La boleta de chavez

Miguel Angel Santos

La publicación del informe de fin de año del Banco Central de Venezuela (BCV) viene a representar para cualquier efecto la primera evaluación objetiva del primer año del Presidente Chávez. En este sentido viene a traernos a los venezolanos el alivio de examinar a las luz de los hechos los verdaderos resultados de un año de gestión emeverrista. Ya no se trata de la opinión del Presidente y su corte sobre tales o cuales hechos, ni de la manipulación de la información por parte de la oposición, los corruptos o las cúpulas podridas; no se trata de interpretar en tal o cual sentido acontecimientos y presentarlos ante el país en secuencia repetida hasta el cansancio con la intención de crear la sensación de que se está en la presencia de la verdad absoluta, no. Ahora se trata de las notas, es decir, llegó el final del año y se presenta el Presidente ante los venezolanos con su boleta de calificaciones. ¿Cuáles son los resultados?

Ha transcurrido el año en medio de la peor recesión económica que haya sufrido el país desde el Caracazo; el Producto Interno Bruto (PIB) se ha contraído en 7.2%, 9.2% en el sector petróleo y 6.9% en el sector no–petrolero. Peor aún, aquellos sectores de mayores importancia dentro de la estructura no petrolera de la nación y con mayor capacidad de generar empleo han experimentado caídas severas: 20.4% Construcción, 16.5% Comercio, y 10% Manufactura.

Las consecuencias inmediatas de una contracción de semejante magnitud son: La aceleración de los niveles de desempleo y el incremento de la participación del sector informal en la economía. El índice de desempleo ha pasado de 11.4% a 15.4% en lo que va de año, mientras que la economía informal hoy en día emplea al 51.7% de la fuerza laboral ocupada. En términos sencillos: Por cada cien venezolanos en edad de trabajar, 41 poseen un trabajo decente, 15 no están haciendo absolutamente nada, y 44 trabajan en la economía informal. Vale la pena aterrizar un poco este último concepto; "informal" quiere decir que 44 de cada cien venezolanos son, por ejemplo, vendedores de tostones en autopistas, vendedores de videos de Pokemon en semáforos, buhoneros no registrados, amas de casa que venden dulces y ofrecen comidas en sus hogares, etc.

Toda esta contracción económica en medio de una bonanza petrolera coincide en la historia económica de Venezuela solamente con los dos últimos años del Presidente Luis Herrera Campins. La fuga de capitales, es decir, la cantidad de dólares que empresarios y personas naturales han decidido retirar del país por falta de confianza o ausencia de oportunidades de inversión en medio de un clima de alta incertidumbre económica y política, asciende a 4.6 billones de dólares; 5.91 billones de dólares si se le agregan transacciones externas de difícil registro contabilizados como "Errores y Omisiones".

Esta inmensa fuga de capitales (6% del PIB!) ha venido a esterilizar o sacar de circulación la cantidad de dinero que el gobierno no fue capaz de renovar en Títulos de Estabilización Monetaria, y los bolívares ociosos de la economía venezolana que se han quedado sin bienes que demandar por la caída del producto; pero también ha dado al traste con los ingresos adicionales que se produjeron con el aumento de los precios petroleros. A menor cantidad de dinero, menor inflación, y de allí que el gobierno anuncie que está cerrando el año con la tasa de inflación más baja de los últimos trece años.

Las tasas de interés también han bajado, un esfuerzo desesperado del sector bancario por detener el descalabro de 25% que se produjo en la inversión privada. Esta caída tiene como espejo una similar en la solicitud de créditos, y ante esta perspectiva al sector bancario no le ha quedado más remedio que tratar de sobrevivir haciendo mejor negocio con el magro volumen de depósitos que están recibiendo. Por esta razón el spread entre la tasa activa y la pasiva alcanzó en Noviembre de este año un máximo histórico de 2.55 (es decir, en Noviembre la tasa ponderado de depósitos a 90 días en el sistema bancario era de 14.11% mientras la tasa activa era de 36.03%). Aún a pesar de la reducción de las tasas los bancos no han podido detener el crecimiento de la cartera morosa que alcanza actualmente un promedio de 6.85% del total de créditos otorgados, en relación con 4.35% en Diciembre de 1998, es decir, un crecimiento de 57%. El mercado de capitales continúa con su existencia exigua y menguada: los papeles comerciales emitidos disminuyeron en 80% en relación con 1998.

El déficit fiscal, última materia en la boleta económica del Presidente Chávez, puede cerrar alrededor de 3% del PIB, una mejora sustancial en relación con los pronósticos de principio de año (7% – 10%), con el detalle de unos precios petroleros 80% superiores en promedio a las estimaciones de aquél momento.

Estas son las notas concretas con las que vuelve el Presidente ante los venezolanos luego de un año de gestión.

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Master of Science in Economics
miguel.santos@iesa.edu.ve