Oscar García Mendoza
Entre las cuestiones confrontadas por nuestro país está el que su gobierno parece no comprender que el verdadero punto de partida está en la creación de riqueza. Todo el discurso político que hemos venido soportando está orientado al populismo y paternalismo estatista y por ende al incremento de la po breza. Mucha de la gente que parece dispuesta a darle "oportunidad" al presidente ya ha sido convencida por los hechos, de que el gobierno no es competente en solucionar sus problemas. Mas del 70% de quienes respondieron una reciente encuesta manifestaron: el gobierno les parece inefectivo.
La historia contemporánea ha sido la de una pésima administración de los recursos públicos. Los enormes ingresos recibidos del petróleo fueron y siguen siendo malbaratados. En lugar de haber sido utilizados para la creación de una sociedad productiva y competitiva sirvieron para la creación de un Estado industrial gigantesco, populista y derrochador, verdadero responsable del caos. El país se benefició en el corto plazo del despilfarro. Con la caída de los ingresos y el aumento de la población, el electorado ha decidido que llegó el tiempo de rectificar. El camino tomado, sin embargo, no es el correcto.
Más Estado y menos actividad privada son fórmulas que producirán efectos dañinos. Debe orientarse la actividad económica hacia la creación de riqueza, hacia la productividad. Frases, como por ejemplo "tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario" o calificativos como "el neoliberalismo salvaje", no tienen sentido. Resultan populares, pero empeorarán la situación. Debemos buscar ser competitivos en los mercados internacionales. Debe entenderse y apoyarse la economía de mercado, el Estado de Derecho, la primacía de la ley. Un importante economista, Jeffrey Sachs, afirmó en el caso de Bolivia, que había sido necesario llegar al caos de la hiperinflación, para que los factores de la sociedad se pusieran de acuerdo en modificar la orientación económica del país.
Lo hicieron bajo un gobierno de orígenes socialistas. Cambiaron y hoy día es una nación que crece con baja inflación. Ese también ha sido el éxito de Menem y de Fujimori La hiperinflación para Venezuela, en razón de sus ingresos petroleros, luce lejana. Pero los malos gobiernos, incluyendo al actual, han hecho lo posible para producir un efecto recesivo igualmente dañino. Todavía pueden haber quienes deseen darle "oportunidad" al gobierno actual, y no los culpo en razón de las catastróficas experiencias anteriores. Pero ya comienzan a darse cuenta de la inefectividad de las prédicas y políticas del gobierno. No pasará mucho tiempo (y de allí la premura en la consolidación del poder) en que casi todos estemos de acuerdo en la necesidad de otro cambio radical.
Sería extraordinario que el presidente Chavez fuera el primero en realizarlo y gritara igual que otro llanero " vuelvan caras" e impulsara la adopción de las políticas que puedan generar crecimiento, empleo, competitividad, en fin prosperidad y riqueza.