Cinco muertos en el norte de España por el temporal que arrasa Europa

Los fuertes vientos dejan al menos cuatro heridos graves y decenas de lesionados

La grúa que se desplomó ayer en Bilbao y que sepultó a dos transeúntes (Efe).EL PAÍS, Bilbao / Oviedo La llegada del temporal que arrasa el centro de Europa dejó ayer cinco muertos en el norte de la Península, cuatro heridos graves y decenas de lesionados. Dos obreros perdieron la vida en Mieres (Asturias) y otro sufre graves lesiones al ser aplastados por un muro en construcción que se derrumbó a causa del fuerte viento, que en algunas zonas llegó a alcanzar los 170 kilómetros por hora. Un hombre y una joven de 17 años fallecieron sepultados bajo una grúa de 20 metros y 1.500 kilos en Bilbao y en Barakaldo un hombre pereció bajo la caseta de unas obras del metro que salió por los aires.

Las dos personas aplastadas por la grúa en Bilbao quedaron totalmente desfiguradas. Al cierre de esta edición sólo había trascendido que se trataba de un hombre de 25 años y una mujer de 17 que pasaban juntos cuando se desplomó la pluma en la calle de Santiago Brouard (en el barrio de Ametzola) hacia las 18.30 horas de ayer. Una hora y media antes, según una fuente de la policía municipal, un agente avisó a la centralita de ese cuerpo de seguridad de que se tambaleaba esa grúa, utilizada en las obras de construcción de dos edificios de 106 viviendas.

La mayor parte de los operarios había abandonado el lugar en el momento en el que el viento se dejó sentir con más fuerza, pero uno de los trabajadores, que aún permanecía en su puesto, vio cómo comenzaba a caer y destrozaba los cuerpos de los dos transeúntes, informan Isabel Camacho y Aurora Intxausti.

En Barakaldo, un hombre murió aplastado por una caseta de obras del metro de la plaza Ansio hacia las 19.20 horas. Hasta el lugar de los hechos se trasladaron los bomberos y una ambulancia medicalizada, pero el facultativo no pudo hacer más que certificar el fallecimiento. En Berango (Vizcaya) el contrapeso de una grúa cayó en el interior de un edificio de viviendas, sin que causara daños personales. Pero en Guipúzcoa al menos 45 personas necesitaron asistencia médica por heridas que les causaron objetos desprendidos.

El accidente más aparatoso se registró sobre las 18.20 horas en la calle de Geltoki de Lasarte. J.R.S.A fue alcanzado por parte de la estructura de un andamio de poco más de un piso de altura y sufrió traumatismo craneal y golpes en el abdomen y en la espalda. El herido fue trasladado al Hospital de Guipúzcoa. En Getaria, M.E.L.G, resultó herida leve al caerle parte del tejado de la Cofradía de Pescadores en el pie y, en San Sebastián, L.A.L. sufrió daños de pequeña consideración al ser alcanzada por otro andamio. El viento soplaba con tal fuerza en el litoral vasco que en algunos momentos de la tarde y en determinadas calles próximas al paseo de La Concha de San Sebastián algunos ciudadanos se tumbaban en el suelo ante el temor de salir volando por los aires.

El trágico siniestro de Mieres se produjo en torno a las once de la mañana. Un muro de 4,5 metros de altura de una nave en construcción se derrumbó a causa de las fuertes rachas de viento aplastando a dos trabajadores, que perecieron prácticamente en el acto, y alcanzando a otro, que resultó con heridas graves y diversos traumatismos.

Los fallecidos son Isidoro Rodríguez Casas, de 41 años, y Luis Fernando González Allende, de 27. El trabajador herido, José Luis Rodríguez García, de 37 años, permanece en el hospital Álvarez-Buylla, informa Javier Cuartas.

