Actualidad Internacional

Abrams apunta a una salida negociada para destrabar conflicto venezolano

De acuerdo con el enviado especial de la administración Trump para Venezuela, mientras más tiempo quiera el Gobierno de Maduro permanecer en el poder, peor será la situación para ellos

Desde Estados Unidos continúa el coro de voces que analizan al detalle lo que está ocurriendo en nuestro país, siempre con el objetivo de encontrar una solución al conflicto local. Esta vez fue el turno de Elliot Abrams, enviado especial de EE. UU. para Venezuela, quien señaló que la postura del Gobierno de Donald Trump va encaminada a propiciar una salida negociada, y que no está planteada una invasión militar.

Las palabras de Abrams se produjeron este miércoles en el marco de una videoconferencia organizada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés), que versó sobre la crisis que vive Venezuela.

En el evento, el veterano funcionario estadounidense sentenció que «cada dictador en Latinoamérica salió por negociaciones: Perú, Ecuador, Brasil, todos, con la excepción de Panamá. Ahora, si alguien  quiere proponer una invasión propóngala. pero eso no va a pasar. En Sudáfrica, el dictador salió con negociación y se hizo con la gente que estaba allí, en el poder ¿Qué quieren, que metamos a todos los militares a la cárcel? Eso no va a pasar en Venezuela, que tiene graves problemas de seguridad,  drogas, los colectivos, las FARC. Venezuela  necesita fuerzas de seguridad y militares profesionales».

Asimismo, Abrams manifestó que la propuesta de transición que presentó el pasado 31 de marzo el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, no representa una camisa de fuerza. «Es una propuesta. Yo veo un montón de formas para cambiarla. Aquí hay un millón de variaciones que podrías pensar. Los venezolanos podrían decir: ‘bueno pensamos que esto funciona mejor que esto otro en nuestra negociación‘».

Vienen más sanciones

En cuanto al tajante rechazo del Gobierno de Nicolás Maduro a dicho plan, el enviado especial aseguró que mucha gente ligada a la órbita gubernamental se les ha acercado para conocer su situación específica en el caso de que Maduro saliera. Y en el tema de las sanciones, añadió que «habrá más que serán anunciadas en los próximos días y a determinadas personas«, al tiempo que agregó que continuarán los ejercicios militares para detener la actividad del narcotráfico en la costas cercanas a Venezuela.

«Esperamos que mucha gente de Venezuela, del PSUV, las militares y personas cercanas al gobierno, estén pensando en su futuro y el de su partido al competir en elecciones libres. Esperamos que todo esto genere otro tipo de discusiones en toda la sociedad venezolana y no solo en la oposición».

dijo este miércoles Elliot Abrams

Por otro lado, interrogado sobre una posible negociación con militares y demás personas señaladas como criminales, respondió: «En procesos así no escoges con quién negociar, tienes que negociar con quien este allí. Hay que ser realista. Miremos a Sudáfrica, en donde Nelson Mandela fue electo y, ¿qué hizo? ¿a cuántos criminales del Apartheid encarceló?. La respuesta es: a casi ninguno«.

En el tema del coronavirus, Abrams apuntó que no cree en las cifras que hasta ahora ha dado la gestión de Maduro y alertó que mientras tiempo quieran permanecer en el poder, peor será la situación para ellos.

«Este régimen se tiene que ir y llamar a elecciones libres. La gente alrededor del régimen sabe que no hay salida. Y si bien hay muchas cosas por discutir, hay una que no se discute y es la salida de Maduro. Él es una figura tóxica. Jamás podrá presentarse en una elección realmente libre y si lo hace, saldrá derrotado, destruido»

sentenció Abrams
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Un comentario

  1. Reflexiones durante la cuarentena sobre la tragedia de Venezuela (marzo 2020)
    Que dios se apiade del alma, del cuerpo y de sus familias cuando inevitablemente caiga la narco dictadura militar, y sean masacrados por el pueblo como sucedió a la muerte de Gómez y cuando cayó Pérez Jiménez, de quienes aún apoyan al dictador Maduro y sus cientos de ladrones mandados por el cartel de los soles (también a los que irracionalmente lo hacen, si no forman parte de la banda de aprovechados) porque con ello ayudan, avalan, aprueban y se hacen colaboradores, cómplices, encubridores o corresponsables de la tragedia que vive el pueblo de Venezuela, expresada en:
    1. Los casi 12 mil jóvenes de las barriadas populares ajusticiados extrajudicialmente por la policía especial del régimen; los más de 200 estudiantes asesinados a balazos por manifestar en su contra en las calles; los cientos de desaparecidos, torturados o secuestrados en los calabozos de la ignominia; los cerca de 800 presos políticos vejados en su condición humana; los juicios eternos a desafectos al gobierno por la no comparecencia de los jueces a las Audiencias; la detención arbitraria y el destierro de diputados en violación de su inmunidad parlamentaria, así como de otros, que han tenido que exilarse intempestivamente al ser perseguidos por los Servicio de Inteligencia;

