John Cage: Sonatas y preludios / Composición en retrospectiva

Pablo Gamba

Aleck Karis, piano preparado

Bridge, 1998

"No es un compositor", dijo alguna vez Arnold Schönberg refiriéndose a su ex-alumno John Cage, y en otra oportunidad agregó: "O lo que hace él es música o lo que yo hago es música, pero las dos no pueden serlo a la vez". Estas dudas acerca de, no digamos la calidad, sino la validez de la obra de Cage continúan vigentes en la actualidad, como consecuencia de algunos de los métodos utilizados por él para componer: escritura a partir de la observación de las imperfecciones de la página en blanco o de una consulta al I-Ching, incorporación de las más extrañas técnicas para que los instrumentos suenen de manera diferente a la habitual y, el más célebre de todos, hacer que los ejecutantes guarden silencio para que la "música" sea el ruido del público.

Pero dejando de lado estos trucos, que algunos llaman Neodadá, hay una parte del repertorio de Cage cuyo valor resulta difícil de cuestionar: sus piezas para percusión y "piano preparado" de los años cuarenta. Este último es un piano al que se le colocan tornillos, tuercas, pedacitos de caucho y plástico y una goma de borrar entre sus cuerdas, con lo cual se obtiene un sonido bastante exótico, que parece africano, a veces asiático y a veces, incluso, occidental.

El primero de los discos de este doble CD reúne las dieciséis sonatas y cuatro interludios de Cage para "piano preparado", interpretados por Aleck Karis. Son todas piezas muy breves, de entre uno y cinco minutos de duración, y se caracterizan por su rítmica y sus repeticiones, como si el compositor se hubiera deleitado escuchando y volviendo a escuchar los sonidos que iba descubriendo, al igual que lo hace un niño cuando toca un instrumento de juguete.

En contraste con la ingenuidad y tranquila belleza de estas pequeñas obras maestras, el segundo CD incluye una conferencia titulada "Composición en retrospectiva", donde Cage saca a relucir sus "teorías" en un estilo inspirado por la poesía beat. Independientemente de que uno pueda tomarse en serio o no lo que dice, se trata de una oportunidad muy valiosa de entrar en contacto con su extravagante personalidad.

Además de estas "Sonatas e interludios", quisiera recomendarles otro disco: John Cage: Works for Percussion, con el Cuarteto Hêlios (WERGO, 1991).

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