Piratería aerea: Permanece en un aeropuerto de afganistán con 160 pasajeros a bordo

Crítica situación de los rehenes del avión indio

Fue secuestrado el viernes por separatistas cachemires. Mataron a un pasajero por mirarlos a la cara. Dentro de la nave casi no se puede respirar y habría mucha gente descompuesta

Kandahar, Afganistán. AP.- La situación en el interior del avión de Indian Airlines, secuestrado desde hace tres días por separatistas cachemires con 160 pasajeros a bordo, se deterioraba ayer dramáticamente. El Airbus 300 permanece desde el sábado estacionado en el aeródromo de la ciudad afgana de Kandahar. Allí, los secuestradores liberaron ayer a un pasajero enfermo como "gesto de buena voluntad" hacia un enviado de la ONU que llegó en una misión humanitaria.

Las tropas de los fundamentalistas islámicos talibanes, que controlan este sector del país, entregaron ayer alimentos y bebidas por la puerta delantera de avión y afirmaron que la situación en el interior de la nave es muy dura. "El aire está muy viciado y huele como si hubiera gente descompuesta", dijo Mohamed Khiber, vocero de la aviación civil afgana.

La nave india permanecía anoche con sus motores encendidos y todas las ventanillas cerradas, posada sobre la pista de Kandahar. A su alrededor hay varios vehículos de los talibanes con armas automáticas.

Por la noche el aparato había recibido el permiso para dejar el aeropuerto de la sureña ciudad afgana y ya se encontraba con las máquinas encendidas cuando las autoridades de aviación civil informaron que el combustible de uno de los depósitos del Airbus 300 se estaba derramando, lo cual impedía el despegue.

El representante de la ONU, Erick du Mul, quien viajó a Afganistán en misión humanitaria y no como mediador, dialogó durante una hora por radio con los secuestradores, que liberaron a un pasajero indio diabético, Anil Khurana. Aunque no se dieron detalles de la conversación, Du Mul dijo que tenía previsto regresar ayer mismo a Pakistán.

El ministro de Aviación afgano, Akhtar Manzur, afirmó que el rehén liberado se niega a regresar a la India mientras no sean dejados en libertad los restantes pasajeros, entre los que se encuentra su hermano.

El secuestro del avión de Indian Airlines había comenzado el viernes, unos 40 minutos después que la nave con 178 pasajeros y 11 tripulantes despegó de Nepal con destino a Nueva Delhi.

A bordo viajaban 150 indios, 8 nepaleses, un argentino, un canadiense, un estadounidense, cuatro suizos, tres españoles, un belga, un japonés, un australiano, dos franceses y un italiano. Se desconoce la nacionalidad de otros cuatro pasajeros.

Unos cinco secuestradores, armados con granadas, pistolas y cuchillos, amenazaron con dinamitar la nave con sus rehenes si no se liberaba al líder religioso paquistaní Maulana Masud Azhar y a varios guerrilleros musulmanes separatistas de Cachemira presos en la India.

Azhar, que viajó a la India en 1992 para ayudar a los combatientes secesionistas islámicos de Cachemira, fue detenido en 1994 por la policía india. Su grupo, el Harkat ul-Anzar, que se cree que tiene campos de entrenamiento en Afganistán, recurrió varias veces a los secuestros para presionar por su liberación.

Luego de hacer conocer sus exigencias, el pasado viernes, los secuestradores obligaron al piloto a hacer escalas en la India, Pakistán y los Emiratos Arabes Unidos. Varios aeropuertos le negaron el acceso antes de aterrizar en Kandahar.

En su escala en los Emiratos Arabes Unidos los secuestradores liberaron a 27 rehenes, fundamentalmente mujeres y niños, y arrojaron el cadáver del pasajero indio Ripin Katyal, quien regresaba de su luna de miel en Nepal junto a su esposa. Katyal fue asesinado a cuchillazos por desobedecer la orden de los secuestradores de no mirarlos a la cara, coincidieron algunos pasajeros liberados. Su esposa permanece aún en el avión.

Aunque se informó que uno de los secuestradores, identificado como Ibrahim, era hermano del líder religioso paquistaní encarcelado en la India, el padre de ambos, Alá Baksh Azhar, condenó ayer el secuestro del avión durante una conferencia de prensa en Pakistán y rechazó la versión de que uno de los aeropiratas era su hijo.

"Nosotros no tenemos nada que ver con esto. Condenamos el secuestro del avión y sentimos pena por los que están en la nave. Yo oro por las vidas de los pasajeros", dijo el padre en la ciudad oriental de Bawahalpur, en Punjab.

En cuanto a su hijo Ibrahim, que supuestamente es uno de los secuestradores, sostuvo que se halla en Arabia Saudita realizando uno de los tradicionales peregrinajes islámicos a lugares sagrados.

Los talibanes, que controlan el 90 por ciento de Afganistán, insisten en que ellos no negociarán con los secuestradores y piden que la ONU y la India se encarguen de ello.

Clarín Digital (Argentina), 27 de noviembre de 1999