Laura Danuska Scarano.
En la Venezuela de hoy, uno de los temas claves que ha imperado en el debate político de este año es la confrontación entre dos ópticas o formas de pensamiento: democracia participativa del soberano vs democracia delegativa; carencia de una verdadera democracia en estos últimos cuarenta años vs el peligro inminente en que se encuentra la democracia, hay síntomas de un régimen autoritario, dictatorial; falsa democracia vs una democracia disfrazada; tema que i ncluso ha tenido repercución en el ámbito mundial, a tal punto que las declaraciones del gobierno norteamericano cada vez que se pronuncia sobre los acontecimientos políticos de nuestra nación, es reiterar la necesidad de que Venezuela transite la vía de los principios democráticos.
En vista de que la discusión sobre los régimenes democráticos es de vieja data, centremonos en definir, antes de entrar a discernir sobre la situación política de nuestro país, a la democracia de acuerdo a algunos pensadores. Vedel la define como “el gobierno de la mayoría respetando los derechos de la minoría”, considera que “las instituciones esenciales de la democracia occidental no son en el fondo sino la organización de múltiples diálogos”. “La democracia es, en primer lugar, un diálogo entre gobernados. Esto se logra por medio del sufragio, el referéndum y los partidos políticos. El segundo diálogo fundamental en las democracias de occidente es el del poder y la oposición, o el de la mayoría y la minoría. Para que exista este diálogo es necesario que la oposición sea garantizada. En consecuencia, los derechos individuales deben ser reconocidos y en especial el derecho a la libertad de pensamiento y a la libertad de expresión. La estructura misma del poder debe reconocer la superioridad de la ley constitucional, la jurisdicción, las unanimidades, etc. El tercer diálogo se da entre el parlamento y el gobierno, y el último entre el Estado y los grupos, es decir, entre el interés general y los intereses particulares”.
Emmanuel Mounier define la democracia como “el régimen que reposa sobre la responsabilidad y la organización funcional de todas las personas que constituyen la comunidad social”. Mientras que Jacques Fauvet afirma que “es democrático un régimen en el cual el pueblo participa de manera activa y continua… en la vida política y económica del país, en la historia política o simplemente en la historia”.
La definición más utilizada de democracia y que se ha convertido en la premisa de este Gobierno es la que considera a este régimen, tal como lo dijera Lincoln, como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Sin embargo, Clemenceau responde ante esta definición: “Esto que se llama el pueblo, para la comodidad de los discursos, es aparentemente la masa de intereses móviles y cambiantes que flota al viento de los prejuicios, de los sueños atávicos, de las pasiones, de las esperanzas (…) ¿Quién no sabe que hasta los tiempos conocidos en nuestros días, el pueblo es, no digo conducido sino empujado al azar de los caprichos, de los sofismas, de los sentimientos buenos y malos de una ruidosa minoría activa?. El pueblo es Rey. Él reina, pero no gobierna.
Si tomamos en cuenta la definición de democracia de Vedel para nuestro análisis, diría que en Venezuela existe una democracia con mucha más carencias de la que hemos tenido en estos últimos años, debido en primer lugar al lenguaje de confrontación del Ejecutivo, el cual priva por encima del diálogo factor de consenso, ello aunado a la poca tolerancia para aceptar las críticas y las diferencias de criterio en el logro de un objetivo; segundo, a pesar de que las minorías no se sienten identificadas con el proyecto político del Gobierno, esto no es motivo para que esta administración abiertamente desconozca sus derechos, es decir, dejan de ser parte de la sociedad al no identificarse con el interés del colectivo, se desconoce la dinámica político-social que pudiesen tener las minorías en un país, las minorías se sienten “huerfanas” frente a este Gobierno; tercero, no existe oposición cohesionada, hasta los momentos ha dado muestra de torpeza, y cuarto, a lo largo de este año se ha desconocido el ordenamiento jurídico vigente, la ley se aplica sólo cuando beneficia al nuevo régimen más no cuando lo debilita.
