El juego del telefonito

Carolina Jaimes Branger

Han jugado ustedes alguna vez al juego del 'telefonito'..?

Un juego donde una persona le dice a otra una palabra o una frase, esa otra se la pasa a una tercera, y así en forma sucesiva, hasta llegar a la última, quien, invariablemente, dice lo contrario de lo que se dijo al principio. Muchas veces, un disparate. Un ejemplo: la primera persona dice: 'apoyaré y defenderé la democracia participativa', y la última dice: le voy a dar plomo cerrado y palo parejo a quienes se opongan al SI'.

Un segundo ejemplo: la primera persona dice: la República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado', y la última dice: 'aprobemos un Poder Legislativo Nacional donde no exista el Senado, es decir, sin federación'.

Un tercer ejemplo: la priemra persona dice en una carta a una persona conocida en el mundo entero: 'Estimado compatriota... Con profunda fe en la causa y en la misión, ¡por ahora y para siempre'!. La última persona dice: 'la carta... fue sólo un acto de solidaridad humana con un venezolano en desgracia'.

¿Me van entendiendo..?

Un cuarto ejemplo: la primera persona dice: 'estimularemos la inversión extranjera', y la última dice: 'no sabemos ni por qué se han ido los inversionistas, ni por qué no han venido otros, si aquí SOLO vamos a hacer una revolución, una revolución que va a cambiarlo todo'.

Un quinto ejemplo: la primera persona dice: 'soy jeffersonista' y la última dice: 'soy maoísta'. Afirmaciones como éstas son a las que me refiero cuando digo que, muchas veces, el último dice un disparate.

Un sexto ejemplo: la primera persona dice: 'en el plano personal no estoy de acuerdo con algunos artículos, como el de la información veraz, pero la última palabra no la tengo yo, sino que la tiene la cf158soberanísssima, cambiemos el nombre de Venezuela simplemente porque el Presidente así lo desea'.

¿Me siguen..? Me supongo que sí. El Gobierno nos ha sometido a un entrenamiento intensivo. A todos los venezolanos.

Un séptimo ejemplo: la primera persona dice: 'aquí nunca ha habido tanto respeto por la opinión de los demás'. La última dice: 'los que no piensan como nosotros son corruptos... antibolivarianos... realistas... negativos... oligarcas... puntofijistas.. y traidores a la patria'. Un octavo ejemplo, la primera persona dice: Fidel y Hugo, más unidos que nunca'. Y la última dice: 'caen en un absurdo quienes me endosan la posibilidad de copiar el modelo cubano. El que dica esto, está fuera de la realidad o interesado en perturbar. Es el mismo discurso del año pasado'. Un último ejemplo: la prmera persona dice: 'el pueblo venezolano va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar donde va el pueblo cubano, un mar de felicidad, de verdadera justicia social y de paz'. La última dice: 'las versioens sobre una implantación en Venezuela de un régimen similar al de Cuba son un invento, una campaña sucia de algunos sectores, especialmente el empresarial: el que diga esto, está loco'. (¿Y quién fue el que lo dijo?).

En los pirmeros trescientos días de este gobierno se han jugado dos juegos: el beisbol y 'el telefonito'. El beisbol, de una manera mediocre. El telefonito, en cambio, de una manera insuperable. Tanto que, muchas veces, la primera y la última son la misma persona.

Seguiremos con este mismo juego por dieciséis años más. Y con un solo jugador. A no ser que digamos que no...

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