Aprendiz de Brujo o la Revolución como excusa para la incapacidad.

Arquímedes Guerrero

En la película fantasía de Walt Disney, Mickey Mouse lucha en vano contra las aguas que van inundando todo el espacio a su alrededor y al compás de la música del compositor francés Paul Dukas, ese diminuto mago se ve arrollado por la fuerza de la naturaleza.

La realidad es mucho mas cruda, no hay lugar para la fantasía, la tragedia esta allí frente a nuestros ojos, todos pudimos contemplar con horror las imágenes transmitidas por globovisión de la toma que hizo Claudia montada en el piso 13 de un edificio en lo que fue la urbanización Los Corales

En verdad no es esta la hora para evaluar responsabilidades sino de asumir solidariamente la labor de reconstrucción del país, pero para lograrlo se necesita archivar el lenguaje pseudo revolucionario que ha prevalecido en los últimos tiempos. La revolución retórica puede captar votos más no resuelve problemas. Estos requieren capacidad gerencial y ésta ha surgido espontáneamente de la sociedad civil. Por todos lados se organizarón centros de acopio, los pilotos civiles de avionetas y helicópteros rescatarón multitudes, los jóvenes que practican motocross se metieron por caminos intransitables para otro tipo de vehículo evacuando a personas aisladas, los médicos y enfermeras estuvieron siempre disponibles, lo mismo puede decirse de millares de seres anónimos que fueron movidos por el espíritu de solidaridad estimulado acertada y eficientemente por los medios de comunicación.

La solidaridad internacional se movilizó tardíamente ya que, por un error de percepción, el gobierno prefirió, al principio, minimizar la tragedia para no alarmar; sin embargo aunque resulte macabro decirlo la solidaridad sólo se destapa si el número de muertos supera los 10.000. El dolor y la solidaridad a nivel internacional es función de las estadísticas de muertes.

El gobierno también se movilizó con el Presidente a la cabeza aunque de manera inconexa. Los que si brillaron por su ausencia fueron los constituyentistas más preocupados en consolidar el poder del Presidente que en tomar medidas efectivas que hubiesen detenido el vandalismo que acabo destruyendo lo que el siniestro no había arrasado.

La revolución es una idea grandiosa, desde 1779 hasta hoy todos los revolucionarios sueñan con repetir la toma de La Bastilla y crear comités de salud pública. Pero, a la hora de administrar los recursos éstas han sido poco exitosas. Recuerden que sólo después de la torta que pusieron con entusiasmo los bolcheviques, Lenin reformuló los objetivos de la revolución con la NEP, un tímido ensayo de ver cómo lograban hacer arrancar el aparato productivo. En China fue necesario que muriera Mao y que Ten-Siao-Pin (antiguo compañero de la larga marcha y después execrado como reaccionario por la revolución cultural) abriera la economía logrando así una tasa de crecimiento que China nunca alcanzó con el librito rojo.

En Cuba los desastres de la política económica de Fidel sólo fueron paliados temporalmente por la guerra fría, pero la decadencia económica del país llegó hasta el punto en que Castro se dio cuenta de que o abría el país a la inversión extranjera o Cuba dejaba de existir.

Ahora bien, nuestros recién encorbatados revolucionarios lo único que quieren es el poder. Me traen a la menta revoluciones a la mexicana que culminaron en el despotismo " democrático" del PRI. Cómo muestra basta ver quienes integran el congresillo, el nuevo poder electoral, la Contraloría y la Fiscalía. Salimos de un cogollo para caer en otro y éste es aún más vertical. Pero la economía no responde ni a los deseo ni a las ordenes de los cogollos, requiere libertad y espontaneidad. Con un país dirigido desde el vértice de la pirámide se podrá doblegar voluntades pero no se creará riqueza. Esta debe surgir de iniciativas espontaneas como las que tuvo la sociedad civil en la tragedia que acabamos de vivir. Esperemos que el Presidente Chavez haya aprendido la lección y en la reformulación de su gobierno incorpore esa fuerza creativa que lo puede ayudar a reconstruir a Venezuela, si no lo hace el tiempo será su sepultura.