Ataúlfo Ramírez
La burguesía ha sido siempre lista para hacer dinero y tonta para entender los fenómenos sociales, Molière la inmortalizó con acierto en su obra teatral El burgués gentilhombre al caricaturizarla en un hombre de escasas ideas y aún menor cultura. Esto para no hacer gala de su casi inexistente sensibilidad social. Este sector de la sociedad ha sido por lo general el más reacio en aceptar los cambios sociales necesarios para restablecer el equilibrio de la sociedad.
Por eso la mayoría de nuestros burgueses han reaccionado de manera emotiva e irracional en contra del Presidente Hugo Chávez Frías. En parte esa reacción se debe a que la figura del Presidente se parece demasiado al pueblo, a ese pueblo que se observa con desprecio y temor cuando por casualidad el carro se detenía en las colas que se formaban alrededor del puerto de La Guaira, paso obligado para poder llegar y encerrarse los fines de semanas en los lujosos apartamentos y quintas ubicados desde Caraballeda hasta Camurí, para no mencionar otros lugares utilizados por la burguesía menor como fueron Los Corales, Macuto, Playa Grande y Oricao.
Entiendo claramente esa desazón que recorre las venas de nuestros gentiles burgueses. Ahora, por las circunstancias de la naturaleza han perdido la posibilidad de huir los fines de semana de la agobiante ciudad capital en la que poco pueden hacer aparte de ir al cine y cenar en los diversos restaurantes que ofrecen alternativas culinarias que recuerdan los sabores que se paladean en Nueva York, Madrid, París y hasta en Miami.
Ahora y para colmo de males, Chávez o Hugo, como lo llaman, se ha visto investido de plenos poderes. Es, se dicen una dictadura legitimada. ¡Imagínense!, puede confiscar a su antojo, además con ese nuevo y dócil fiscal puede poner preso a quienes quiera y para colmos ese contralor, con nombre visigodo esta allí para no controlar a los militares..
Pero nuestros buenos y simples burgueses no entienden que el país está a punto de estallar. Que los saqueos que les destruyeron sus casas secundarias en el litoral central era sólo una pálida reacción del odio acumulado que, de dejarse a su libre cauce acabaría con todas las casas de mampostería de las diversas ciudades del país.
El presidente Chávez, es un hombre que proviene del pueblo, pero que gracias a su formación en las Fuerzas Armadas la única institución verdaderamente democrática en el país, pudo formarse y aprender. Y así hoy se ha convertido en la esperanza de ese pueblo abandonado a su destino, utilizado y manipulado sólo para darle el triunfo a esa nueva burguesía que surgió del enriquecimiento ilícito de los dirigentes políticos del fenecido puntofijismo.
Que el Presidente no sepa manejar la economía puede ser verdad, pero ¿manejarla bien o mal, acaso ha servido para mejorar en algo la condición humana del pueblo? Por mal que el pueda hacerlo, eso afectará sin duda más a los burgueses que al pueblo. Este último se beneficiará de lo poco que reciba, cualquier cosa es ganancia, si le reparan las escaleras que suben al barrio, si le ponen asfalto a una canchita de básket, si le dan mini prestamos para mejorar su negocito informal. Si le dan acceso gratuito y con comida a sus hijos en las escuelas, es ganancia, total ellos no comen de la macroeconomía.
Amigos burgueses: No temáis tanto que nadie os va a quitar sus casas. Eso sí ahora tendrán que pagar sus impuestos y no podrán seguir metiendo contrabando desde Miami. Además tendrán que aceptar que ya no son el protagonista principal de la nueva república, sino una especie en vías de extinción.