    2. La hambruna que campea en el país por el menguado suministro de alimentos a precios dolarizados y casi inalcanzables por la mayoría de la población en severa pobreza; los cuadros de anemia crónica que sufre la mayor parte de la población; la disminución dramática de la esperanza de vida; los miles de muertos por el abandono y la entrega de los servicios de salud a personal extranjero deficiente, en régimen de esclavitud y con familiares rehenes para evitar que deserten como muchísimos ya lo han hecho, en sustitución de los muy preparados y sacrificados médicos y enfermeras venezolanos; la carencia de medicamentos y falta de equipamiento e insumos de nuestros hospitales y centros de salud; la muerte de cientos de miles de niños y ancianos por desnutrición y falta de asistencia; el aumento inusitado de enfermedades antes extinguidas; el acrecentamiento de la mortalidad infantil por la desaparición de los programas de asistencia a la mujer embarazada y cuidados neonatales que, además, obligan a miles de parturientas a mendigar en los países limítrofes atención a sus partos.

    3. La política de exterminio de la clase media; la miseria en que se encuentran profesores y maestras, médicos, enfermeras, bomberos y demás servidores públicos por sueldos de vergüenza; el insultivo monto de las pensiones del Seguro Social, ejemplo de su desprecio por los adultos mayores; la destitución arbitraria de funcionarios públicos por negarse a marchar en apoyo a las atribuladas acciones de la tiranía, o por hacer críticas válidas a sus desaciertos; las colas eternas en los bancos para obtener unos pocos billetes que sirven muy poco frente al costo de las artículos y del dólar, el peso o el real.

    4. La destrucción del aparato productivo que ha lanzado al desempleo a millones de trabajadores que, para subsistir, pasan a la economía informal como revendedores de cuantos artículos importan los afectos al gobierno; los agricultores, criadores, pescadores y campesinos arruinados por el abandono del campo, la carencia de insumos y sus precios dolarizados; la pésima vialidad agrícola, la delincuencia rural; la entrega a las mafias de la comercialización agropecuaria y el pago de alcabala en cada puesto de la Guardia Nacional; la pérdida de los ahorros que millones de venezolanos tenían en sus cajas de ahorro, cooperativas, cajas agrarias y entidades bancarias, producto de la hiperinflación y la devaluación de la moneda; de los infames sueldos y el trato vejatorio a los empleados públicos, en contraste con las prebendas a los altos funcionarios.

    5. La destrucción de las universidades públicas, otrora ejemplo mundial de excelencia; el éxodo de miles de profesores de primer nivel y la deserción académica de cientos de miles de estudiantes; del engaño a la juventud con pseudo universidades ideologizadas mal llamadas bolivarianas; del abandono que millones de niños y adolescentes han tenido que hacer de sus escuelas y liceos por no tener que comer; de la insalubridad y ruina de las instalaciones educativas y la desaparición de los comedores escolares; la no dotación de uniformes y útiles escolares; la pérdida del pasaje de transporte estudiantil; la ausencia de instalaciones, equipos y personal técnico para una masiva política deportiva para la juventud, en contraste con los elefanticos y actualmente abandonados estadios diseñados para el deporte profesional y elitéstico;

    6. El infamante funcionamiento del servicio eléctrico que condena a la población a la oscuridad y condiciones de vida abyectas por los repetidos apagones; la carencia sistemática de agua que incrementa la insalubridad; la no recolección de residuos sólidos que aumenta las enfermedades de los pobladores, sobre todo de los barrios populares; los intermitentes servicios de conectividad: Internet y telefonía móvil; el menguado suministro de gas doméstico en un país otrora petrolero que obliga a los vecinos a hacer colas interminables, pagar precios abusivos o cocinar con leña; la carencia de gasolina que desvían a las fronteras; las interminables y agobiantes colas para ser surtidos y los privilegiados VIP que pagan el derecho a su suministro en la moneda del imperio;

