¿Salto al vacío?

Guido Grooscors

Nada más alejado de la verdad el comentario que asoman los partidarios del SI en el sentido de que, de llegar a imponerse el NO en el referendo aprobatorio que se efectuará el próximo 15 de diciembre, el país estaría dando un salto al vacío institucionalmente y que para Venezuela se iniciaría una etapa de caos de duración imprecisa con las desgraciadas consecuencias que es fácil predecir.

Todo lo contrario. Al votar conscientemente por la opción negativa, es decir, por el NO, el elector estará transmitiendo un mensaje de madurez política que, entre otros aspectos, servirá para que la prudencia, la cordura y la tolerancia recobren su exacto valor y se impongan por sobre las posiciones innecesariamente agresivas y belicosas que han caracterizado, durante los meses corridos desde febrero del presente año, el comportamiento verbal tanto del primer magistrado como de algunos de sus más cercanos colaboradores.

Un triunfo holgado del NO es lo mejor que puede ocurrir. Antes que una derrota política para el jefe del Estado, habría que interpretar tal resultado como un llamado a la reflexión para que el gobierno entienda que el ejercicio democrático del poder requiere del concurso de toda la población, sin exclusiones absurdas e improcedentes, puesto que la construcción, tanto mejor la reconstrucción de un país, requiere del valioso aporte de toda la ciudadanía, lejos de la maniquea obsesión de dividir a los venezolanos (as) en buenos y malos, entre patriotas, que son los honestos y quienes no lo son, que son los corruptos, como es el fundamento invariable de la oratoria oficial y, en particular, del discurso presidencial.

 De alcanzar el NO el respaldo mayoritario del electorado, continuaría vigente la Constitución de 1961. En tal circunstancia, el presidente de la República se mantendría por el resto del quinquenio al frente de su alta responsabilidad ejecutiva puesto que para ello fue legítimamente electo y, asimismo, el Poder Legislativo recobraría, de modo integral, las funciones que le competen. Se abriría una excelente oportunidad para la reforma constitucional por la vía del Congreso de la República, incorporándose al texto constitucional los aspectos positivos de la proyectada Constitución Bolivariana, que los tiene, pero eliminando todo lo que de negativo aparece en el articulado de esta última, en cuenta todo aquello peligrosísimo referente a las comunidades indígenas, a la politización de la institución armada, al centralismo, a la excesiva concentración de poderes en el presidente de la República y al paternalismo estatal que convierte al ejercicio del gobierno en una fuente constante de futuros conflictos con la población, entre otros aspectos que cabe mencionar.

 Escaso el tiempo disponible para que la ciudadanía conozca el texto sobre el cual debe pronunciarse. Una razón más, de peso, para promover el NO ya que es imposible exigir al electorado que respalde un proyecto de tanta significación institucional sin haber contado siquiera con el tiempo suficiente, si ya no para analizarlo y estudiarlo,al menos para leerlo. Lo importante, en todo caso, es acudir a las mesas de votación, no abstenerse e inclinarsepor una u otra de las opciones en juego. Esta sería la formade que el soberano demuestre, en la práctica, su vocación democrática ejerciendo el derecho insobornable de participar en la jornada electoral para la que ha sido convocado, sin temor a un falso caos o a un salto al vacío.

 grooscors@asesorac.com