Argentina: gabinete de economistas 

Martín Krause 

(AIPE)- El nuevo presidente argentino, Fernando de la Rúa, anunció su gabinete, y el rasgo que más llama la atención es que en él figuran cuatro economistas, quienes además de la cartera de Economía ocuparán las de Relaciones Exteriores, Defensa y Educación. Varias son las razones que pueden atribuirse a esta decisión. En primer lugar, los problemas económicos siguen teniendo un lugar preponderante en la preocupación ciudadana, y con tan sólo observar las tasas de desempleo, de endeudamiento público y de caída de la producción, más el déficit fiscal, puede uno darse cuenta de la urgencia de estos asuntos. 

Existe, tal vez, una razón adicional para que el nuevo presidente haya procedido de esta forma: tal vez quiera más de una opinión al respecto en las futuras reuniones de Gabinete. Y una tercera: no estaría de más agregar respaldo a la reputación del ministro de Economía. ¿Porqué tantos economistas? Los problemas económicos a resolver son evidentes. Pero el designado ministro de Economía, José Luis Machinea, tal vez no haya sido la principal opción que el presidente electo tenía en mente, sólo que otros candidatos quedaron en el camino por otros motivos. Adalberto Rodríguez Giavarini, ahora nombrado Canciller y quien fuera secretario de Hacienda de De la Rúa en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, se había alejado por problemas personales y ciertas divergencias en ese entonces. 

Ricardo López Murphy, ahora nombrado ministro de Defensa, perdió su candidatura a ministro de Economía cuando declaró al inicio de la campaña electoral que era necesario reducir los salarios del sector público para mejorar la competitividad de la economía. El tercero en la lista quedó como favorito para el cargo que ahora va a ocupar. Y no está de más apuntalar la reputación del equipo de gobierno porque Machinea fue durante muchos años el presidente del Banco Central del gobierno de Raúl Alfonsín, el cual no se destacó por una acertada lucha contra la inflación, cargo que abandonó en las puertas del primer golpe hiperinflacionario de 1989. Si bien es cierto que Machinea revalorizó su figura al aceptar posteriormente los cambios introducidos en la economía argentina durante los años 90, por cierto que los mercados han interpretado positivamente que otros economistas con fama de "duros" estén cerca. 

El cuarto de los nombrados es Juan Llach, quien fuera viceministro de Economía de Domingo Cavallo. Su nuevo puesto será el ministerio de Educación. Por supuesto que el presupuesto de Educación es un tema de discusión permanente y un economista aporta su experiencia en tal sentido, pero la causa de su nombramiento tal vez esté en otro lado. Sucede que hay pocas ideas novedosas en esta materia que vengan de los círculos que normalmente opinan sobre educación. En éstos ámbitos la escasez de ideas es notoria y toda discusión se centra en más presupuesto para la educación, pero sin importar que el gasto, finalmente, no logre alcanzar los objetivos deseados. 

Esto último es también una muestra de por qué hay tanta presencia de economistas en el gabinete. Tiene que ver, también conque la economía ha avanzado como ciencia en este siglo tal vez más que otras disciplinas y que los economistas han originado una creciente cantidad de propuestas de políticas públicas. Claro que no tienen el monopolio de la sabiduría ni podemos decir que las propuestas que realizan sean correctas, ni siquiera desde el punto de vista económico. Pero no ha habido otra profesión que haya dedicado últimamente tanto tiempo al análisis de las políticas gubernamentales en las áreas más disímiles de la acción gubernamental. 

En el pasado, los hombres de gobierno solían ser abogados, pero los abogados, expertos en la redacción de leyes y otras normas, no prestaron atención a la economía ni a las consecuencias económicas de las normas jurídicas por lo que en un mundo donde la economía juega un creciente papel perdieron el lugar que habían logrado alcanzar. La presencia de economistas y la importancia de éstos en los gobiernos parece ser una tendencia en crecimiento. Se impone, entonces, más que nunca, discutir las bases analíticas de los economistas para evitar que sus análisis y propuestas terminen generando más problemas de los que están llamados a resolver. 

Corresponsal de la agencia de prensa AIPE.