    7. La dejación a la delincuencia de los espacios públicos que hace de Venezuela uno de los países con mayor inseguridad y número de homicidios; la ausencia de políticas de prevención del delito; la ocupación de los barrios por el narcotráfico, incluso con apoyo de la policía; la absoluta impunidad de la delincuencia que ejerce soberanía en nuestros centros poblados; la manipulación del sistema penitenciario que ha sido entregado a los grupos criminales que mandan en las cárceles y son usados como cuerpos parapoliciales para suprimir la disidencia y las protestas populares por cualquier causa; el hacinamiento humillante, la mala alimentación y proliferación de enfermedades que allí pululan;

    8. El deterioro del sistema vial antes modelo mundial; la paralización de las industrias básicas anteriormente orgullo nacional; la dejación del bosque de Uverito y de los programas de reforestación; el olvido en que están los parques nacionales, la destrucción de los manglares, el ecocidio perpetrado en la selva guayanesa por las trasnacionales a quienes se ha entregado el arco minero; la cesión sin licitación a empresas extranjeras de la extracción de gas en la plataforma continental y de la perforación y extracción petroleras; el exterminio sistemático de los indígenas para robarles sus espacios ancestrales en pos de las riquezas minerales allí ocultas; la destrucción de nuestra industria petrolera, antes ejemplo mundial de eficiencia, ahora importadora de gasolina;

    9. La entrega a potencia extrajera del control de la identificación, registros, puertos y seguridad; la insultante presencia de su bandera junto al tricolor que tanto queremos; la partidización de la fuerza armada; el retiro voluntario y la baja compulsiva de los mejores oficiales, quedando al mando de una tropa pauperizada, hambrienta y sin el mejor apresto operacional de los de menores rangos de sus promociones y sumisos serviles a la inteligencia foránea; la obsolencia e inferior armamento adquirido con sobreprecio; el permitir y alentar el abuso permanente de la vergonzosa Guardia Nacional contra quienes pasan por nuestras fronteras y puestos de control internos; la vejación que representa una aciaga milicia creada como mera amenaza disuasiva que a nadie convence y no es más que carne de cañón, así como las armas entregadas a los colectivos del terror, y permitir y alentar la ocupación de parte del territorio por fuerzas irregulares; la multiplicación de generales ascendidos por el sólo mérito de alabar al usurpador y que administran en su provecho personal las más diversas entidades públicas, y la ruptura de la línea de mando.

    10. La diáspora de más de cinco millones de venezolanos arrojados al extranjero en pos de salvaguarda de sus vidas y de un futuro que se les niega a todos aquellos que no se pliegan a la despreciable dictadura; la disgregación de innumerables familias esparcidas por todo el mundo; los millones de niños que sus padres han tenido que dejar al cuidado de los abuelos, familiares o amigos, y de los ancianos abandonados porque sus hijos tuvieron que irse del país; las interminables y extenuantes caminatas que tienen que hacer para llegar a sus inciertos destinos, el dormir en plazas y tiendas de campaña, sin servicios sanitarios, con frío y hambre mal atenuada por los programas humanitarios que intentan atenderlos; tener que buscar en Colombia y Brasil la comida, medicinas, pañales, papel sanitario, vacunas para los niños, repuestos e insumos que no se encuentran acá, o a mejores precios; o naufragar en el Caribe como si fuesen cubanos.

    11. El cierre de diarios y revistas, radios y canales de televisión que no le hacen el coro al aparato publicitario del gobierno; las eternas, necias y fantasiosas cadenas presidenciales y la siembra del odio a sus opositores; la incesante y mendaz propaganda gubernamental, la desaparición de orquestas, grupos de teatro, danzas y demás expresiones culturales autónomas; el cierre de casinos para el entretenimiento de adultos, cuando los hipócritas personeros del régimen se juegan fortunas robadas en las islas del caribe; la entrega de las fronteras y de gran parte del territorio a grupos armados de procedencia colombiana para controlar la extracción de oro, diamantes, coltan y uranio;

    12. La destrucción que han hecho de las instituciones públicas, expresada en la pérdida de autonomía del Banco Central, la obediencia canina del Consejo Nacional Electoral a los deseos de la Presidencia; el sistemático fraude electoral para perpetuarse en el poder; la sumisión del aparato judicial a las órdenes de la dictadura; el manejo arbitrario del presupuesto nacional y el financiamiento de cuanta locura se le ocurre a los gobernantes, el chantaje a gobernaciones y municipios de oposición para la entrega del situado constitucional que les corresponde, así como el traspaso de la mayor parte de sus cometidos a ilegales pretendidos “protectores” y el aumento desproporcionado de las tasas de registros y notarías; el exagerado monto del IVA, y el costo desmesurado del pasaporte cuando no la imposibilidad de obtenerlo o renovarlo, salvo si estás enchufado.