Los tres obreros pertenecen a la empresa Procoin y realizaban tareas de limpieza cuando se derrumbó el muro, perteneciente a una nave en construcción en el centro de transportes Ciudad del Camionero, en Sueros (Mieres). La empresa asegura que las víctimas gozaban de las necesarias medidas de seguridad y que el muro había sido dotado de refuerzos metálicos que le servían de anclaje.

En Gijón, una mujer fue hospitalizada con heridas de diversa consideración tras ser alcanzada por una plancha que se desprendió de un edificio. En el hospital de Cabueñes de esa localidad asturiana informaron de que atendieron a unas 40 personas lesionadas por la caída de objetos.

Desde 1995 son al menos 16 los fallecidos en España por derrumbes ocasionados por vientos o lluvias.

Cinco heridos y un susto en Cantabria

JESÚS DELGADO, Santander Los fuertes vientos dejaron también en Cantabria el escenario de una batalla. Un muro (en este caso de piedra) derribado por el viento, hirió a cuatro personas, entre ellas un niño, en Santander. El pequeño y una mujer fueron dados de alta pero las otras dos personas, cuya identidad no había trascendido anoche, permanecen ingresadas en el hospital universitario Marqués de Valdecilla de la capital cántabra.

Se da la circunstancia de ese centro médico protagonizó hace menos de dos meses un trágico suceso. El 2 de noviembre el viento derribó parte de una de las fachadas del hospital causando la muerte de cuatro trabajadores del centro y heridas a otras 15 personas.

También el vendaval fue supuestamente el causante del vuelco de dos camiones en el Alto de Santacaballos, en la A-8. Uno de los conductores, vecino de Barakaldo, fue trasladado al hospital de Cruces, en esta misma localidad, con heridas en la espalda.

Una carpa y 20 niños

Pero en la comunidad cántabra, además de esos heridos e importantes daños materiales, el temporal dejó un tremendo susto. A las 17.00 horas, una fortísima ráfaga de viento de más de 100 kilómetros por hora levantó el techo de la carpa del parque infantil de Navidad, situada en la avenida de Alfonso XIII, en pleno centro de Santander, cuando una veintena de niños de corta edad disfrutaba en su interior.

Se produjeron escenas de enorme pánico en el lugar, al quedar algunos pequeños envueltos entre los materiales derribados. Finalmente se comprobó que ninguno de ellos resultó herido.

Una hora más tarde el viento acabó destruyendo por completo el parque, de unos 40 metros de longitud y 600 metros cuadrados de superficie, estrellando las lonas y el anclaje contra los árboles de los jardines colindantes.

Los bomberos y la policía no daban abasto a atender todos los sucesos y el teléfono 112, que coordina los avisos de emergencias de toda la comunidad autónoma, recibió más de 1.300 llamadas (cinco por minuto) desde las cinco de la tarde a las nueve de la noche. El aeropuerto de Santander estaba cerrado (hubo que desalojar la torre de control), amarrada a puerto la flota pesquera y algunas vías férreas cortadas.

Múltiples señales de tráfico fueron derribadas y algunos árboles cayeron sobre vehículos. Entre 30 y 40 carreteras nacionales y comarcales quedaron cortadas al tráfico en Cantabria. En el Puerto de Santander se rompió un pantalán y doce yates que se encontraban amarrados a él quedaron a la deriva después de estrellarse por la fuerza del viento contra la dársena del Centro de Alto Rendimiento de Vela, donde se produjeron graves daños en su estructura.

Un quiosco de helados fue arrastrado al mar por el viento en la playa de Ostende, en Castro Urdiales, donde una grúa metálica cayó sobre un chalet en construcción.

El consejero de Presidencia del Gobierno de Cantabria, Juan José Fernández, explicó a Efe que la previsión del Instituto Nacional de Meteorología indicaba que anoche amainaría el viento y a las tres de la madrugada soplaría a entre 80 y 90 kilómetros por hora.

El País Digital (España), 28 de diciembre de 1999