Atención a Condoleezza

Baltazar Porcel

Hillary Clinton se apresta a ser senadora por Nueva York para lanzarse tras la presidencia de Estados Unidos. Perfecto, es famosa y todos la vemos. Pero, ¿está y estará la próxima presidencia sobre todo en manos de una de estas dos mujeres negras, Donna Brazille y Condoleezza Rice, hasta ahora fuera del gran escenario público? Nunca antes una mujer de su raza había accedido a escalafones tan altos: Brazille, de 39 años, dirige la campaña de Al Gore, es mordaz, inteligente y posee un buen cuadro mental; Rice tiene 44 años, es consejera de exteriores de George Bush jr. y si ésta gana las próximas elecciones puede convertirse en la secretaria de Estado. Ambas féminas, además, serán decisivas para la victoria de sus jefes, pues atraerán mucho voto femenino y de color.

Sin duda, por ahora Rice es la que más importancia puede tener, pues Bush jr. se halla mejor situado que Gore en el camino presidencial, y además la secretaría de Estado representa la larga mano planetaria de Washington. Y resulta curioso que Rice se educara en política internacional en la universidad de Denver, sobre todo con un profesor emigrado de la Europa destrozada por nazis y comunistas, cuya hija, amiga de Condeleezza, es hoy Madeleine Albrigth, la secretaria de Estado de Bill Clinton.

Aunque las ideas de Rice son menos de mero o dialéctico interés político que Albrigth y más firmes en los principios: debe implantarse un sistema militar internacional que no pueda ser manipulado ni por las mayores potencias; hay que impulsar el libre cambio planetario y Estado Unidos sólo debe salir de casa para defender su economía; hay que imponer los valores democráticos y cerrar la bolsa y la amistad a países corrompidos, como Rusia, o a totalitarios, como China.

Rice es una persona de experiencia, preparación y sensibilidad, muy metódica y racional. Y bella, elegante y optimista. Un "mirlo blanco". Pese a que nació en Alabama en tal ambiente racista que, de niña, ni sabía que formaba parte del mismo mundo que los blancos, para ella unos extraterrestres, aunque sus padres fueran profesores y la madre, además, pianista: Condoleezza le viene de "con dolcezza". Así, la familia emigró a Colorado, donde el padre llegó a vicepresidente de la Universidad de Denver. Y ella, ya en California, se convierte en decana de la facultad de Relaciones Internacionales en Stanford, después de haber estado jovencísima en los equipos de Reagan y de Bush padre. En cuanto a Bush jr., localista irredento, es Rice quien le explica literalmente que Eslovenia no es Eslovaquia y que un ciudadano de Grecia se llama griego y no grecano: puede ser que Condoleezza mande en el mundo o poco menos.

La Vanguardia edición digital (España), 7 de diciembre de 1999