    13. El latrocinio que han hecho del tesoro público, el hurto del oro extraído de Guayana y del depositado en el Banco Central; el despilfarro y mengua de las reservas y de los préstamos internacionales; el peculado cometido en cuanta institución pública han puesto la mano; la riqueza mal habida por efecto de coimas y sobornos; las comisiones ilegales en la contratación pública nacional e internacional; los sobreprecios en la adquisición de bienes y servicios; los contenedores de comida podrida, importada con divisas blandas; los millones de dólares que se han robado y esconden en cuentas en bancos de naciones complacientes; la vida ostentosa de sus familias en el exterior, sus hijos matriculados en las universidades más caras; sus fastuosas fiestas y sus bodas de ensueño; sus camionetas blindadas y autos deportivos; sus bacanales con dinero de un pueblo en mengua; sus joyas, relojes, zapatos deportivos, carteras, lentes y cuantos cachivaches de lujo se ponen para disimular su miseria humana; sus cruceros y viajes al exterior en aviones privados, hoteles de cinco estrellas, restaurantes gourmets, esquiaje en centros alpinos, yates y cuantas distracciones copian del jet set o clase ociosa;

    14. La más desacertada política exterior en la vida de la República: el concierto con potencias extra continentales para un enfrentamiento estúpido con nuestro mejor socio comercial; la entrega de partes importantes del territorio a la guerrilla y al narcotráfico; la contratación y evaporación de empréstitos internacionales sin la aprobación de la Asamblea Nacional; el subsidio desmedido de gasolina a la zona del Caribe para comprar –fallidamente- apoyos internacionales; el regalo de miles de millones de dólares a países manejados por dictadores; la entrega del Esequivo; la salida irracional de la Comunidad Andina; la creación y sostenimiento de instituciones internacionales en su apoyo; las desacertadas relaciones con Colombia, el cierre intempestivo de nuestras fronteras y la desertificación económica y social de las poblaciones limítrofes; los desplantes e insultos a cuanta institución internacional o gobernante extranjero no alaben sus irracionales políticas, y por sobre todo, la entrega de la soberanía nacional a Cuba, otrora invasora de nuestro territorio, lo que hace a los mal gobernantes actuales reos de traición a la patria.

    15. Y lo más grave, el envilecimiento espiritual de las capas más pobres y algunos de las medias de la sociedad urbana, que han sido convertidas en meros receptores pasivos de dádivas que el gobierno les da para garantizar su apoyo político, sin tener que dar su aporte en trabajo creativo. Además, la pertinaz hipocresía de los incondicionales de la satrapía, que pregonan una pretendida superioridad moral “revolucionaria” que sacrifica sus falsas nobles vidas en favor del pueblo, cuando han saqueado los dineros que pudieran beneficiarlo, negocian con la gasolina que le niegan, pudren a la juventud del mundo traficando droga, o se enriquecen con la distribución de la comida, mientras se envilecen en un consumo desenfrenado y mantienen conductas personales inmorales.

    Todo lo afirmado no puede ser probado técnicamente por no existir estadísticas confiables, ya que el gobierno no las presenta, lo hace tardía y falsamente, o reprime a quienes lo hacen, pero que es una realidad histórica que no es posible desmentir y que el pueblo la conoce porque la sufre y trata de superar. Y esto, todo el mundo lo sabe, aunque algunos canallas optan por callar para obtener dádivas o migajas de la dictadura.
    El apoyo a la usurpación, así sea para saciar su odio al ”imperio” democrático (al que les encanta visitar) sacralizando otros imperios totalitarios allende nuestros mares, y el ver sólo los desaciertos de las democracias, haciéndose la vista gorda ante los crímenes de la narco dictadura militar, o solo alabar los buenos aunque reducidos logros del régimen, no los absolverá de su corresponsabilidad. Dios los perdone porque el pueblo no lo hará.

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