Pero, ¿Podemos decir que estos hechos son nuevos en Venezuela?: No, en los últimos años nuestros gobiernos han carecido también de tolerancia hacia las críticas, no han respetado en su totalidad al estado de derecho y las minorías no eran escuchadas plenamente. La diferencia de este Gobierno con los anteriores es que éste pareciera ser franco, llano, directo en demostrar sus objetivos, identificar a sus adversarios, dice lo que piensa sin preveer las consecuencias políticas; no se si es por torpeza, falta de experiencia política o una nueva forma de hacer política, esto anteriormente era difícil de vislumbrar, se hacía solapadamente, de ahí que a muchos de nosotros nos molesta o nos incomada este nuevo estilo, ya que no estamos acostumbrados a ello, sin embargo, si esto lo definimos como “transparencia política”, esto nos permitiría poder “controlar” a nuestros gobernantes o por lo menos conocer su accionar y tomar medidas para contrarrestarlas en caso de que nos perjudique, no podemos dejar de negar que el Presidente pareciera estar diciendo algunas verdades aunque tampoco podemos dejar de obviar que manipula a las masas de acuerdo a la coyuntura.
No obstante, lo que le interesa al venezolano es promover cambios al estilo democrático sea este consciente o inconsciente; de acuerdo a este contexto me pregunto: nuestra democracia se esta resquebrajando o se esta consolidando, tomando en cuenta los elementos esenciales que definen a la democracia, creo que podriamos respondernos la anterior pregunta; ¿Cuales son estos elementos?, de acuerdo a Fernando Galvis Gaitán: El primer elemento de la democracia es la libertad, “…es necesario que las personas puedan escoger sus gobernantes, entre varias opciones y entre diferentes partidos y programas. (…)”, en este sentido, pregunto: ¿Una parte significativa de la población tuvo libertad de conciencia a la hora de escoger los constituyentistas que conformarían la ANC?, ¿El método de selección fue el más óptimo?; el segundo elemento de la democracia es la participación, el Presidente ha sido el motor de esta participación, ha logrado que el venezolano deje a un lado la apatía que lo caracterizaba y se preocupe más por la situación del país.
El tercer elemento es la igualdad, “…la democracia es posible allí donde todos los ciudadanos son iguales ante la ley y sin que se admita desigualdades en razón de la clase social, la religión, la raza, etc”, elemento utópico de alcanzar en todo el sentido de la palabra, por de más difícil, aunque esta ha sido una de las metas del nuevo Gobierno, sin embargo, ¿Cómo alcanzarla?: Cuando el mismo Presidente aviva la llama de la desigualdad, esto se palpa en sus discursos y en su más reciente campaña electoral por conseguir el voto favorable para el proyecto de constitución, que fue elaborado por la mayoría de sus partidarios reunidos todos en un único partido –Polo Patriotico-.
El cuarto elemento “es la utilización del procedimiento democrático por excelencia, las elecciones, en las cuales se escogen los gobernantes mediante el sufragio universal y secreto de todos los ciudadanos”. Nuestro país en este año ha participado en varios procesos eleccionarios, con el fin de alcanzar cambios que permitan construir la nueva Venezuela del mañana, participación que se ha teñido de diferentes matices, a pesar de existir polarización, esto profundiza la democracia, aunque las diferencias no son muy toleradas.
El quinto elemento “es el estado de derecho, o sea la consagración de la ley como la norma que determina la conducta de los funcionarios y a la cual se someten todos los habitantes de un Estado. La separación de los poderes (…) es fundamental para la existencia de un régimen democrático. (…)”. Hoy el estado de derecho pende de un hilo, las instituciones se encuentran debilitadas, resquebrajadas, hecho que preocupa notablemente a la Comunidad Internacional.
Por último y comentado en líneas anteriores, como elemento esencial de la democracia, “…el tomar decisiones por la mayoría, bien sea absoluta o calificada, y respetar los derechos de las minorías”.
En este sentido, quiero dejarles como reflexión el siguiente planteamiento de Burdeau: “… ¿Qué importa que el hombre sea libre de pensar, si la expresión de su opinión lo expone a un ostracismo social, que sea libre de discutir las condiciones de su trabajo, si su situación económica lo obliga a plegarse a la ley del empleador, (…), que sea libre de desarrollar su personalidad por medio de la cultura (…) si le hace falta materialmente el mínimo vital?…”