Michael Rowan
Qué quieren decir un SI y un NO? El 15 de diciembre el mundo conocerá cuál fue su respuesta
El mundo del SI es sencillo. Su concepción es que personas muy malas han destruido el país. Son corruptas, podridas y canallas. No son malas sólo algunas personas, sino todas. No se trata sólo de los coagentes políticos detrás de los fraudes de Recadi, los escándalos bancarios, la mala administración fiscal o las cuentas bancarias secretas en Nueva York. No se trata sólo de los multimillonarios que propiciaron la sociedad de cómplices, sino de todo el desastre del pasado: los partidos políticos, las empresas, los sindicatos y todo aquel que flotara sobre la ola creciente de corrupción.
Según la visión del mundo del SI, el país comenzó a sanar en 1992, durante el intento de golpe de Estado. Luego vinieron los años en el desierto en que se halló la respuesta; después las elecciones de 1998 y la victoria; ahora, una nueva Constitución que cambia todo, hasta el nombre del país, para hacer borrón y cuenta nueva, respirar con mayor facilidad y por fin, vivir libres de corrupción y miseria.
Por otro lado, el mundo del NO no es tan sencillo. Cree que se eligieron a buenas personas mediante un sistema político al servicio del poder, el monopolio y el robo, aunque se hiciera en nombre de principios universales como el anticomunismo, el socialismo, la soberanía y el bienestar del pueblo. Las personas malas eran la excepción, es verdad, pero el sistema también era malo, de modo que somos responsables de eso. El intento de golpe estuvo bien y las elecciones de 1998 también, en el sentido de que eliminaron la superestructura perversa. Sin embargo, no ha surgido nada constructivo para reemplazarlo, razón por la cual no hay dirección, estrategia económica o camino realista para seguir adelante.
De acuerdo con el mundo del NO, el país aún no ha comenzado a sanar, sino que se halla al borde de la destrucción. Quienes ejercen el poder miran al pasado con resentimiento y pensando en vengarse; no están mirando al futuro. No está ocurriendo nada constructivo. Lo peor del pasado se ha convertido en lo mejor del presente. El techo del pasado constituye el piso del futuro. De algo así, es poco lo bueno que puede sacarse. Es deprimente.
Las visiones
Ciertamente, corren los peores tiempos de Venezuela. Si gana la visión del mundo del SI, habrá caos a largo plazo, pobreza y desorden. Si gana la visión del mundo del NO, habrá caos a corto plazo, pobreza y desorden. Está usted a favor del SI o del NO?
Según la concepción del SI, no existen motivos para suponer que la riqueza habrá de incrementarse, que se enfrentará la pobreza, que se reducirá la corrupción y que se mejorará la educación, la salud y el bienestar de la nación, si bien casi todos los votantes en favor del SI confían en Dios para que no sea verdad. Durante mucho tiempo han venido esperando que salgan sus números del Kino.
Según la concepción del NO, no existen razones para creer que el país se estabilizará, se modernizará, se racionalizará, se ajustará a las leyes y se incorporará al mundo. Con o sin Chávez, la concepción del NO está comenzando apenas a reconocer, y aceptar la responsabilidad de haber creado la terrible opción ante la que se encuentra el país. A sus pies yacen décadas de pecados por comisión y mas aún por omisión. Pero quienes más se beneficiaron ya han abandonado Venezuela, en cuerpo y mente, y seguramente con su dinero. Qué hacer, entonces?
Un analista político ha dicho que este país no tiene quien invierta en sus acciones pero sí quien reciba los dividendos. Lo dice porque conoce la historia íntima del poder que han ejercido los partidos politicos en Venezuela. "Este pais funcionaba como si fuera el Kremlin en Kuwait", dijo una vez en alusión a esa obsesión venezolana por el poder que se alimentó del ingreso fácil proveniente del petróleo. "Es posible que ahora", continuó, "el gobierno actual haya despertado en la sociedad civil ese adormecido sentido de responsabilidad que ha sido acallado exitosamente por décadas de poder y dinero fácil. Quizá salga algo bueno de todo esto, después de todo".
El desafío
Es demasiado tarde? Puede acaso la sociedad civil ponerse a la altura del desafío de admitir que un voto a favor del NO el 15 de diciembre no es una victoria sino un compromiso solemne de su parte de edificar esta sociedad desde sus cimientos?
Reconoce acaso la sociedad civil que un voto en favor del NO el 15 de diciembre no la autoriza a abandonar el país en cuerpo y alma con su dinero sino a comprometerse de nuevo con Venezuela?
Esto no significa sumisión pasiva (o activa) al gobierno, como en el pasado, sino resistencia constructiva que persista en reconstruir el país al margen del gobierno de turno. Cuántos venezolanos estarían dispuestos a sufrir por Venezuela en la forma en que sufrieron los rusos en el Gulag durante décadas, entre los años cincuenta y noventa?
Para demasiadas personas con la filosofía del NO, el Gulag es un apartamento en Miami. Estas personas están bien lejos, porque, a menos que todo les resulte cómodo, es mejor marcharse.
Estamos en guerra. Nos pusimos las botas y desenvainamos la espada. Es victoria o derrota, vida o muerte. Esta es la concepción sencilla del mundo del SI a la que todos deben someterse mansamente, o a la que hay que oponerse con valentía, convicción y compromiso constructivo. Cuántas personas del mundo del NO tienen el coraje de seguir adelante en nombre de Venezuela sin importar lo que pase? Pronto lo sabremos.
rowan@truevision.net
traducción Mario Bulfone