De Ronda
Memento Mori
Memento mori, una propuesta articulada por las obras del artista venezolano José Gabriel Fernández y la creadora judeo-alemana Ruth Libermann, se está mostrando desde el pasado 28 de noviembre en la sala 5 del Museo Alejandro Otero.
La exhibición, que se presentará hasta el 27 de febrero del año 2000, cuenta con el patrocinio de la Federación Wízo de Venezuela, reconocida como ONG con rango consultivo ante ECOSOC y la UNICEF en el Secretariado General de las Naciones Unidas.
La curaduría de esta exposición está a cargo de la investigadora Ruth Auerbach, quien al referirse a la muestra expresa que a Fernández y a Libermann los une una sensible aproximación a las estrategias que orientan el arte contemporáneo, un riguroso y contundente proceso creativo y un particular encuentro vital en el tiempo y espacio, que genera un estrecho diálogo conceptual. Memento mori es un recordatorio donde lo perecedero, silencioso dilema de toda vida humana, se vuelve un detalle oculto que viene a confrontarnos con la sutil tensión de nuestro efímero transitar por la existencia.
La obra de Fernández se inscribe plenamente en los lenguajes neoconceptuales. En su trabajo reciente José Gabriel insiste en una relectura, desde la óptica contemporánea de narraciones y mitologías clásicas de la cultura. La intensa investigación sobre los rituales, arquetipos y convenciones asociadas al tema de la tauromaquia, ha originado un sólido cuerpo de trabajo constituido por instalaciones, acuarelas y videos que alcanzan poderosas alegorías y metáforas vinculadas a la sexualidad y a la construcción de la identidad.
Fernández con sus obras -indica la curadora- pudiera recordar antiguas mitologías (Teseo, el Minotauro, el laberinto) y la persistencia de su memoria en una tradición particular, la de la tauromarquia, descubriendo así ricos y sugestivos vínculos con las instancias contemporáneas.
Por su parte Libermann, quien actualmente vive y trabaja en New York, expresa a través de sus propuestas la ambigua distancia que pareciera existir entre la propiedad pública de las narrativas y su pertenencia a la experiencia privada. El contenido de muchas de estas narrativas y la manera como han sido utilizadas públicamente -señala Auerbach- han contribuido a crear mitos propios, que esta artista descompone desde la contemporaneidad.
Arte, mitos y memoria
Memento mori: Vestigios de la memoria y Memento mori Mitologías cautivas, obras de Fernández y Libermann, respectivamente, invitan a los asistentes a reencontrarse con las voces, los ecos, el alma y los fragmentos de mitos y testimonios.
Vestigios de la memoria retorna los espacios del imaginario taurino, para descomponerlo en sensuales fragmentos que reconstruyen una minuciosa visión de la fiesta brava. El artista depura los extensos vínculos que ha mantenido con la manifestación del toreo y su ritual cultural característico.
El espejo herido (1998); Naturaleza muerta I y II (1999); Trajes de luces I, II y III (1999); Figura I, II y III (1999); Revolera (1999) y Serpentina (1999) son algunas de las piezas del creador venezolano que se podrán apreciar en la muestra. Madera, aluminio y óleo son los elementos que más emplea Fernández a la hora de elaborar sus obras.
En Mitologías cautivas Libermann reelabora a través de las narrativas personales, yuxtapuestas y convertidas en imagen, los momentos íntimos de testimonios y memorias anónimas. La palabra perdida de los perseguidos, de sujetos al margen, de reclusos, de hombres y mujeres en situaciones extremas, es capturada por la artista en el propio instante de su construcción. El texto de esta forma, es suspendido en una marea que se niega a ser impresa, leída y estereotipada por la historia.
La artista, desmontando las lapidarias verdades de las narrativas oficiales, brinda al espectador un instante de revelación, donde el sentir y la narración se vuelven imagen de una memoria oculta que no tiene fin.
Deliveríes (1991-99), Letter from "The Tombs" (1995), Escapes from "TheTombs" (1995), son algunas de las obras que forman parte de Mitologías cautivas. Cinta plástica para máquina de escribir, papel, madera, y vidrio son algunos de los materiales que esta artista utiliza.
Espacio común
Fernández y Libermann han coincidido desde mediados de los ochenta, como estudiantes, en Inglaterra y posteriormente en el Whitney Museum of American Art Independent Study Program, en New York. En 1988 mostraron un trabajo conjunto en el desaparecido Taller Metropolitano de Artes Visuales de Caracas y en 1991 en Arte Joven en New York, exhibida en la Sala Mendoza y la RG.
Whitney Museum of American Art Independent Study Program, Slade School of Fine Art y Midellesex Polytechnic son los lugares donde Fernández se ha preparado académicamente.
Entre las exposiciones individuales y colectivas de este artista residenciado en New York, podemos mencionar A Brief Illustrated Guíde to Builfightíng, Cuarta Pared, Confrontaciones y analogías, Sin Fronteras, La invención de la continuidad, Re-Readymade, I Bíenal de Artes Visuales de Mercosur, Amnesia y Studío 1999, entre otras.
Libermann se formó en la New York University, el Whitney Museum Art, en la University College London y en la University of Reading en Inglaterra. Entre sus más recientes exposiciones se cuentan The Medium is the Message, Oblique, Smells Líke Vinyl, Dead/y Responses: Murder and Suicide by Wornen, From Mernory to Transformation, Tirnewise, Scratffing of Surface y Word to Word.
Objetos, fotografías, dibujos e instalaciones se combinan en Memento Mori. Libermann y Fernández integran sus obras en un espacio común: la sala 5, para que usted asista desde el 28 de noviembre a las 11 de la mañana y se interne en un mundo que media entre la ficción y la realidad, entre el mito y la memoria.