The Blair Witch Proyect

Patricia Kaiser

In October 1994, three students filmakers disappeared in the woods near Burkittsville, Maryland, while shooting a documentary…
A year later, the footage was found.

Con este preámbulo debemos suponer, que el material a ser visto es producto del trabajo de Heather, Michael y Josh; es decir, son las tomas en bruto, de un documental que retrata de la manera más objetiva y fiel posible, los hechos relacionados con la leyenda de la Bruja Blair. Aún más, dada la misteriosa desaparición de sus autores, es probable que dicho material, pueda revelar algo acerca del paradero de sus dueños. En fin, este "proyecto" de película, viene amparado por su presunta veracidad y objetividad; tanto para con el relato original de la bruja (que es la primera parte de la película), como con la verídicas y sentidas tomas hechas por los chicos, en relación con su propia cacería, por parte de -sabrá dios- qué bruja o qué fanático.

Todo esto viene, avalado por una gran publicidad que conjuga dos aspectos: el primero es aquel tipo de mensaje de alerta, sobre la verdadera desaparición de los jóvenes, aparecido en los clásicos potes de leche, y aún en la primera etapa de la página Web del filme, que recogía entrevistas a los padres, a los últimos moradores que vieron con vida a los cineastas, amén de pistas claves para la investigación hecha por la Policía de Maryland.

Pero una vez que el "Proyecto", se hizo famoso como propuesta cinematográfica de un par de jóvenes audaces -Myrick y Sánchez-, el mercadeo de la película cambió radicalmente. Ya el público, en especial todos aquellos que la vimos luego de boom que causara en Estado Unidos, estaba consciente de que se trataba de una película de ficción, hecha a modo de documental. La página Web cambió drásticamente, incluyendo material de mercadeo (que va desde los lentes de sol, hasta la camisa desgarrada de Josh), y las entrevistas a sus realizadores (ambos, tanto el grupo de protagonistas, como los "verdaderos" directores) no paran de ser transmitidas por todos los canales de televisión.

Entonces, si como espectadores hemos perdido la inocencia, y ya no podemos creer ni en la desaparición de los jóvenes, ni mucho menos en la Bruja, ¿cuáles son los méritos que tiene esta película, que la han hecho tan cautivadora, excitante, y terrorífica?

…una película estupenda para las personas a las que les gusta aminorar la marcha y contemplar los accidentes de carretera…
Stephen King.

Esta es la definición, que uno de los maestros del terror, ha hecho del mismo. Bajar la velocidad lo más posible, con la intención de ver el estado de las víctimas, el color rojo de la sangre sobre la carrocería, quizá aún nueva, oír las suaves voces que se desvanecen a medida que el dolor se acrecienta. Todos sabemos lo repulsivo de esto, pero algunos no podemos evitar detener el carro. Y a veces, ni siquiera podemos realmente ver, la policía ya recogió los cadáveres y limpió la zona del desastre. Pero no importa, el impulso de detenerse es lo que cuenta.

Y es este impulso, el que motiva a Heather (líder del grupo y directora del documental) a continuar con la cámara encendida, más allá del riesgo de morir. Se oyen ruidos en la noche, en la primera noche. Es necesario salir de la carpa, y atrapar la imagen de aquello que nos atemoriza. Es como detener el carro a media noche, en el desierto de una carretera, sólo por que oímos el lamento de una mujer. Sí, Heather está en el deber. Ella debe revelar la verdad oculta, tras las sombras de la noche. Aquella que le dice al espectador (y a sus incrédulos compañeros), que hay algo allá (cosa que por cierto, el espectador ya sabe), y que ella nos dirá qué es (cosa que ella no sabe y que el espectador sí).

Pero es muy fácil querer ser exorcista, cuando el poseído es otro. Una vez que se descubren perdidos, cercados por seres invisibles, sin comida y sin esperanza, muertos vivientes esperando su turno para acceder al Más Allá; lo importante, ya no es capturar la imagen (que según tradiciones antiguas, es lo mismo que capturar el alma), sino huir de ahí, salvar el propio pellejo.

Entonces, la tentación ya no de los tres jóvenes, sino de los realizadores (Myrick y Sánchez), cae en la vanidad. Si bien, a todos nos gusta detener el carro, si nunca tenemos la recompensa, al menos de una gota de sangre, no tiene sentido. Es mejor ir por el canal rápido. Y las noches pasan, los jóvenes cada vez más asustados, la carpa ya no es un lugar seguro, Josh ha desaparecido, el sol sale y caminamos en círculos, de nuevo el cierre de la carpa, otra noche, más amuletos, más desesperación. Y nadie huye. Nadie apaga la cámara. La veracidad se pierde. Forzaron hasta lo imposible el punto de vista de los personajes a través del punto de vista de la cámara, trayendo como consecuencia, que nadie pudiera mirar más. Que el último momento, donde el rostro de lo desconocido, venía a mostrar-se, sea el fin. The End.

Sin embargo, el suspenso que crea el no ver nunca lo que pasa afuera, está excelentemente bien trabajado. Una cámara en mano (hecha por los propios protagonistas) que refleja la angustia a lo desconocido que sienten los jóvenes universitarios; unos diálogos llenos de realismo, en donde el miedo produce el desgaste progresivo de la razón; y una cotidianidad en las acciones, dignas de un verdadero documental. Pero el terror no llega a su grado máximo (y un terror que no asuste realmente, no es terror), apenas si nos encontramos en el terreno del suspenso ante lo no visto (ni siquiera se puede decir desconocido, porque todos sabemos que es la Bruja quien dirige las acciones).

El Proyecto de la Bruja Blair, es -como dijo un amigo- la punta de un iceberg. Una nueva veta, tanto estética como temática, dentro del género del terror. Una escuela para los nuevos directores (incluidos Myrick y Sánchez) que aborden el reto de asustar a la gente. No es una gran película: nunca sientes miedo, nunca te identificas con los personajes, te aburres a la media hora… Tampoco es un gran documental: no entrevistan a testigos claves, no investigan el pasado de la Bruja, no informan….

Es tan sólo (y es algo pequeño pero importante), una señalización. Siga hacia la izquierda, ahí encontrará el accidente. Por ahora, el camino está cerrado. Pero el accidente está. De nuevo, el señor King:

[el escritor de terror] …Le dice que usted quiere contemplar el accidente de la carretera, y sí, tiene razón, eso es lo que usted quiere. Hay una voz muerta en el teléfono…, algo detrás de los muros de la vieja casona que suena como si fuera más grande que una rata…, movimientos al pie de la escalera del sótano. El escritor quiere que usted contemple todas esas cosas y mucho más. Quiere que apoye las manos sobre la forma que se oculta debajo de la sábana. Y usted quiere apoyar las manos allí. Sí…

Una película de Haxan Films. Distribuida por Artisan Entertainment.

Dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez. Producida por Gregg Hale y Robin Cowie. Escrita por Myrick y Sánchez. Productores Ejecutivos: Bob Eick y Kevin J. Foxe. Director de Fotografía: Neal Fredericks. Diseñador de Producción: Ben Rock. Música: Tony Cora. Director de Arte: Ricardo R. Moreno.

Intérpretes: Heather Donahue, Michael C. Williams, y Joshua Leonard (como ellos mismos)

Duración: 86 minutos.
Página Oficial: www.blairwitch.com

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