidades sufridas por el hombre de la calle. La victoria del NO devolverá la tranquilidad, premisa fundamental para emprender los cambios sin congelar todo lo demás. Chávez se quedaría por cuatro años -no por seis, 12 o 13-, salvándose el principio de la alternabilidad. Venezuela tendrá una normalidad lúcida, atmósfera ideal para un cambio de verdad, sin violencia ni amenazas.
Si Castro no estuviera en el aislamiento y desesperanza en que se encuentra, disuadiría a Chávez de su fiebre fidelista. El castrismo lucha hoy por cubanizar el socialismo de mercado chino- vietnamita (mercado capitalista- poder dictatorial "revolucionario"). Quizás el artificio pueda funcionar por un tiempo en países sin tradición democrática, pero difícilmente en América. En eso anda Fidel. Lo extraño es que nuestro Presidente se haya aficionado a las momias que otros desearían relagar. En China declaróse "maoísta" frente a quienes demuelen su memoria en silencio. En Cuba declaróse "fidelista", que es exactamente lo que no querría ser Fidel... si pudiera.
Abogado
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Economía Hoy