Actualidad Internacional

Aumenta la corrupción en Cuba

El Ministerio de Comercio Interior de Cuba reconoció en su asamblea de balance anual que el número de delitos económicos creció en 2005, según comunicaron medios de prensa nacionales.

El informe no da la cifra total de los actos de corrupción económica, aunque sí afirma que en 2005 se incrementaron en «45 hechos delictivos más que el año precedente».

Según el Ministerio, las pérdidas ocasionadas a la economía por este tipo de actividades alcanzan la cifra de 6,5 millones de pesos, lo que equivale, al cambio oficial, a US$260.000.

Esto ocurre, de acuerdo al informe, en parte gracias al descontrol que reina en las empresas del sector: «Más de la mitad de las entidades inspeccionadas fueron evaluadas de mal o deficiente en los controles económicos».

Las revelaciones se producen apenas unos días después de que la ministra del ramo, Bárbara Castillo, fuera destituida por el Consejo de Estado y en su lugar se nombrara a Marino Murillo.

No será fácil
Murillo afirmó que «este año revisaremos todos los almacenes mayoristas del país y contaremos los sacos uno por uno, para evitar sorpresas desagradables como la que tuvimos».

De esta forma el nuevo ministro pretende evitar los robos, desvíos de recursos y los despilfarros que se han masificado y desangran la economía nacional, según ha denunciado el propio presidente Fidel Castro en repetidas ocasiones.

Y es justamente por la extensión del problema que su misión no será fácil, ya que deberá enfrentarse a prácticas que llevan años desarrollándose y que han enriquecido a más de un dirigente del sector.

Son muchas las bodegas (tiendas de alimentos en pesos cubanos) del país en las que se trafica con los productos que llegan racionados para la población, desde el azúcar y el aceite hasta el jabón y la pasta de dientes.

Frijoles con piedras
Los trucos son innumerables, desde echarle piedras a los frijoles para que pesen más hasta comprarle al proveedor productos robados con el fin de revenderlos a precios mayores que los estipulados.

Algo similar ocurre en las cafeterías del Estado, en muchas de las cuales los trabajadores se dedican a vender alimentos producidos por ellos mismos, en detrimento de lo que se les envía centralmente.

En las panaderías existe un enorme mercado negro de harina y aceite, con los que se realizan producciones marginales de pan, galletas y dulces, que se venden clandestinamente a la población.

Hace pocos meses, Castro personalmente envió a miles de jóvenes trabajadores sociales a las gasolineras para detener el tráfico de combustible y, según sus propias cifras, el país se ahorra así cientos de miles de dólares.

El problema radica en que la práctica de desviar recursos se ha extendido a lo largo y ancho de la isla, por lo que se necesitaría de igual forma intervenir en casi en todos los sectores económicos del país.

Sin embargo, el robo hormiga que realizan los trabajadores de cada área no parece el más perjudicial para un país en el que ha sido necesario destituir por corrupción a importantes empresarios y por lo menos a un ministro.

Así las cosas, la lucha contra el delito económico podría ser el gran reto que enfrenta el país de cara a su normalización, después de 15 años de una gravísima crisis económica.

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