El proceso de construcción europea

Acuerdo en la UE para crear una fuerza de reacción rápida para misiones de paz

Algunos países neutrales, como Irlanda, no quieren que esta fuerza presuponga el establecimiento de un "Ejército propio europeo"

La cumbre de Helsinki deberá decidir quién activa el sistema de toma de decisiones

Los Quince quieren que se concrete el modo en que la UE deberá relacionarse con los países aliados de la OTAN no integrados en la Unión Europea en materia de seguridad y defensa. Todos coinciden en que nada se hará si ello presupone construir la política de defensa de espaldas a la OTAN

SALVADOR ENGUIX, CORRESPONSAL BRUSELAS. - Los ministros de Asuntos Exteriores de los Quince acordaron ayer en Bruselas activar en breve una estructura militar propia y un comité político de seguridad (COPS) que gestionaría la política de defensa de la Unión Europea (UE) tanto en periodos de paz como en situaciones de crisis.

Para ello, los Quince aprobaron que la UE se dote de una fuerza de reacción rápida de entre 50.000 y 60.000 soldados que debería entrar en servicio en el año 2003 y que habrá de ser operativa en un plazo de 60 días cuando se produzca una situación de crisis en Europa en la que no intervenga la OTAN.

Los ministros aprobaron que el COPS, además, esté asesorado por un comité militar, a modo de estado mayor, cuyo personal sería el encargado de dirigir operaciones militares de restablecimiento de la paz, denominadas también misiones Petersberg.

Puntos pendientes

Sin embargo, no hubo consenso en la ubicación de este futuro órgano político-militar en el organigrama institucional de la Unión Europea, cuestión clave para el proceso, ni en el mecanismo de toma de decisiones; tampoco en el perfil de aquellos miembros que lo compondrán ni en quién deberá presidirlo. Los grandes, entre ellos España, Alemania y Francia, apostaron porque fuera el alto representante de política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana. La decisión final la tomarán los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de Helsinki este fin de semana. "La mayoría -según el ministro de Exteriores español, Abel Matu-tes- quiere que sea Solana quien presida el consejo." Hubo además otro problema: algunos países neutrales como Irlanda no desean que el desarrollo de unas capacidades militares "presuponga el establecimiento de un Ejército propio europeo".

La reunión evidenció, al respecto, que el debate sobre la defensa europea va a ser largo y tenso. De hecho, lo único que quedó claro es que en la cumbre de jefes de Estado del próximo fin de semana en Helsinki los Quince aprobarán, de acuerdo con el documento de la presidencia finlandesa, la creación del COPS y el desarrollo de las capacidades militares de la UE. Es decir, número de soldados que se destinarían a misiones Petersberg, su operatividad e interoperatividad con la OTAN. Este documento propone que el futuro órgano político-militar esté bajo el paraguas del Consejo de Asuntos Generales. Así lo defienden, entre otros países, España, Alemania, Francia e Inglaterra.

Se propone que, al igual que en la OTAN, debería estructurarse un organigrama de alta representación, como el Comité de Representantes Permanentes (Coreper), integrado por embajadores, capaz de ser ágil y tener la autoridad suficiente en la toma de decisiones. Otros, como Italia, creen que debería ser el Comité Político (COPO), órgano integrado por directores generales de los ministerios de los Quince, quien ostentara la autoridad política.

Existe una polémica añadida. Es la que hace referencia a la necesidad o no de reformar el tratado de la Unión Europea. Al respecto, Italia y Holanda opinaron que si la UE va a disponer de un dispositivo militar con 60.000 hombres, capaz de activarse en 60 días, será necesaria una reforma del tratado de Amsterdam. No lo creen necesario, sin embargo, España o Inglaterra, para quienes sólo habrá que plantear una reforma si "se detecta la necesidad de ese cambio", según Matutes.

Los Quince quieren también que se concrete el modo en que la Unión Europea deberá relacionarse con los países aliados de la OTAN no integrados en la UE, en materia de seguridad y defensa. Porque, respecto a las relaciones con la Alianza Atlántica, todos coincidieron en que nada se hará si ello presupone construir la política de defensa de espaldas a la OTAN.

La Vanguardia edición digital (España), 7 de diciembre de 1999